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PINGÜINOS 2008... UNA AVENTURA DE IDA Y VUELTA 3ª PARTE
Motos, motos, motos, un coche... con motos en el remolque, más motos. Esto es increíble, indescriptible. Y eso que aún no hemos llegado a la concentración, tan sólo es la autovía desde hace ya muchos kms antes de llegar. Aparte del espectáculo que supone ver tantas y tantas motos circulando juntas, el sentimiento que tienes mientras vas así rodeado en carretera es el de seguridad (todo lo contrario que cuando vas en coche en un atasco). Sabes al 200% que si por cualquier tontería te paras en el arcén, la mayoría de los que te pasen te preguntarán si necesitas algo -por gestos, claro-. Saber que no estás solo, que hay un montón de gente dispuesta a ayudarte es lo que te da esa seguridad. Apuesto que más de uno íbamos con una amplia y tranquila sonrisa, aunque no se viese con el casco.

Poco a poco vamos entrando en un embudo moteril que nos indica que ya hemos llegado. Tengo que ir muy atenta para no perder de vista a la moto que llevo delante y no quedar engullida por la masa, además de intentar mantener el equilibrio y no darle a nadie. Vaya dominó de motos se armaría si me caigo en medio de todo eso. En estos eventos no te sentirás solo, pero yo quiero estar con los míos y no perderme. Después de algunos momentos de desconcierto y de ?¿pa'dónde han girao? Me voy a perder? llegamos al parking express. Es una amplia zona habilitada para dejar las motos mientras pagas la inscripción. No hay mucha cola pues hay varias ventanillas. Detrás de nosotros se pone un señor de barba que, como es habitual en estos casos, entabla conversación con nosotros:
- Buenas tardes, pingüinos -nos dice con un marcado acento andaluz y una amplia sonrisa.
- Buenas... y frías.
- ¿De dónde venís?
- De Coruña. Cerca, si lo comparamos con otros.
- Pues si. Yo vengo de Sevilla. ¿Qué tal el viaje? También habéis cogido nieve, ¿no?
- Si, no mucha gracias a los quitanieves, pero suficiente para darme algún susto.
- Yo también. Pasando Madrid es donde empecé a encontrar más nieve, pero así es Pingüinos...

Así de fácil es conocer gente, y esto suele suceder en todas las concentraciones de motos. Por eso muchos se animan a ir solos; saben que alli la soledad no existe, pero el compañerismo lo encuentras a toneladas. Pagamos 20? por cabeza (o por casco en este caso) y nos entregan: 2 pins, 3 pegatinas, una revista atrasada, los cupones para comidas varias-carajillos-sorteo, una pulsera tipo ?supervivientes? de repsol, un boli también de repsol, la tarjeta identificadora (o ?forfí? que decía el de megafonía) con su cinta pa'llevarla colgada y visible... y todo ello dentro de una bolsa de esas para llevar el casco, que no creo que utilice pues tengo una maleta enorme en la que me caben el casco y la cazadora de cordura. Bueno, creo que no está mal teniendo en cuenta que te llevas unos recuerdos, que te puedes llevar una moto y que el sábado no tendrás que pagar ninguna comida en todo el día. He leído comentarios de algunos que dicen que ?vaya birria? ?sólo esto por 20?? ?qué cutres? y lindezas por el estilo. Tengo que decir que los que escribieron eso son los que cuando organizaron su concentración -perdón, su quedada, que es lo mismo pero con invitación previa- el pasado año cobraron unos 18? por una bolsa de plástico con un bolígrafo de Mapfre y una camiseta, 2 desayunos, una cena y las copas de después. Esperaremos a su concentración de este año, a ver cuántos regalos y comidas me dan.

Pero bueno, sigamos con mi crónica personal de Pingüinos que es para lo que escribo. Nos vamos del parking express hacia la zona de acampada y dejamos allí las motos para dirigirnos a hacer turismo por los chiringuitos, que no son pocos. Mi marido y yo había calculado el presupuesto del viaje apartando unos 60? para gastar en recuerdos y esas cosas, pero al ver lo que estaba allí montado nos dimos cuenta que nos habíamos quedado muy cortos. Nos damos una vueltecilla por un grupo de puestos y cuando creíamos que ya habíamos visto todos vemos que hay otro grupo más, a cada cual más interesante. Pensábamos que sería como en otras concentraciones, con sus puestos ambulantes de camisetas, tangas, pañuelos... Pero no, aquí no sólo tienes eso, si no que además puedes incluso cambiarle el asiento a tu moto. Tienes todo lo que puedas necesitar: calcetines impermeables, guantes calefactables, cascos... En mi opinión, este tipo de puestos está muy bien. Piensa que hacemos un largo viaje -algunos muy muy largo- y que puedes tener un sinfín de problemas, pero al llegar aquí puedes comprar todo lo que necesites para el viaje de vuelta. A pesar de todo, nosotros no gastamos mucho, tan sólo un par de recuerdos para los niños en el puesto de Pingüinos, pero con la intención de seguir gastando al día siguiente. También hay un puesto en el que están asando ?cordero o espeto? (si no era cordero pues cualquier otro bicho de esos), una discoteca o dos, bares con calefacción y bocatas -el de chorizo frito no me gustó-, una hilera de casetas de WC's que cuando yo fui te manchabas sólo con mirarla... Imagínate la escena. Entro en el mini-wc, el espacio es muy reducido, me quito como puedo la cazadora de cordura intentando que no toque nada, la cuelgo, me quito los tirantes, desabrocho el pantalón de cordura, lo bajo -también con cuidado- junto con el pijama y el calzoncillo largo y miro a mi alrededor, que no es mucho, para realizar la difícil maniobra: hacer como que me siento pero sin sentarme para que por dios no me toque nada mientras intento encontrar un punto de equilibrio poniendo una mano en la pared o en la puerta y la otra mano agarrando todos los pantalones separándolos todo lo posible del ¿retrete?, y -más difícil todavía- intentando apuntar para no manchar aún más y no salpicarme a mí misma. Los pantalones de cordura no son elásticos y no facilitan nada estas cuestiones de primera necesidad, que por suerte también fue la única. Recompongo como puedo mi imagen de motera mientras fuera me gritan ?a ver, sales o te volcamos la caseta, ja ja ja?, ?no me presionéis que no acierto con la cremallera?, y al fin consigo salir victoriosa del zulo de plástico. La próxima vez me traigo pañales.
Comentarios (0) - Categoría: Pingüinos 2008 - Publicado o 01-02-2008 16:07
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