Pensamientos en voz alta


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ME LLAMABAN LOCA
(Este relato lo escribí ayer especialmente para forodeliteratura.com, en agradecimiento para uno de sus miembros, Eduardo, que me escribió un relato, "el manicomio". Esta es mi manera de darle las gracias)


Me llamaban loca. Ahora puedo contarlo con una sonrisa en la cara pero en aquella época no podía ni hablar del tema porque rápidamente me drogaban con más medicinas para curar mi ?enfermedad?. Si, me llamaban loca. Y no lo digo en sentido figurado como cuando le dices a un amigo ?tú estás chalao?, no, a mí me lo decían doctos psiquiatras con la autoridad que su título les daba. Y si lo decían ellos, si ellos lo diagnosticaban debía ser cierto, ¿acaso sé yo algo de psiquiatría? No, pues eso.

Me encerraron en una institución para enfermos mentales, a ver si allí a base de pastillas y puzzles volvía a integrarme en el mundo de los lúcidos. Al menos no era considerada una loca peligrosa así que yo andaba suelta por ahí sin excesiva vigilancia lo cual era estupendo porque podía pasear por la enorme finca con estanque incluído que allí había. Las enfermeras se acercaban a mí sin temor y me hablaban con normalidad:
- Buenos días, ¿qué tal estás hoy?
- Bien, bien. Aquí sigo, en este hotel con pensión completa hasta que me echen.
- Un hotel, si, es una manera de verlo. No te olvides de tomar tu medicación.

A veces veía en su mirada una duda. Seguro que se preguntaban si yo estaba realmente loca o lo aparentaba o tenía que aparentarlo? Yo solamente sonreía y contestaba cuando me preguntaban. Había aprendido que en aquel lugar era mejor hablar lo menos posible para evitar meter la pata; yo decía lo justo y necesario, incluso en las sesiones de terapia de grupo e individuales. No sólo callaba por precaución sino porque siempre he preferido escuchar, que es como mejor se aprende. Lo malo de estar allí era la rutina, el estricto cumplimiento de los horarios y de las normas. Eso si que era un encierro y no el lujoso edificio en el que no tenía que hacer ni la cama.

En aquel momento no, pero ahora me doy cuenta de que durante todo un año estuve viviendo a la sopa boba a costa del estado y no estuvo tan mal. Seguro que muchos estaréis pensando ?como lo pensaba yo entonces- que fue un año perdido en mi vida, pero no fue así. El hecho de vivir a cuerpo de rey, de perpetuas vacaciones, me dio mucho tiempo libre para muchas cosas: pensar, leer, escribir, observar, descansar. Si, tener tiempo para uno mismo es un verdadero lujo que no está al alcance de todos y yo lo pude disfrutar durante doce largos meses.

¿Y qué hice para merecer eso? Decir que la naturaleza estaba en peligro, que el planeta entero estaba en peligro. Me veían hablando con un árbol y se reían de mí, me observaban de reojo llorando porque se dejaban el grifo abierto y murmuraban a mis espaldas. Si, antes me tomaban por loca tan sólo por preocuparme por la madre Tierra pero ahora las cosas han cambiado, ¿por qué? Porque ya no quedan árboles, ni agua, ni siquiera hay pingüinos en el Polo Norte porque tampoco hay Polo Norte. Por eso mi estancia en aquella institución no duró más de un año. En cuanto empezaron a salir noticias en la televisión y en la prensa acerca del calentamiento global -con Al Gore a la cabeza-, de la necesidad de reciclar, de las especies que desaparecían cada día, de los icebergs que se derretían, decidieron que no estaba tan loca. Empezaron a prestarme atención aunque ya era tarde, todo se desmoronaba a nuestro alrededor.

La locura, ese es el problema. La humanidad se ha vuelto loca al pensar que todo es eterno, que no tenemos que esforzarnos en cuidar lo que tenemos. Pensamos que lo que es gratis no tiene valor y, por lo tanto, no merece la pena? hasta que lo perdemos. Paradójicamente yo ya no estoy loca para ellos, ahora soy un templo de sabiduría al que se acercan a preguntar y al que escuchan con atención. Me dan ganas de decirles ?es la hora de la medicación y del puzzle, después veréis la tele para recordar cómo era el planeta, lo bueno que era abrir un grifo y tener todo el agua que necesitábamos??, pero tan sólo sonrío y contesto cuando me preguntan porque siempre me ha gustado más escuchar, que es como mejor se aprende.


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Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 04-01-2010 16:34
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