Pensamientos en voz alta


Porque todavía puedo opinar libremente
Leer este blog es gratis excepto si eres de la SGAE que tendrás que pagarme un canon por mis derechos de autor/propiedad intelectual, así yo también podré vivir de esto, como vuestros artistas, y no tendré que buscar trabajo.

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LA EXPERIENCIA LABORAL NO IMPORTA
Cuando hablamos de buscar trabajo, la veteranía NO es un grado. Es un obstáculo. No tiene ningún sentido, ninguno en absoluto, pero lamentablemente es así. Quizás te estés preguntando en qué me baso para decir esta afirmación, sobre todo si estás buscando tu primer o segundo trabajo y ves que casi para cualquier puesto piden entre 1 y 3 años de experiencia. Sigue leyendo y te expondré mis argumentos.

Seguramente todos conocemos a alguien que está en paro. Si ese alguien tiene como mucho 35 años le diremos que no se preocupe, que algo saldrá, que ahora con la crisis es difícil pero que siga intentándolo? Porque las empresas siempre han buscado sus candidatos entre los 25 y los 35 años de edad. Y con experiencia, claro. Hoy en día veo incluso bastantes ofertas que indican como edad máxima 30 años. Si te fijas en el puesto ofertado no entenderás por qué no quieren a alguien de 40, qué más dará. Pero no, cómo muy ?viejo? de 30/35. Es lo que hay.

Si nuestro conocido en paro tiene 60 años ?ó 55, da igual- seguro que no le damos ánimos porque sabemos que alguien que pasa de los 40-45 lo tiene muy muy difícil para que le cojan por muy brillante que sea su curriculum. Basándome en este hecho demostrable me atrevo a afirmar que el primer dato que miran las empresas es la edad. Y si no es el primero es al que más importancia dan y en el que se basan para descartar candidatos. No importa cuántos años de experiencia laboral tienes, ni cuántos idiomas hablas, ni tus diplomas. Todo eso les da igual y no me parece normal.

No se plantearán ni siquiera concederte una entrevista personal para valorarte, para conocerte. No te darán la oportunidad de demostrar que te adaptas sin problemas, que aprendes muy deprisa, que eres responsable porque la hipoteca y los hijos así te lo exigen, que sabes lo que es trabajar y por eso no protestarás por todo ni abandonarás al primer contratiempo? En resumen, que puedes aportar mucho más de lo que esperan y que acertarán si te eligen. No les importa. Tienes más de 40 años y eso te convierte en ?descartado?.

Es ilógico e injusto. Tan ilógico e injusto como pedir experiencia para casi todo y encima poca edad. Por no hablar de las ofertas en las que piden diplomaturas hasta para trabajar de comercial a comisión, por ejemplo. Hay muchos trabajos que yo podría hacer, y que he hecho, pero ?los señoritos? quieren candidatos con carrera universitaria. ¿Para qué? ¿Para tener que pagarles más?

Y los idiomas? de risa. O eres nativo bilingüe con filología y 5 años de experiencia o no te comes un rosco. Mira que yo tengo experiencia dando clases de inglés y de otras materias con resultados positivos porque me apasiona enseñar, pero eso no es suficiente. Las empresas no se dan cuenta de que una persona con muchos conocimientos no es necesariamente una persona que sepa transmitirlos. Por mi experiencia puedo afirmar que los alumnos prefieren a alguien que sepa dar clase aunque no tenga el 100% de los conocimientos antes que a otra persona que sabe responder a cualquier pregunta pero que no sabe enseñar.

Podría seguir hablando de este tema, comentando ofertas con requisitos absurdos, contando anécdotas, criticando el sistema. Pero lo voy a dejar aquí por hoy. La próxima semana seguiré un poco más con una experiencia laboral propia por la que estoy pasando estos días. Hasta pronto.
Comentarios (2) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 21-02-2010 23:23
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SIN MUSAS NO HAY BLOG
Esta semana estoy ?de secano? blogero. Tengo varios textos empezados pero no para el blog y de repente me doy cuenta de que ya es sábado y no tengo nada que poner y me entran las prisas y me pongo ante un papel en blanco y al poco lo quito porque creo que la inspiración no viene por tener un folio despalabrado delante y me pongo a hacer otras cosas y me tomo una infusión ?que eso me relaja mucho, sobre todo en invierno- y vuelvo a plantarle cara a la hoja ya sea cuadriculada o lisa y retomo otro de los relatos que no son para el blog y por qué no se me ocurre nada si ya es noche cerrada y los niños están durmiendo y en mi casa hay silencio y nadie me molesta y es el momento perfecto para que las musas me visiten y? Un momento, por favor, que voy a coger aire y poner música, a veces me ayuda a concentrarme. Así, un buen blues, tranquilo, perfecto para estas horas. Ya puedo seguir.

Puede ser que con este frío exterior las musas no quieran salir al rescate de cerebros en blanco. Y eso que pongo la calefacción para que no les de pereza venir pero hay días ?tristemente también hay semanas enteras- que las muy finas no aparecen, como si tuviesen otra cosa que hacer. Mientras se deciden aquí estoy yo, blanca piel invernal con cerebro blanco a juego delante de una hoja ya no tan blanca porque poco a poco consigo rellenarla sin ayuda de esas insolidarias. Mis ojos son azules, para dar un toque de color a tanta palidez mental. Tal vez ya hayan acudido a mi llamada y estén aquí dando toquecitos a mi cabeza para que reaccione y por eso he conseguido escribir dos párrafos. Que no digo yo que sea literatura erudita pero, qué narices, el caso es acudir a mi cita semanal contigo en este punto de encuentro que es nuestro blog.

Esto de la inspiración no es asunto fácil. En casos como el mío, que escribo por puro placer, no es un problema ya que si no te cuento algo una semana pues no pasa nada, será para la siguiente. Pero ¿qué ocurre cuando un escritor reconocido, de esos que se ganan la vida vendiendo libros, se pasa una semana entera sin escribir teniendo unos plazos que cumplir con su editorial? Y peor aún, ¿cómo se las apaña un periodista que tiene que entregar un trabajo diario? Los que escriben en semanales supongo que buscarán su inspiración leyendo mucho durante los 7 días que tendrán de plazo para sacar alguna idea y darnos su opinión acerca de ella, que a veces era mejor que no escribiesen, pero eso no viene a cuento ahora. Me encantaría estar en su situación, la del escritor reconocido o la del periodista semanal, el otro no. Sería estupendo sentir ese estrés, pasando las horas sin tener ni la primera palabra, o sin el final adecuado, o atascada en algún capítulo que no se cómo encaminar para que le de pie al siguiente que aunque parezca raro lo tengo clarísimo. Si, ojalá mi vida fuese así, dependiente de las palabras escritas para subsistir, mirando el calendario porque la fecha de entrega se acerca y yo no he terminado mi historia. Eso querría decir que me pagan por escribir, que podría dedicarle más tiempo a este placer que es contarte historias a través de un papel o una pantalla de ordenador. Pero por mucho que las musas más talentosas me visiten, las editoriales no. Las editoriales están por encima de musas y talentos. Las editoriales empiezan la casa por el tejado: primero tienes que ser famoso y ya si eso te publican un libro, aunque te lo haya escrito otro. Me da la sensación de que tienen la extraña teoría de que nosotros, la plebe, sólo leemos libros de gente que sale en la tele, que no entendemos más allá del nombre del autor y por eso piensan que una persona conocida es más garantía de éxito que otra sin famoseo detrás. Pero yo creo que eso se soluciona haciendo bien todo el trabajo de campo: yo escribo y la editorial me promociona. Así yo también seré conocida y venderán mejor mis libros (digo ?mis? así en plural porque voy a escribir varios, por supuesto). Si, ya sé que también publican libros de autores noveles, pero cuesta tanto tanto trabajo conseguir que te publiquen algo.

Y así a lo tonto a lo tonto he cumplido con mi cita semanal. Las musas han hecho su trabajo, aunque al releerlo hay que reconocer que no estaban muy inspiradas. A las editoriales? ¡descúbranme! No se arrepentirán.
Comentarios (5) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 17-01-2010 23:46
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ME LLAMABAN LOCA
(Este relato lo escribí ayer especialmente para forodeliteratura.com, en agradecimiento para uno de sus miembros, Eduardo, que me escribió un relato, "el manicomio". Esta es mi manera de darle las gracias)


Me llamaban loca. Ahora puedo contarlo con una sonrisa en la cara pero en aquella época no podía ni hablar del tema porque rápidamente me drogaban con más medicinas para curar mi ?enfermedad?. Si, me llamaban loca. Y no lo digo en sentido figurado como cuando le dices a un amigo ?tú estás chalao?, no, a mí me lo decían doctos psiquiatras con la autoridad que su título les daba. Y si lo decían ellos, si ellos lo diagnosticaban debía ser cierto, ¿acaso sé yo algo de psiquiatría? No, pues eso.

Me encerraron en una institución para enfermos mentales, a ver si allí a base de pastillas y puzzles volvía a integrarme en el mundo de los lúcidos. Al menos no era considerada una loca peligrosa así que yo andaba suelta por ahí sin excesiva vigilancia lo cual era estupendo porque podía pasear por la enorme finca con estanque incluído que allí había. Las enfermeras se acercaban a mí sin temor y me hablaban con normalidad:
- Buenos días, ¿qué tal estás hoy?
- Bien, bien. Aquí sigo, en este hotel con pensión completa hasta que me echen.
- Un hotel, si, es una manera de verlo. No te olvides de tomar tu medicación.

A veces veía en su mirada una duda. Seguro que se preguntaban si yo estaba realmente loca o lo aparentaba o tenía que aparentarlo? Yo solamente sonreía y contestaba cuando me preguntaban. Había aprendido que en aquel lugar era mejor hablar lo menos posible para evitar meter la pata; yo decía lo justo y necesario, incluso en las sesiones de terapia de grupo e individuales. No sólo callaba por precaución sino porque siempre he preferido escuchar, que es como mejor se aprende. Lo malo de estar allí era la rutina, el estricto cumplimiento de los horarios y de las normas. Eso si que era un encierro y no el lujoso edificio en el que no tenía que hacer ni la cama.

En aquel momento no, pero ahora me doy cuenta de que durante todo un año estuve viviendo a la sopa boba a costa del estado y no estuvo tan mal. Seguro que muchos estaréis pensando ?como lo pensaba yo entonces- que fue un año perdido en mi vida, pero no fue así. El hecho de vivir a cuerpo de rey, de perpetuas vacaciones, me dio mucho tiempo libre para muchas cosas: pensar, leer, escribir, observar, descansar. Si, tener tiempo para uno mismo es un verdadero lujo que no está al alcance de todos y yo lo pude disfrutar durante doce largos meses.

¿Y qué hice para merecer eso? Decir que la naturaleza estaba en peligro, que el planeta entero estaba en peligro. Me veían hablando con un árbol y se reían de mí, me observaban de reojo llorando porque se dejaban el grifo abierto y murmuraban a mis espaldas. Si, antes me tomaban por loca tan sólo por preocuparme por la madre Tierra pero ahora las cosas han cambiado, ¿por qué? Porque ya no quedan árboles, ni agua, ni siquiera hay pingüinos en el Polo Norte porque tampoco hay Polo Norte. Por eso mi estancia en aquella institución no duró más de un año. En cuanto empezaron a salir noticias en la televisión y en la prensa acerca del calentamiento global -con Al Gore a la cabeza-, de la necesidad de reciclar, de las especies que desaparecían cada día, de los icebergs que se derretían, decidieron que no estaba tan loca. Empezaron a prestarme atención aunque ya era tarde, todo se desmoronaba a nuestro alrededor.

La locura, ese es el problema. La humanidad se ha vuelto loca al pensar que todo es eterno, que no tenemos que esforzarnos en cuidar lo que tenemos. Pensamos que lo que es gratis no tiene valor y, por lo tanto, no merece la pena? hasta que lo perdemos. Paradójicamente yo ya no estoy loca para ellos, ahora soy un templo de sabiduría al que se acercan a preguntar y al que escuchan con atención. Me dan ganas de decirles ?es la hora de la medicación y del puzzle, después veréis la tele para recordar cómo era el planeta, lo bueno que era abrir un grifo y tener todo el agua que necesitábamos??, pero tan sólo sonrío y contesto cuando me preguntan porque siempre me ha gustado más escuchar, que es como mejor se aprende.


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Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 04-01-2010 16:34
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MI NAVIDAD
Mi navidad no es blanca, es lo que tiene vivir en la costa. Hace mucho frío pero no nieva. Este año el clima no acaba de decidirse pues hay días que llueve y hace viento pero otros hace sol y la temperatura es más agradable de lo normal para estas fechas.

Mi navidad es alegre, que es como debería ser la navidad para todo el mundo aunque ya se que, desgraciadamente, no es así. A pesar de seguir sobreviviendo a costa del Inem tanto mi marido como yo, no es una navidad triste porque la ventaja de estar en el paro es que estamos juntos compartiendo los preparativos, que no son muchos porque se encarga más mi madre, y comprando los regalos de reyes. Echamos de menos a los que ya no están pero no más que el resto del año porque me acuerdos de ellos siempre, no sólo en estas fechas, así que les recuerdo con nostalgia pero sin que ese sentimiento sea el predominante. Se que no es fácil verlo de esta manera, depende de qué familiar te falte. No es lo mismo echar de menos a tu abuelo que a tu hija y tampoco es lo mismo que nos hayan dejado hace 5 años que hace 5 meses. Pero yo estoy contando cómo es mi navidad y, afortunadamente, esas ausencias las llevo ?bien?. A mi marido le cuesta un poco más, sobre todo en nochevieja porque es cuando su padre cenaba con nosotros y, aunque hace ya 4 años que nos dejó, el hueco en su vida sigue ?y seguirá- estando ahí.

Mi navidad es infantil, no sólo porque mi hijo de 7 años está por aquí para recordarnos que hay que poner el árbol, los adornos, escribir la carta a los Reyes Magos? si no porque yo sigo manteniendo viva a la niña que hay en mí. Por eso canto villancicos con una gran sonrisa y deseo ?feliz navidad? a mis amigos de todo corazón y me encanta ver las luces en las calles y poner los regalos bajo el árbol la noche de Reyes. Si te empeñas en ver estas fechas con ojos de adulto (consumismo, religión, obligaciones familiares?) en lugar de intentar verlas con la mirada de cuando eras niño? entonces tus navidades no serán para nada agradables.

Mi navidad es familiar, siempre lo ha sido, pero en el amplio y bonito sentido de la palabra. Cuando era adolescente no entendía que la gente saliese de copas después de la cena de Nochebuena pero según iba creciendo y conociendo otras ?familias? comprendí que no salían para irse de marcha sino para escapar. Yo he tenido, y tengo, la suerte de tener una buena familia. Cuando mi marido pasó la primera cena de Nochebuena con nosotros me comentó de vuelta a casa ?no habéis discutido? ya que él, lamentablemente, estaba acostumbrado a cenas de navidad aderezadas con gritos y malas caras, además de celebrarla por separado del resto de ¿familia? viviendo tan cerca. Pues no, la verdad es que no recuerdo ninguna discusión durante estas fechas cada vez que nos hemos reunido, como tiene que ser. Algunas familias nos vemos a menudo durante el año pero otras sólo se juntan en estas fechas y encima para discutir. No lo entiendo. Como tampoco entiendo que hermanos o familiares que viven cerca no se reúnan a pasar una comida o una cena juntos. Sé que es más normal de lo que debería ser, desgraciadamente, pero por como he vivido siempre estas fechas no puedo entenderlo.

Como ves, soy una afortunada que disfruta de la navidad como cuando era niña, en un ambiente familiar estupendo. Por lo que he observado en estos años, la gente que dice que no le gustan estas fechas suele ser porque el hecho de reunirse con los parientes (fíjate que aquí no digo ?familia?) es una obligación por motivos varios, todos negativos. Se excusan diciendo que parece que en estas fechas todos tenemos que ser buenos y que no les parece bien. Bueno, algunas personas serán buenas al menos una vez al año, que si no fuese por la navidad? ni eso, así que no lo veo negativo. Meten a la religión de por medio cuando todos sabemos que hoy en día se ha perdido casi por completo el significado original cristiano, pero es otra excusa. Eso sí, sus días festivos no los perdonan por muy ateos que sean. Y una serie de argumentos más que esconden unos problemas familiares, normalmente, que no quieren reconocer. Es más fácil echarle la culpa al calendario que a tu madre, cuñada, hermano? Aunque, como ya he dicho anteriormente, también está quien no quiere estas fechas porque ha perdido recientemente a alguien y todavía no ha podido superarlo. Eso es lógico, a mí también me pasaría. Para ellos sólo puedo decir un sentido ?lo siento?.

Así que te gusten o no te gusten estas fechas, sean tristes o alegres y a pesar de estos tiempos de crisis e incertidumbre yo te deseo FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO. Que lo mejor del 2009 sea lo peor del 2010.
Comentarios (3) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 28-12-2009 12:54
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FELICES FIESTAS, MERRY CHRISTMAS, FROHE WEIHNACHTEN...
Os deseo que el año 2010 os traiga una carretera bien asfaltada, sin guardarraíles, con curvitas de esas molonas para tumbar -lo justo, eh-, sin manchas de aceite o gravilla, con pintura antideslizante, con buen clima en cada ruta que hagáis, con tiempo libre para poder ir a todas las concentraciones y carreras de MotoGP, sin radares pero sin velocidades excesivas que es como se disfruta de verdad la moto, con buena compañía, sin averías que os hagan dejar vuestra montura en el taller, y si hay que dejarla os deseo que sea un buen taller, honrado y barato (por pedir..., aunque esto sería más un milagro). En fin, con todo lo que un/a moter@ de pro podría desear. Y, sobre todo, lo más importante, lo que más deseo es que estemos todos sin excepción las próximas navidades, así que cuidadito ahí fuera y además del casco no os olvidéis la cabeza a la hora de conducir.

V'sssssssss y Ráfagas a todos, y que San Cilindrín de la buena trazada os acompañe para que todo os vaya realmente "sobre ruedas".
Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 24-12-2009 13:37
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ENREDADA EN LAS REDES SOCIALES
Pues si, al final lo he hecho. Yo no quería, de verdad; me he resistido todo lo que he podido pero, como suele pasar con estas cosas, acabas cayendo: me he registrado en Facebook. Y lo digo con la cabeza y la mirada bajas porque dije que para qué me iba a servir y más cosas que se dicen cuando uno no quiere entrar en otra historia internauta. Ya se que es una red social para estar en contacto con tus amiguitos, pero yo ya estoy en contacto con ellos mediante el móvil, el correo electrónico y el foro, así que al ?feisbu? no le veía mayor utilidad. No es que ahora se la vea pero ahí estoy.

Mi marido llevaba ya tiempo en el tema aunque la verdad es que no le prestaba mucha atención, por no decir ninguna. Pero poco a poco fue entrando más a saco por lo típico: los amigos, ?si entras en mi Facebook podrás ver las fotos que puse del viaje, de mis niños, de mi nueva moto?? Y empiezas a usarlo más. Yo siempre les decía que no me hiciesen registrarme sólo por ver unas fotos, insistían, yo que no, pero si no te cuesta nada, que paso, y decía mi marido ?bueno, como yo ya estoy registrado ya las veremos?. Así me fui escaqueando durante más de un año. Entonces, ¿qué ha hecho que yo ahora sea un miembro más? Nadie me ha puesto una pistola obligándome, está claro, pero hay otras maneras más sutiles de incitar a los demás a hacer algo. En este caso ha habido dos motivos principales que me han llevado a formar parte de ese mundo virtual.

Yo veía que cada vez más gente nos decía que tenía su espacio ?feisbukero? y comentaban que así sabían cómo le iba a fulanita y a menganito, de los que hacía tiempo que no tenían noticias pero que habían recuperado el contacto gracias a eso. Me pareció interesante y empecé a plantearme lo de registrarme. Como ya te he dicho en alguna ocasión, yo no crecí en Galicia así que todos mis amigos de la infancia están ?o estaban- en Portugalete y con el 99% he perdido el contacto. No porque yo quisiera, si no porque de aquella no había ni Internet ni móviles, y era fácil perder el rastro si la persona cambiaba de dirección y tfno fijo.

Así que de una temporada a esta parte estuve pensando que debería entrar en Facebook por probar si había suerte y recuperaba viejos amigos. Hace más o menos un año, buscando información de Eduardo, un viejo amigo de la infancia del que ya te hablé en una ocasión y que por motivos que no vienen al caso es fácil seguirle la pista en Internet, vi que él también tenía su Facebook y me dije ?mira que bien, así podré hablar algo más con él, que en los sms?s no se puede contar mucho?. Pero claro, tenía que registrarme para acceder, así que pasé. Total, si teniendo su nº de móvil no le llamo y apenas le mando un par de sms?s al año (por no molestar, que es un hombre ocupado, no porque no me apetezca) pues puedo seguir así. Y seguí, pero es que no sólo es Eduardo, también mis compis del cole y mis amigas de juegos en mi calle y más gente.

Lo que hizo que al fin tomara la iniciativa fue una comida que tuve la pasada semana con mis-ex compañeras de Atento. Se pusieron a hablar de las fotos que comparten, de cómo les va a los demás que hace tiempo que no vemos, de los juegos? Y la bronca, claro. ?Si estuvieses en Facebook? estamos todas? te hemos buscado para agregarte? qué te cuesta? así estamos más en contacto que con el correo?? Venga, vale, cansinas, me lo pensaré? otra vez. Y unos días después lo he consumado, con foto y todo, no creas; de hacerlo, hacerlo bien. Y con enlaces a este blog y al foro motero, y pondré más fotos, y no jugaré ?o eso espero-.

Pero le veo un problema y es que buscar a las personas no es tan fácil. Primero porque tienes que acordarte de su nombre y apellidos, al menos del primero, y confiar en que se hayan registrado así, y que no haya muchas coincidencias. Y segundo porque la gente no pone el país ni da ninguna pista de si mismos, en ocasiones ni siquiera tienen foto de ellos sino de paisajes y cosas así, lo que dificulta mucho, pero mucho que sepas de quién se trata. Ya se que en 20 años una persona puede cambiar mucho, sobre todo si hablamos de edades de los 15 a los 35, y la foto puede despistar, pero no cuesta nada poner de dónde eres, como mínimo. Por supuesto, yo lo he puesto, por si alguien me busca, y la foto no da lugar a dudas porque sigo igual ?es cierto, no es vanidad-.

Tienes la opción de buscar a la gente por colegio, instituto? Vale, pues lo he intentado, pero nada. ¿Sabes cuántos colegios Nuestra Señora del Carmen hay en el mundo? Demasiados, y muchos en Sudamérica. Para colmo, como te decía, quien crea el ?grupo? no pone el país, así que tienes que perder el tiempo pinchando o basándote en la foto inicial. Que no, que no me apetece mandar un mensajito a cada persona que coincida con mi búsqueda preguntándole si es la que yo quiero encontrar. Si, si, ya se que no todo el mundo está ahí para que la encuentren, por eso no dan facilidades de localización pero yo estoy contando mis ?problemas? y motivos con el Facebook, no los de los demás.

Pero bueno, ya que ahora yo también soy ?feisbukera? lo aprovecharé para estar más al tanto de la vida de mis amigos y familiares, y de los eventos que se hagan y de? Aunque para eso hay que entrar en el ?muro? de los demás, leerlo, incluso escribir algo, y me da pereza, que van aumentando de número. Ni siquiera entro cada día, ni cada dos ni cada tres. Ya me he registrado, así que, de momento, no me pidáis más.
Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 23-11-2009 14:49
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YA ES CASUALIDAD
Pues si, ya es casualidad que después de poner aquí mi último artículo sobre los avances tecnológicos coja la revista de Eroski Consumer para ojearla y me encuentre con un reportaje sobre el tema de las administraciones y los trámites on-line (casi se podría decir "administraciones y ciencia-ficción"). Y resulta que ratifican lo que yo he dicho: tanta tecnología pa'na. Bueno, tampoco es eso, pero casi. Para no extenderme más, como tengo por costumbre, te dejo el enlace para que tú mismo puedas comprobar lo poco útil que resultan las oficinas virtuales: http://revista.consumer.es/web/es/20091101/
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 17-11-2009 15:19
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CORREOS ELECTRÓNICOS: fuente de sabiduría
Cuando me di alta una cuenta de correo electrónica no podía imaginar ni por un momento lo que iba a cambiar mi vida. Algo tan sencillo y tan práctico puede convertirse en un arma informativa que pone tu mundo patas arriba. ¿Crees que exagero? No, amigo, no, y te lo voy a demostrar. Por la de correos que me mandan y la de gente que veo que los recibe-devuelve-reenvía (el listado de las direcciones puede ser muy largo si no lo borras antes de reenviarlo y no utilizas la copia oculta CCO) puedo asegurar que hay muchas personas que, como yo, saben que la información buena, la verídica y científicamente comprobada está en los correos electrónicos. ¿Por qué iba alguien a molestarse en hacer un Power Point si no fuese porque lo que me quiere contar es realmente importante, incluso urgente, y fiablemente contrastado con expertos en salud, economía, etc...? Hazme caso, igual que se lo haces a los correos. Seguro que tú también has recibido muchos de esos, así que sabes perfectamente de qué te hablo.

Yo era una persona feliz, preocupada por llegar a fin de mes, por mis amigos, mi familia... Comía despreocupadamente aunque pendiente de no engordar demasiado, bebía lo que me apetecía, mi salud era buena y cuando no lo era me iba al médico. Una persona normal, vamos. Pero, ay, llegó ese día en que decidí que tener una cuenta de correo me vendría bien. Al principio todo eran ventajas. Empecé a enviar correos para avisar de mi nuevo estatus de internauta con dirección propia, recuperé amistades con las que por la distancia no hablaba más que una o dos veces al año -y hasta nos mandábamos fotos-, hacía muchos trámites por internet que requerían tener una cuenta de correo y eso me evitó muchas colas...

Un día una amiga me envió un ".pps" y ante la curiosidad de saber qué narices era eso, lo abrí. Qué bonito, fotos de paisajes con música y todo. Y, claro, lo reenvié (ya era toda una experta en esto de los correos virtuales). Fue como abrir la veda y la caja de Pandora juntas. Al día siguiente ya tenía varios correos de esos encadenados en mi bandeja de recibidos, a cada cual más bonito, pero algunos también interesantes. No todos venían en forma de .pps, no eran tan vistosos pero si importantes. Uno de ellos me advertía de los peligros de la Coca-Cola Zero, que parece ser que en otros países la han prohíbido pero aquí en España se vende impunemente. ¿¿¡¡Qué!!?? Pero si es uno de los refrescos que tomo. Daba todo tipo de explicaciones de sus sustancias perjudiciales, así que dejé de tomarla. Después el de Actimel, Red Bull y otros productos superpeligrosos para la salud que nos los venden por superbuenos. Otro contaba una lista de medicamentos aparentemente inofensivos y de uso común pero que era peligroso tomarlos por los riesgos que tenían. ¿Pero qué pasa, es que no tenemos controles de sanidad? ¿En qué país estoy viviendo? Ya decía el correo que ciertas empresas farmacéuticas tienen no se qué chanchullos con altos cargos y, claro, venden impunemente. Increíble pero cierto. Además, todos estos correos vienen firmados por alguien que dice ser trabajador de tal o cual sitio y que lo sabe de primera mano, así que no voy a desconfiar. ¿Qué otro interés puede tener una persona en contar esas cosas? Dinero no se lleva, pero si dedica tanto tiempo a enviar estos correos, tienen que ser ciertos indudablemente. Por supuesto, empecé a desconfiar de mi médico y de la farmacéutica de la esquina, que me parece recordar que alguna vez me han dado uno de esos medicamentos mortíferos. Ah, por supuesto, reenvié la información. Dejé de beber Coca-Cola Zero, Actimel, cambié de médico y empecé a comprar en la farmacia de otro barrio.

Me enviaron otro que aseguraba que tan sólo por comer ajo con aceite cada noche podría adelgazar ¡hasta 20 kgs! Abandoné mi dieta controlada por mi dietista -hay que ser mala profesional, mira que no contarme algo tan sencillo- y empecé a comer lo que quería pero cenando ajo con aceite. Menos mal que hay gente que comparte estas informaciones y gracias a ellas podemos dejar de privarnos de las cosas ricas. De todas formas, a los pocos días volví a mirar el pps ya que había engordado 3 kgs, algo debía estar haciendo mal. Quizás tomaba poco ajo, o debía tomarme el aceite a morro. Después recibí otro que me advertía seriamente de que no hirviese agua en el microondas ya que me podía saltar a la cara al sacarla. Dios mío, qué suerte he tenido hasta ahora. Llevo años hirviendo en el microondas el agua de las infusiones, sopas, la jarra para la bolsa de agua en invierno -es lo que tiene ser friolera con pies de hielo- y nunca nunca de los jamases me ha pasado nada. Pero si este correo dice que eso puede suceder, será cierto. Y sin más comprobaciones comencé a utilizar mi tiempo doméstico en esperar a que hirviese el agua en la cazuela cada vez que quería hacer algo.

Otros correos eran de niños desaparecidos, con foto y todo. Qué tristeza, cuánto me han hecho llorar. Y yo no podía hacer nada más que imprimir la foto del niño en cuestión y llevarla conmigo por si lo veía. Cuánta angustia me hacen pasar. Algunos de esos correos piden tan sólo que los reenvíe para que ciertas empresas les den dinero por cada uno reenviado. Otros facilitan el nº de cuenta corriente para que hagamos un ingreso económico y puedan curar a ese pobre bebé. Y lo hago sin dudarlo ni un instante. Todas las semanas tengo que hacer transferencias (por internet, claro) y dejarme allí parte de mis ahorros.

También están los correos que te desean lo mejor... hasta el final. Primero te dicen que tengas un feliz día, que es un correo que trae mucha dicha a quien lo recibe, etc etc. Pero cuando lees lo último, todos dicen que para tener esa felicidad debes reenviarlo sin falta: "al menos a una persona", vale, eso es fácil; "por cada persona a quien se lo reenvíes será una hora de felicidad", uff, se lo mandaré incluso a mi jefe; "si no lo reenvías tendrá graves consecuencias, como fulanita a la que se le estropeó el coche después de ser despedida del trabajo", qué angustia, lo reenvío ya, antes de que me falle el router... Y más y más correos con advertencias, información, consejos. Menos mal que también me mandan chistes, vídeos simpáticos, fotos de países que nunca podré visitar. Así alterno la angustia con la risa.

En fin, que aquí estoy, encerrada en mi casa porque cada vez que veo un niño en la calle reviso todo mi álbum de desaparecidos, hirviendo el agua con cerillas porque las ondas de la vitro son malísimas y la cocina de gas peor, ingresando mi dinero en cuentas que no se de quién son ni para qué, no tomándome la medicación que me mandan, desenchufando de noche tooooodos los aparatos eléctricos por culpa de las ondas que transmiten, pasándome horas delante del ordenador reenviando un montón de correos para salvar la vida de mis amigos y la mía propia -por las maldiciones-, engordando como una vaca a pesar de tener aliento de ajo incluso por las orejas, bebiendo refrescos que no me gustan pero son más sanos, acostándome con el primero que pillo porque si no haces el amor una vez por semana puede tener malas consecuencias para el cutis y los músculos pélvicos...

¿Ves como no exageraba? ¿Ves como los correos tienen información que los gobiernos tienen interés en ocultarnos? ¿Ves como todo lo que dicen es cierto? ¿Ves como mi vida ha mejorado gracias a estar informada?

PD: por favor, reenvía este artículo a todas las personas que puedas (te traerá un minuto y 43 segundos de buena suerte) para advertirles de la importancia de hacer caso a los correos que traen información tan pero tan contrastada.

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Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 28-05-2009 16:19
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ESTOY EN ELLO
Si, lo se, tengo el blog un poco olvidado. Pero dentro de poco ya seguiré contándote cosillas. Como te dije la última vez, estoy algo ocupada preparando las clases pero voy escribiendo a poquitos.

Así que tan sólo te escribo hoy para pedirte paciencia, que intentaré tener algo durante esta semana que entra y empieza con otro temporal. Gracias por estar ahí.
Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 08-02-2009 22:31
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¿TIEMPO? ¿QUÉ ES ESO?
Escribo estas palabras (que no prometo que sean breves) para disculparme ante los que me seguís habitualmente, lo cual agradezco enormemente. Desde que he vuelto a la rutina no he tenido ni un momento para escribir algo decente (como si alguna vez hubiese escrito algo decente). Realmente no he tenido tiempo para escribir nada, ni decente ni no.

Estos son los inconvenientes de ser "pobre". Hay que ir a trabajar, lo cual ya quita la mayor parte del tiempo que podríamos dedicar a otros temas más interesantes, a no ser que te guste tu trabajo. En ese caso ¡enhorabuena! Qué envidia. Yo trabajo no sólo de teleoperadora, que aún me deja algunos momentos para escribir -"me deja" no es el término adecuado, pero vamos a decirlo así-, sino que además por las tardes doy clases de ingles en algunos centros, cosa que hago más por hobby que por dinero, pero todo ayuda y más con esta "no crisis" que "no tenemos" (país de pandereta). Pero lo dicho, que esto de ser pobre significa no tener mucho dinero y además no tener tiempo. Y si además eres madre? olvídate. Aunque yo no me puedo quejar, nunca agradeceré lo suficiente la labor de los abuelos. Gracias.

A lo que iba, que el volver a la rutina -es decir, al trabajo- no me deja tiempo para nada. Estoy leyendo un libro, cosa que no hago desde hace mucho debido, precisamente, a esa falta de tiempo de la que me quejo constantemente. El libro se titula "Una noche de perros" escrito por Hugh Laurie, el que hace de doctor House, y debo decir que me gusta mucho. Es muy entretenido y seguro que a mis habituales les gustará. Pero lo que quiero comentar es una de las frases que viene en la contraportada: "... y Laurie es un escritor con mucho talento". A ver, a ver. Analicemos esto. Leyendo el libro no voy a discutir que tenga talento, porque lo tiene. Pero lo que le pasa a Laurie y a muchos otros hombres que dirigen, escriben, actúan, dan conciertos de saxo, viajan, etc... no es que tengan talento. Lo que tienen es muuuucho tiempo libre. Si no, cómo van a poder hacer todas esas cosas. Yo también estoy escribiendo un libro y ya tengo el tema para otro en mente (no es broma), pero ¿te haces una idea de cuánto tiempo puedo necesitar yo para escribir un sólo capítulo? Teniendo en cuenta que para escribir esto le estoy robando minutos a mis clases, no es difícil de calcular, ¿no?. Yo no tengo menos talento que ellos (o si, pero eso es otro asunto), lo que tengo es mucho menos tiempo y, muy importante en este mundo, menos contactos. Así que si no publico nada con una editorial no es por mala escritora -que podría ser- sino por falta de tiempo y contactos.

Y es que los famosos tienen todo eso que a mí me falta y yo tengo lo que les falta a muchos: talento. Qué mal repartido está el mundo, snif snif.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 27-09-2008 20:31
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