Pensamientos en voz alta


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EL SUSURRO
Acerca su boca a mi mejilla para darme un beso de amigo y, sin prisa, me susurra ?te deseo?. Sus dedos coquetean con los míos a escondidas en un fugaz momento mientras decido cómo reaccionar confiando en que nadie se haya dado cuenta de la situación. No puedo hacer nada por disimular la emoción en mi piel, que espera otro roce, un simple roce furtivo que la devuelva a la vida.

Nadie más debe saberlo porque no soy una mujer libre. Soy el fruto prohibido, la tentación anulada por los años y las decepciones, que ya no se da cuenta de que todavía puede levantar pasiones. Soy una sombra de mí misma que echa de menos las miradas y palabras lujuriosas de los que anhelaban una oportunidad junto a mí. Me he convencido de que ya no queda nada de aquella mujer deseada y, por lo tanto, que nadie siente interés por este cuerpo deteriorado, ni siquiera yo. Pero ese susurro? Ese susurro me ha devuelto la ilusión, las mariposas en el estómago, la juventud. Quiero más, necesito alimentar mi ego.

Poco a poco me va apartando de los demás y yo, que me doy cuenta, le sigo el juego. Ya a solas, en su casa, me mira a los ojos intentando perderse en mi mirada, convenciéndose de que ya no soy un sueño, su sueño. Acaricia mi pelo, mis labios, disfrutando esos primeros momentos como si no pudiese creer que está realmente conmigo. Mi mente todavía se debate entre lo correcto y el anhelo de volver a sentirme deseada. Sin darme tiempo a tomar una decisión, él acerca su boca a la mía, muy suavemente, apenas la roza, consiguiendo estremecer todo mi cuerpo que, en ese preciso instante, decide dejarse llevar por las sensaciones anulando cualquier intento de cordura. Cierro los ojos.

Sus dedos empiezan a bajar por mi cuello acompañados de sus besos que vuelven a mis labios con más fuerza y pasión. ?Te deseo?, me dice otra vez mientras pone mi espalda contra la pared, ?siempre te he deseado?. Puedo sentir sus nervios a flor de piel mientras sus dedos se deslizan por debajo de mi camiseta, agarrando mi cintura firmemente pero con dulzura. Se detiene por un momento para entender todas las sensaciones que recorren su cuerpo de arriba abajo. Mis manos se aferran a su cuerpo pidiendo con silenciosos gritos que no me suelte y empiezan a descender lentamente, intentando que él disfrute tanto como yo de este momento de locura. Sube hacia mis pechos deleitándose con cada centímetro de mi piel, dudando si debe seguir ese camino o si será mucha osadía. Sus caricias siguen subiendo por mi espalda, sus besos empiezan a bajar por mi escote, y me abraza con unas ganas que ya no necesita contener. Yo enredo mi pierna con la suya, apretando mi muslo contra su entrepierna. La sensualidad deja paso a la sexualidad. Nuestra respiración comienza a acelerarse, a hacerse protagonista con gemidos de un placer que no queremos reprimir más.

Mi mano agarra el bulto de su pantalón y lo acaricia con fuerza, arriba y abajo. Su lengua ha llegado a mis pechos y recorre mis pezones mientras sus dedos se deslizan entre mis húmedas bragas. Mi primer impulso es cerrar las piernas, por vergüenza, pero él no cede el terreno conquistado. Me besa suavemente, ?ya no hay vuelta atrás? dice para convencerme y, poco a poco, vuelve a tener el camino despejado para que lo recorra a su antojo. La vergüenza no se va, pero tampoco interfiere más. Desabrocho su pantalón y le quito la camisa.

Nos tumbamos en la alfombra, desnudos, vulnerables, excitados como adolescentes en su primera vez, acariciando cada rincón de nuestros cuerpos. El ritmo vuelve a ser sensual, cálido. Ninguno de los dos quiere acelerar el final, no tenemos prisa, por eso él tiene que hacer un esfuerzo por mantener sus instintos más básicos dentro de unos límites. Agarra mis muñecas con firmeza, sujetándome contra el suelo, y sube mis brazos mientras entrelaza sus dedos con los míos. Comienza la bajada, lenta y dulcemente. Mi espalda se curva como la de una gata en celo, mi uñas se clavan en su espalda dejando un rastro de pasión no contenida, muerdo su boca, le encierro entre mis piernas, cabalgo sobre su cuerpo mientras beso su pecho, su ombligo, su? Después cambiamos posiciones y con su lengua me hace alcanzar un orgasmo que llena todo mi cuerpo y, de pronto, somos uno. Puedo sentirle dentro de mí. Toda su pasión, su deseo, su lujuria guardada durante tanto tiempo para este momento, todo lo puedo sentir mientras los movimientos de nuestros cuerpos se sincronizan. Mis caderas, otra vez sobre él, siguen su ritmo, hacia adelante, hacia atrás, en pequeños giros. Sus manos continúan recorriendo mi cuerpo y me agarran con fuerza cuando alcanza el clímax.

Los dos nos quedamos quietos, abrazados, mirándonos, acariciándonos. Apoyo mi cabeza en su hombro para que no vea las lágrimas bajando por mis mejillas. No quiero preguntas, no quiero pensar en respuestas; sólo quiero cerrar los ojos y sentir sus brazos rodeándome. Saber que hay alguien que ve en mí a la mujer que un día fui y que su piel se eriza con un simple roce de mi piel, me ha devuelto a la vida. Pero nadie más debe saberlo porque no soy una mujer libre. Soy la abnegada esposa que se ha cansado de ser ignorada por su marido.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 01-08-2016 20:49
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ESCRITORES TECNOLÓGICOS
Hace 3 años, allá por el 2013, un amigo me contaba que llevaban ya 2 días sin luz en la ciudad y alrededores a causa de un temporal. Ni tele, ni ordenador? Le dije que podía aprovechar el tiempo escribiendo.

- No puedo, no tengo luz- me contestó.
- Pero? si todavía es de día- repliqué extrañada.
- Que no tengo luz, no puedo conectar el portátil y ya no tiene batería.
- ¿Y qué tiene que ver el portátil con aprovechar el tiempo escribiendo?
- ¿Cómo voy a escribir sin el portátil?
- Pues con boli y papel, que es como se escribe ?dije con toda la naturalidad que merece algo tan obvio, sin estar segura de si él hablaba en serio.
- Ah, claro. El método antiguo. No lo había pensado. ? sí, hablaba en serio.

Hace apenas un mes leí un artículo de un escritor que contaba un viaje a Madrid de 2-3 días. Decía que tenía mono de escribir, que quería su portátil ya, que no soportaba estar tanto tiempo sin escribir. Y lo decía como si fuese lo más normal del mundo, dando por sentado que todos íbamos a entender ese desasosiego por no tener un teclado a mano.

Tal vez la rara hoy en día sea yo, pero no les entiendo. No me identifico con esos escritores tecnológicos que dicen que necesitan escribir pero no se les pasa por la mente coger un boli, o un lápiz. ¿En serio hay gente que no se da cuenta de que se puede seguir escribiendo en papel? Parece que sí, pero yo no lo entiendo. Para mí es algo tan obvio, tan lógico, tan habitual, que no sé si reírme o llorar de pena cuando escucho ese tipo de comentarios.

Yo también uso el ordenador para escribir, por supuesto, no soy tan arcaica, pero conozco el uso la tinta sobre el papel. Tengo una libreta que suelo llevar siempre conmigo, por si tengo un rato libre para compartirlo con las musas. Lo bueno de este método tan antiguo de escritura, y tan desconocido para algunos, es que puedo usarlo en cualquier sitio. No necesito cobertura, ni se me acaba la batería, es cómodo de transportar y muy fácil de usar. ¿Que me quedo sin uno de los dos artilugios? Pues voy a una tienda y compro más, y sigo desparramando palabras. Si lo que he escrito merece la pena, lo paso al ordenador. A veces, empiezo en papel y termino en digital. Otras, va en digital de principio a fin si la idea ha surgido mientras estaba ya conectada. Incluso tengo una pequeña grabadora por si no me puedo parar a escribir (podría grabar en el móvil, pero me gusta más la idea de la grabadora). Pero no perdamos el tema. No se trata de papel o digital, sino de no olvidarnos del papel. Y sigo sin entender cómo es posible que los escritores, ¡los escritores!, se hayan olvidado de algo tan básico.

Puede que argumenten que así no tienen que escribir lo mismo dos veces (la tradicional y la digital), que así ya queda guardado bla bla bla. Pero, desde mi punto de vista, se trata de poder escribir bajo cualquier circunstancia, en cualquier momento. Y yo, que sólo soy una escritora aficionada, tengo la fórmula para conseguirlo. Puede que yo sea antigua, como mi móvil, pero soy más práctica y no pierdo oportunidades para escribir cualquier tontería que me viene a la cabeza. Me alegra no ser una escritora tecnológica. Soy una escritora mixta.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 08-07-2016 13:17
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ENCONTRÁNDONOS
Te lo digo una y otra vez pero tú no quieres escucharme. El riesgo de la aventura es más fuerte que tu instinto de supervivencia y te lanzas a mi vacío confiando en que no te dejaré caer. Y yo te vuelvo a decir: ?no saltes, tal vez no hay fondo, tal vez el fondo duele, no quiero lastimarte, no saltes?. Pero tú ya estás en el aire, disfrutando del peligro, sintiendo la adrenalina que te nubla el camino hacia la lógica, y sonríes. Te quiero salvar, pero no quieres evitar tu caída.

Intentas caminar a mi lado, y yo quiero que lo hagas, pero llevamos ritmos diferentes. Tú vas por carreteras secundarias, tranquilas, haciendo paradas para disfrutar del paisaje. Recorres sus curvas con calma. Yo voy por autopista, más rápida, quiero llegar a mi destino.

Deseo seguirte, bajar el ritmo, alargar la ruta, pero me escapo en cuanto tengo ocasión para acelerar el viaje, e intento llevarte conmigo, sin preguntar, sabiendo que no tienes prisa por alcanzar tu meta. Rompo tus esquemas sólo por diversión.

Sin pensarlo, vienes tras de mí. Quieres saber hasta dónde puedo llegar y hasta dónde estás dispuesto a seguirme. Pero cuando te das cuenta de que te arrastro hacia un rápido final me frenas y me conduces suave, dulcemente a tu carretera para disfrutar juntos de sus curvas. Yo voy, obediente, sumisa, porque sé que tu camino es mejor pero consciente de que echaré a correr en cuanto bajes la guardia, y aunque no la bajes. No lo puedo evitar. Me rebelo contra mis instintos y te pido que frenes mi huida, te reto a que me detengas. Me reiré porque sé que vendrás a buscarme y volveré a tu lado. Y tú, paciente, me envolverás en tus brazos en otro intento por retenerme junto a ti mostrándome el placer de la calma. Sé que ahí es donde quiero estar aunque seguiré intentando escapar. No entiendes por qué, yo tampoco.

Tú preguntas, una y otra vez, intentando conocer mis razones, pero yo no contesto. No me quiero comprometer, no quiero que te comprometas, que te aferres a una ilusión que te envuelve con su realidad. Una parte de mí disfruta sintiendo tu desesperación. La odias y la amas a la vez, lo confiesas sin miedo mientras yo me guardo mis confesiones. Sigo sin contestar pero, a veces, como sin querer, calmo la sed de tu alma atormentada dejando salir algunos sentimientos aferrados a mis palabras porque están deseando llegar a ti para sentirse arropados con tu piel. Vuelves a preguntar y vuelvo a callar, sonriendo.

Y sigues esperando, siempre esperando, a que yo responda, a que yo baje mi ritmo, a que yo pare a tu lado y me quede ahí, a que encontremos el equilibrio para disfrutar cuerpo a cuerpo? Mientras tanto, vuelves a saltar sin red, disfrutando de mi odiado silencio, sabiendo que estaré ahí para evitar que toques fondo. Sabes que, en realidad, soy yo la que tiene miedo de caer y, por eso, no quiero que caigas tú, porque sé que te seguiré y será el fin para los dos.

Frena mi huida y yo frenaré tu caída. Nos salvaremos y seguiremos disfrutando juntos de los caminos que tú elijas; tú con tus preguntas y yo con mis calladas respuestas.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 20-10-2015 23:28
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AMARGA Y FELIZ VICTORIA
Se marchó. Después de mucho tiempo luchando por su relación, se marchó. No hubo enfados, ni lágrimas, ni explicaciones. Sencillamente, cogió sus recuerdos, sus pedazos, los puso alejados del corazón para que no doliesen más y emprendió el camino. Siempre había pensado que cuando llegase ese momento iba a estar confusa y triste, y se sorprendió al comprobar que sólo la tristeza aparecía. No había confusión, ni siquiera había preguntas porque, en el fondo, ella siempre había sabido lo que estaba pasando y lo que iba a pasar.

Después de unas horas pensando en lo que había ocurrido se sintió mejor, más ligera de emociones, con menos peso en el alma y una mente más libre. Ahora, por fin, sabía lo que tenía que hacer. No iba a gastar ni un trocito más de corazón en alguien que no lo merecía. Si él no sabía apreciarla, ella no iba a obligarle.

Tener las cosas claras después de tanto tiempo era un gran alivio. Poder decirse a sí misma ?se acabó? fue un triunfo y lo gritó en voz alta para escucharlo y creérselo. No era el final por el que ella había luchado, pero estaba en su lista de posibles finales y, por eso, estaba preparada para asumirlo y afrontarlo. A veces, lo importante no es cómo acaba algo, sino que acabe.

Se sentó al sol durante un buen rato, cerró los ojos y sonrió. Saber la verdad le daba tranquilidad. Lo importante para ella era que las mentiras habían sido descubiertas, aunque no se lo dijese a él. Pero pensándolo bien no eran mentiras sino secretos; y ahora, la mejor manera de evitar las mentiras era no preguntar por los secretos. No necesitaba respuestas, al menos, no las de él. El simple hecho de saber que sus sospechas eran ciertas, de tener la prueba, era suficiente para mantener la sonrisa en su rostro.

Sí, poder deshacerse de algunos sentimientos, de las dudas, saber con certeza que ya no merecía la pena seguir luchando le daba paz interior. Ahora, por fin, después de tanto tiempo, tenía claro cuál era su lugar en la relación. Se podría pensar que no era un final feliz después de todo el esfuerzo que ella había hecho. Tendría que ser diferente, con él amándola otra vez, siendo la única en sus pensamientos? Pero eso no iba a suceder y ella lo supo siempre, así que su victoria era confirmar que él no había cambiado y que todo seguía igual. Si ella se lo dijese, él lo negaría, por supuesto, así que mejor callar y sonreír. Todo había acabado ya y eso era lo principal.

¿Por qué algunas personas no valoran lo que tienen? ¿Por qué se acomodan tanto en una relación pensando que nunca va a terminar? ¿Por qué se creen con derecho a poner sus caprichos por encima de los sentimientos de su pareja? Es cierto, dije que ella no se hacía preguntas pero algunos porqués eran inevitables, aunque no pensó mucho en ellos.

Siguió con los ojos cerrados bajo el sol, sonriendo, disfrutando de un nuevo principio después de un triste pero esperado final. Después de su marcha, él la echó de menos y lloró por no haber sabido retenerla. Entonces, aprendió a valorar lo que ya se ha perdido, pero ya era tarde.


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Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 08-09-2014 21:50
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ORGULLO DE PROFESOR (de los de verdad)
The country school (Winslow Homer)
José Carlos López, PROFESOR por vocación desde 1980 ha trabajado desde 1981 en colegios públicos en Sevilla y alrededores, perteneciendo durante la mayoría de su trayectoria laboral a equipos directivos. Es importante destacar en qué zona ha trabajado para poder entender su experiencia y, por lo tanto, su manera de pensar con respecto a la profesión de PROFESOR:

- dos años como director en El Aljarafe (zona de Sevilla)
- diez años como jefe de estudios en Las 3000 Viviendas
- doce años como director en Las 3000 Viviendas

Hoy en día sigue orgulloso de su profesión y avergonzado de los muchos ?compañeros? que se han convertido únicamente en funcionarios dejando de ser profesores. Es decir, que lo único que hacen es quejarse de todo y protestan por cualquier pérdida de privilegios en lugar de preocuparse por seguir siendo estupendos profesionales a los que ningún recorte político afectará en su manera de enseñar. Gente que encuentra tiempo para ir a manifestaciones pero que hace años que no va a cursos ni lee libros para reciclarse y seguir mejorando como educadores.

Aquellos niños y niñas que pasaron por las aulas y el despacho de José Carlos todavía le recuerdan y le saludan con cariño por la calle. Ésa es su recompensa, y la de cualquier PROFESOR (siempre con mayúsculas) que se precie de serlo. Hacen falta más José Carlos y menos funcionarios.

"En el cuadro podemos ver una escuela en la época de la Guerra Civil norteamericana. Es una escuela como las que se podían ver en todos los sitios en aquella época. Si buscáis la obra de Winslow Homer, veréis más cuadros con motivos escolares.

En el aula del cuadro hay niños de todas las edades. Las niñas se sientan juntas y los niños leen en su bancada. La maestra no tiene pizarra digital, ni los niños laptop. Tampoco parece que tenga profesores de apoyo. La maestra cobrará muy poco, como ahora sucede. Seguramente deberá hacerse cargo de la limpieza del aula y del mantenimiento del edificio... No veo armarios llenos de recursos didácticos. Lo que sí veo es lo único que hace falta: una maestra, unos niños, una pizarra y unos trozos de tiza en el portatiza. Eso es enseñar, ésa es la profesión más vieja del mundo. Pero, ¿sabéis una cosa? Hoy, a 31 de mayo de 2014, hay colegios en el mundo que están más desabastecidos que el del cuadro. A sus alumnas las secuestran y las venden como esclavas, después de haber sido repetidamente violadas, y convertidas contra su voluntad a otra creencia. Hay colegios sin agua potable para los niños, niños que deben recorrer una decena de kilómetros entre bosques o selvas o desiertos para ir a clase... Por eso digo que ser maestro es lo mejor que le puede pasar a uno, si le gusta esa profesión.

Nuestros alumnos, hoy en día, en países como España, mueren de muerte intelectual. Muchos tienen tanto "de todo" que son cascarones vacíos que no salen del mundo del móvil o de las Play Stations. Son zombies, muertos en vida que no saben por qué van al colegio (es su deber y su derecho), que lo tienen todo sólo con pedirlo porque los padres no niegan nada (¡es que podemos crear una frustración en el niño!). Todos nos hemos enfrentado en clase a esos alumnos apáticos, pasotas, que saben que te pueden mandar "a la puta mierda" ya que el castigo que van a recibir es, en el peor de los casos, una privación del derecho de asistencia a clase, que es lo que ellos buscan, en realidad.

Hace bastante años, y ante el hecho de que un colegio privado de una ONG ocupara aulas de mi centro, en una reunión con los responsables de ese centro "incrustado" y varios Inspectores del Servicio de Inspección, lamenté las líneas educativas del colegio acogido: sus alumnos agredían a los profesores, faltaban a clase, cometían destrozos en las instalaciones comunes... "¿Qué solución propone usted para esto?", me preguntó una importante Inspectora. "Disciplina". Oh, ¡por qué se me ocurriría citar esa palabra...! Se llevaron las manos a la cabeza, "¡Disciplina!", gritaban mientras correteaban como pollos sin cabeza... Para estos niños", me dijeron, "llamar hijo de puta al profesor es como para los tuyos decirles 'tontos'". Vale, pero los míos NO llamaban tontos a sus profesores. "Además, se queja usted de lo que niños del colegio XXX se orinan en los coches de los maestros... eso es normal en su cultura". Como me lo pusieron a huevo, es decir, me lo sirvieron en bandeja, contesté a este puñado de lumbreras educativas de despacho: "Vale, hija de la gran puta. Ahora voy a mear en su coche, que no me aguanto más y le rajaré las ruedas. Es parte de mi cultura y no quiero que me frustren". El colegio "incrustrado" duró dos años entre nosotros pues conseguí trasladarlos a todos por medios legales. Curiosamente, las familias de esos niños pidieron inscribirse en el mío y no hubo ningún problema de orines, de insultos ni de comportamiento.

La demagogia de los planes de enseñanza, el "buenismo" de unos pocos idiotas de salón y, sobre todo, los perjuicios que pueden ocasionar quienes no pisan un aula pero tienen poder de decisión, son los causantes del número de "niños muertos" en nuestras clases del primer mundo. Son niños que, en unos años, también pertenecerán a la generación ni-ni (ni estudian ni trabajan) y que vivirán en los hogares paternos, explotando a sus progenitores, exigiendo derechos y despreciando los deberes. Y las balanzas desequilibradas conducen a la catástrofe.

En nuestros países ?civilizados, primermundistas? también son frecuentes los casos de agresiones o insultos a profesores. La mayoría de los casos están motivados por la hostilidad que muchas familias presentan hacia los maestros porque "mi niño nunca miente", "el maestro o maestra ha pegado a mi hijo", "el maestro o maestra ha suspendido (reprobado) a mi hijo", y mil causas que, si no fueran de resultados tan serios, serían hilarantes. En España existen organizaciones de Atención al Docente, números de contacto y ayuda por parte de los sindicatos de la enseñanza. En algunas Comunidades, al profesor se le ha concedido el régimen de "Autoridad", como el que tienen los policías, por ejemplo, y cualquier agresión de palabra u obra se denuncia como una agresión a la autoridad. En la mayoría de los casos, los incidentes se resuelven por vía judicial. Yo puedo hablar desde mi experiencia: durante mi mandato como director en un colegio público nunca permití una sola acción contra los maestros de mi centro o contra mí mismo. Esto supuso un esfuerzo extra, es cierto, pero funcionó. He denunciado a padres y madres por insultos y hemos ido a juicio y los hemos ganado todos. Siempre están los recalcitrantes: una madre, ante la sentencia impuesta por el juzgado, dijo que por una sanción de esa cuantía (fue realmente ridícula) me podía matar tres o cuatro veces, después pasaría un par de años en la cárcel y tan contenta. Es la misma madre que, ante testigos, afirmó en cierta ocasión que "ella quería matar a su hijo"; cuando le dije que se lo pensara mejor, me respondió que "tenía más hijos, que no importaba". La falta de respeto hacia el profesor, la sobreprotección de muchos niños, la falta de valores, las familias, que ya no saben educar y relegan todo a los colegios, culpándonos de todo... Ése es el ambiente cotidiano en muchos casos. Pero también hay que decir que la mayoría de las familias, ante casos como éstos, han apoyado al profesor y no han dudado en afear la conducta de las familias conflictivas. Repito que hablo desde mi experiencia. Yo siempre he recomendado a mis maestros "posiciones firmes, evitar diálogos si las cosas se ponían feas y remitirme a esos padres a mi despacho". Pero yo trabajaba en ese tiempo en un colegio machista, especial, y la actitud que resultaba ganadora era la del "macho alfa", y eso cuesta."
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 01-06-2014 22:39
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DE HOMBRES Y TÓPICOS
Teresa y Pedro estaban sentados tranquilamente en su cómodo sofá. Ella leía una revista, él también. Disfrutaban de un aromático café y de una tarde de domingo lluviosa. De pronto, Pedro dice:

- Vaya, a partir del martes y sólo durante 3 días va a haber una oferta de una Tablet, a mitad de precio.
- Ah, bien ?respondió Teresa
- Me vendría genial para el trabajo porque ésta tiene la pantalla más grande que la mía y más capacidad. Y parece que el sonido también es mejor
- ¿Cuál será el precio?
- Sólo 230 euros, es una buena oferta
- Si, es muy buena -añadió Teresa con interés-. ¿Y qué vas a hacer? ¿La vas a comprar?
- Bueno, iré el martes a echarle un vistazo y si realmente está bien y es ligera, pues la compraré
- Vale, tú verás.

Y siguieron leyendo sus revistas. Por cierto, la de Teresa no es una revista de cotilleos sino de negocios porque tiene una pequeña empresa y le gusta estar al día. Odia las revistas de cotilleos y muchas otras cosas que se supone que deberían gustarle por ser mujer. Pedro no estaba leyendo una revista de deportes, no le gusta el fútbol ni otros asuntos supuestamente masculinos. Te lo comento por eso de los tópicos, ya sabes.

Después de esa mini-conversación, Pedro se quedó pensando en la hora a la que podría ir a ver la Tablet. Mejor por la mañana, que el martes lo tenía libre y así, si la compraba, tendría todo el día para poder dejarla preparada para llevarla al trabajo al día siguiente. Estaba contento pensando en su nueva Tablet y, sobre todo, en el precio.

Al día siguiente se lo comentó a sus compañeros. Algunos comentaron que si les decían a sus mujeres que se iban a comprar otro juguetito más dormirían en el sofá durante mucho tiempo, y le preguntaron por la opinión de Teresa.
- ¿La opinión de Teresa? La Tablet es para mí
- Si, bueno, pero algo habrá dicho ella, ¿a que sí?
- Dijo que le parecía una muy buena oferta y preguntó si me la iba a comprar. Le dije que iría a verla y decidiría y me dijo que vale, que yo veré
- ¿Te dijo ?tú verás?
- Si
- Pues ya está. Mejor olvídate de la Tablet, chaval. Cuando una mujer dice ?tú verás?? significa ?como la compres te enteras?
- Venga ya ?dijo Pedro- ya estáis con vuestras tonterías. Teresa no es así
- TODAS son así. Tú llevas poco tiempo casado pero ya aprenderás. Mejor olvídate de esa compra.

Todos sus compañeros (la mayoría casados) dieron la razón al tópico. Si tu mujer termina una conversación diciendo ?tú verás? todos saben que es una amenaza encubierta, una manera sutil de decirte ?ni se te ocurra?. Ante tantos hombres asegurando lo mismo, Pedro dudó por un momento. ¿Era Teresa así? Nunca había tenido ningún problema de ese tipo con ella, era una mujer muy directa, si algo no le gustaba o no le parecía bien lo decía y punto. Pero estaban todos tan seguros?

Esa misma tarde fue con sus amigos a tomar algo y les comentó la conversación con sus compañeros de trabajo. ¿Resultado? Sus amigos opinaban lo mismo. ?Las mujeres son complicadas y retorcidas?, le dijeron, y ellos conocían a Teresa. La verdad es que Pedro no sabía qué hacer. Mientras cenaba con su mujer volvió a sacar el tema, pero esta vez con un poco de miedo.

- Oye, recuerdas que ayer te hablé de la Tablet esa de la oferta?
- Si, dijiste que irías mañana a verla
- Si, si, pero ¿a ti qué te parece?
- ¿A mí? Pues ya te dije que me parece una buena oferta pero que es cosa tuya si la compras o no. La Tablet es para ti, así que tú verás.

El tono de Teresa no era amenazador, ni mucho menos, ni siquiera sus gestos, su cara, su mirada? nada. Pero si todos sus amigos, con experiencia en el matrimonio, estaban tan seguros? Así que durante toda la noche, Pedro estuvo pensando en la Tablet, en la frase de Teresa, si debía ir?

Es sábado por la mañana y, mientras desayunan, Teresa se acuerda de pronto del asunto de la oferta.
- Oye, no te he visto la Tablet nueva. ¿No la compraste?
- Eeehhh? bueno? no, no la compré
- ¿Por qué? ¿Pesaba mucho? ¿No era tan buena como parecía?
- Si, estaba muy bien, era ligera e incluso podría usar la funda que me regalaron tus padres, que le viene grande a la mía
- ¿Entonces? Por el precio no sería porque era realmente bueno. ¿Se habían agotado?
- No, no creo. Bueno, es que no estaba seguro de si te parecería bien o no

En ese momento la mirada de Teresa era una mezcla de asombro, de ?qué me estás contando? y de ?tú eres tonto?.

- Pero vamos a ver, si te dije MUY CLARITO que me parecía una oferta muy buena y que si a ti te venía bien pues que allá tú, que era cosa tuya.
- Ya, pero al final me dijiste ?tú verás?, y dos veces. Ya sabes, esa frase al final de la conversación? es confusa.
- Espera, espera, déjame adivinar. Se lo dijiste a tus amigos y te aconsejaron con los típicos tópicos sobre las mujeres. ¿Pero es que no me conoces?

Pedro bajó la mirada y dijo un tímido ?si, así fue?. Teresa empezó a reírse a carcajadas.
- O sea, que lo hablas con ellos, te quedan dudas, hablas conmigo pero sin ir al grano, te siguen quedando dudas? ¿y no compras la Tablet? ¿Pero cómo se puede ser tan tonto?
- Bueno, es que no quería que te enfadases.
- Tendría que enfadarme ahora, pero la situación es incluso graciosa. Vamos a ver. Si después de hablar con esos hombres tan sabios sobre mujeres tenías dudas, haberle preguntado por lo menos a otras mujeres, a mis amigas. Aunque lo más inteligente habría sido preguntarme a mí de una manera clara. Pero si ya sabes que de parecerme mal te lo habría dicho
- Si, lo sé, y ahora aún más, pero es que fueron muy convincentes
- Ay, pero cómo se puede ser tan? Además, podías haberla comprado y si fuese tan retorcida como para decirte que no, después de haberte dicho que si, con haberla devuelto ya estaba.
- No se me ocurrió
- No, claro, ni a ti ni a tus superamigos. Pues ahora ya les puedes decir que por SU culpa te has quedado sin Tablet, que no tienen ni idea de mujeres, puede que incluso ni de las suyas. Me da pena que hayas perdido esa oferta, de verdad, pero al menos habrás aprendido a hablar las cosas claras conmigo.

Así es, amigos, no TODAS las mujeres somos iguales. Los tópicos son sólo eso: tópicos. De hombres, de mujeres, de religión, de países? Tenemos tópicos para todos los gustos. Pero cada persona es un mundo. Si vas por la vida basándote en tópicos te vas a perder muchas oportunidades y a muchas personas estupendas. Conozco a uno que dijo: ?como soy feo, esa chica tan guapa no querrá hablar conmigo porque así son las guapas?, así que ni se acercó a ella. Años después se reencontró con esa chica, tuvo la oportunidad de hablar con ella y se dio cuenta de que ella no se consideraba guapa, que hablaba con todos sin importarle el físico y que había perdido unos años de amistad estupenda por un tópico absurdo. Lo malo es que no ha aprendido la lección, pero esa es otra historia.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 20-02-2014 14:19
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AUTOCRÍTICA Y DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Justo después de publicar aquí mi relato anterior, eché un vistazo a los anteriores que había escrito con bastante distancia en el tiempo. Resulta que? ¡¡me abuuurrrrooooo!! Madre mía, parece que últimamente no tengo otro tema que no sea la ausencia de temas o la ausencia de ganas o de concentración, bla bla bla. Pero si incluso los dos últimos relatos empiezan igual (si no te habías dado cuenta ya te lo digo yo).

Esto no puede seguir así. O se me ocurre algo mejor o no escribo. O si escribo no lo publico, desde luego. Qué aburrimiento de relatos, y eso que los he escrito yo. A ver, aclaro lo que quiero decir. Cada relato por separado puede que esté bien, pero uno detrás de otro? así no. Tendré más cuidado para la próxima vez.

Vale que cuando una escribe es para echar fuera todo lo que le estorba, para que las penas sean menos penas, para que las traiciones duelan menos (esto no es posible, te lo aseguro), para sentirse un poco más aliviada quitándose el peso de tantas ideas agolpadas y tanta tristeza, pero repetirse relato tras relato no es sano.

Después de esta (merecida) autocrítica creo que ya sólo me queda avanzar e intentar no volver a caer en los mismos errores. Tendré que esforzarme más para la próxima vez. Para eso son estos ejercicios de disciplina, escribir lo primero que se me pase por la mente (si, también se me pasan por la mente tíos en pelotas, pero eso no lo voy a poner) y poco a poco las musas acudirán a mi al verme en activo otra vez. Al menos, eso espero. Bueno, a lo mejor si les pongo fotos de tíos en pelotas acuden antes, ja ja. No, no voy a bromear con las musas, no sea que se enfaden conmigo y me dejen a un lado como yo las he dejado estos meses.

Autocrítica hecha, se admiten críticas externas, siempre que sean sinceras y educadas. Gracias
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 27-10-2013 20:50
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DISCIPLINA DE ESCRITORA
Aquí estoy otra vez, delante de un folio en blanco confiando en que voy a poder rellenarlo con algo interesante. Si, aquí estoy, dispuesta a ser la que era, la que escribía cada día porque lo necesitaba. No importaba si no tenía mucho tiempo; cualquier momento en cualquier lugar era bueno para dejar salir las ideas que se me acumulaban en la mente y que se abrían paso a empujones. Ahora, por fin, vuelvo a tener en mi cabeza ese batiburrillo de palabras pero me cuesta sentarme a plasmarlas en un papel. ¿Por qué? Supongo que todavía no estoy lo suficientemente centrada como para dedicarle tiempo a las musas. Pero debo hacerlo, quiero hacerlo, y por eso estoy escribiendo ahora, porque el escribir ?como todo- requiere disciplina, no valen más excusas, ya no.

Aunque lo que de verdad me gusta es escribir en un papel, hoy he decidido hacerlo directamente en el ordenador. Es más rápido (al menos para mí, que sé mecanografía) y puedo corregir, rectificar, cambiar? sin tener que hacer tachones. Creo que he elegido hoy la escritura ?digital? sobre todo para poder escribir rápidamente lo que se me ocurra y acabar así un artículo/relato sin dejarlo a medias. La verdad es que no he pensado qué tema quería tratar aunque reconozco que sí que he pensado sobre qué NO quería escribir: política, temas serios, tristezas? No, no quiero meterme hoy en terrenos conflictivos, polémicos y/o tristes. Otro día tendré más ánimos para volver a opinar sobre temas de actualidad o antiguos pero, sinceramente, hoy quiero hacer simplemente un ejercicio de disciplina de escritora. Como dice Stephen King: ?hay que escribir un poco cada día, todos los días, sin falta?. No es que quiera compararme con él, por supuesto, pero coger el hábito de hacer algo que nos gusta, encontrar unos minutos para ello, incluso obligarnos a hacerlo, es una buena terapia para no olvidarnos de que nosotros también nos merecemos nuestro propio tiempo al día.

Así que aquí estoy otra vez, sentada junto a la ventana en un típico día otoñal, disfrutando de la tranquilidad de no hacer nada excepto escribir y pensando en las cosas que tengo que hacer después (no lo puedo evitar). No puedo decir que haya escrito hoy algo interesante pero, al menos, algo he escrito. Es una manera como otra cualquiera de calentar motores.

Tengo que confesar que casi todos los días escribo en mi diario, afición que retomé en enero de este año por esa necesidad imperiosa de contar lo que siento, lo que pienso, pero que no quiero que nadie más sepa. Tal vez el hecho de escribir mis secretos satisface mis ganas de contar otras cosas públicamente. Tal vez por eso no he prestado tanta atención a mi blog y lo he dejado de lado sustituyéndolo por algo más íntimo como es mi diario. Tal vez?

Pero hay gente que lee mis antiguos relatos y les gusta, y me piden más. Se lo agradezco mucho, de verdad. Por eso hoy he decidido volver al folio en blanco, enfrentarme a él, pudiendo elegir lo que voy a escribir y no sólo contando la tristeza de mi alma o las nostalgias del emigrante. No, hoy no. Hoy tan sólo desparramo palabras para poder decirme a mí misma ?¿ves? Puedes hacerlo?. Tengo todavía mucho que contar y espero tener la fuerza de voluntad suficiente para hacerlo. Espero contar contigo acompañándome en cada línea.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 27-10-2013 13:46
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¡¡TENGO SILLAS!!
Aquí estoy otra vez, dispuesta a retomar mi faceta de escritora. En estos últimos meses, concretamente desde Enero, apenas he escrito. Pocas cosas te he contado, y breves; y encima al releerlas veo que no han sido muy animadas. Es normal. Es difícil escribir algo con alegría cuando tu estado emocional está completamente desbaratado.

Pero ya está, ya basta de lloriquear y de autocompadecerse (buuuuaaaa, pobrecita yo, qué mal lo estoy pasando?). A la porra con los sentimientos negativos. Van a seguir dentro de mí, eso lo sé, pero no quiero seguir compartiéndolos en mis relatos. Seguro que alguna frase, o incluso párrafo, nacerá impregnada de dolor o nostalgia. Vale, lo acepto, si tiene que ser, será. Pero no quiero seguir desparramando tristeza en cada palabra que escribo, así que a partir de hoy intentaré escribir cosas más animadas, que también las hay. Digo ?lo intentaré?, no ?lo conseguiré?; el propósito lo pongo aquí por escrito. Y quiero seguir mi novela, que la tengo todavía más abandonada que el blog.

¿Por qué vuelvo a escribir? Pues porque desde ayer ¡tengo sillas! Si, por fin. Puede que te parezca una tontería, pero no tener sillas significaba no tener un sitio cómodo para escribir. Bueno, ni para escribir ni para comer? Vale, si, tengo la mesa del patio que, aunque destartalada, hace su función porque tiene un par de bancos adosados, pero? no sé? no es lo mismo. Además, cuando llueve no la puedo usar. Pero ahora ya tengo sillas (la mesa ya la tenía) así que ya tengo ?mi espacio? para que las musas me visiten y se pongan cómodas haciendo trabajar mi creatividad.

Pues eso, que he vuelto y que quiero quedarme. Quiero seguir siendo yo, para bien o para mal.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 03-08-2013 14:16
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Y LA VIDA SIGUE
Antes me quejaba de que no tenía mucho tiempo para escribir y plasmar todas las ideas que tenía a la vez en mi cabeza. Ahora no me quejo; simplemente asumo cada estatus por el que va pasando mi vida. Desde febrero tengo mucho tiempo libre, pero mucho mucho, y más. Lo que no he tenido hasta ahora ha sido una mente clara, centrada, sosegada, creativa. Tampoco he tenido ?y todavía no tengo- un buen sitio para escribir, pero a esto puedo adaptarme.

Sé que mis dos últimos artículos no han sido precisamente alegres. No me gusta escribir cosas tan tristes, pero reflejan perfectamente cómo me he sentido durante estos últimos meses. Es muy difícil escribir algo positivo cuando estás hundida en un pozo del que no sabes si vas a salir. Hoy puedo decir que estoy mejor, que he salido de ese pozo aunque mi estancia en él y la salida me han dejado marcada para siempre. Por eso, aunque ya estoy fuera, todavía me duelen las heridas que me ha causado, y así será por el resto de mis días.

Pero no quiero hablar otra vez de mis fantasmas. Todavía están aquí, rondándome cada día, incansables, y me cuesta ignorarles. Sin embargo, hoy quiero por fin hablar de esperanza, de superación, de volver a levantarse después de que te hayan empujado y pisoteado. Porque aquí estoy, dispuesta a seguir adelante, sin miedo a empezar otra vez. Ya lo he hecho antes y puedo volver a hacerlo. La traición sufrida me ha debilitado, es cierto, pero no ha acabado conmigo. Mi estado de ánimo no es tan estable como antes. Sigo en esa montaña rusa emocional, aunque ahora es más bien una noria, así que hay días que estoy arriba y otros que estoy abajo, pero al menos es una bajada más suave, más previsible.

Por eso hoy me he decidido a escribir otra vez. Estoy viviendo una nueva experiencia en mi vida y quiero compartirla con una sonrisa. Tal vez sea una buena terapia para mi mente y me ayude a esconder a esos fantasmas tan recientes y persistentes. No puedo prometer que a partir de ahora todo sea de color de rosa pero intentaré que, al menos, no todo sea negro o gris oscuro. Todo tiene su lado positivo, incluso que te traicionen? o no. Da igual, en cualquier caso aquí estoy y aquí voy a seguir, incluso con remiendos en el corazón. Lo importante es que siga latiendo. Porque la vida sigue, y yo no me la quiero perder.
Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 08-05-2013 18:20
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