Pensamientos en voz alta


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NOITE MÁXICA: EMPIEZA LA DIVERSIÓN
Dos semanas han pasado ya, ¡dos semanas!, y aún seguimos riéndonos recordando cosas del fin de semana motero. Hay algunas imágenes que, aunque lo intento y lo intento, no voy a poder olvidar, pero qué se le va a hacer. Compartir el hotel con ciertos personajes es lo que tiene, que quedas marcada pa?siempre jamás. ún me despierto en mitad de la noche sudando y gritando "socorro, aparta esa visión de mí..." Eso si, lo que allí pasó no seré yo quien lo cuente. Lo peor es que pa?la próxima en Vigo vamos a compartir ?mobiljom? (mobilhome, pa? los que saben inglés). Si ya quedé traumatizada por compartir hotel, qué será de mí después de compartir caravana. En fin, lo que tenga que ser será. Voy a ir reservando psicoanalista.

Me había quedado en lo de que entramos al comedor ¡por fin! para cenar. En mi opinión de lo que tenemos ganas realmente es de terminar la cena para empezar ya con la juerga, que viendo la peña que nos hemos junta'o va a ser de las que se recuerdan durante muuuucho tiempo. Al ver las ventanas abiertas busqué una mesa en la que no diese mucho el frío y en la que cupiésemos todo el grupo que estábamos juntos en el bar. Poco a poco, todo el mundo va tomando posiciones. Alguna ha prometido en nuestro foro que la próxima vez hará vida social durante la cena sentándose en una mesa que no esté acaparada por su motoclub. A ver si es cierto, Teté. Pero si comes mucho no me importará que estés en otra mesa (sobre todo, si comes mucho postre, je je).

Ya durante la cena empieza el espectáculo. Y no me refiero al de la ?meiga? que trajo el restaurante, sino a los ?payasos? que ya llevábamos nosotros de serie (mis respetos para los payasos de verdad). Si es que? si es que? así no hay manera. Una, subida a una silla con una peluca de colores, otro sacando fotos, otro con el vídeo. Y más pelucas, y máscaras, y me vienen a pedir que me eche no se qué spray en el pelo pa?sacarme una foto, que no me preocupe, que eso sale fácil. Ja, después de hacer como que leo lo que pone en el bote (ya sabes, la m con la a= ¿ma?) les digo que ni de broma, como si hubiese entendido algo de las instrucciones. Insisten, insisto, desisten. Y siguen las risas, las fotos, la comida, las pelucas?

De repente, vemos que algunos salen corriendo hacia la puerta. Vaya, nos hemos perdido el principio, ¿qué ha pasado? Se sientan muertos de risa y seguimos cenando con cara de ?qué les quiten el vino a los de esa mesa?. Pero vuelven a levantarse al grito de ?agua, agua? y otra vez estampida general de la misma mesa. Ahora si que nos damos cuenta del asunto. Cada vez que Puchi se acerca a cobrar el importe de la cena, los de esa mesa gritan ?agua? y salen corriendo. Pero es Puchi el cobrador, a él se la van a dar, ja. Se va a su mesa y veo que mientras hace que escribe, le dice algo a los demás, así, sin que se note, y vuelve a la mesa de los morosos. Pero cuando éstos se levantan? ¡zas! puerta bloqueada por los cómplices. Y qué bloqueo, con sillas incluídas. Ya quisieran algunos equipos de rugby tener unos bloqueadores como éstos. Así que a sentarse y a pagar. Desde ese momento he decidido que si alguien me debe dinero no me voy a preocupar. Le mando a Puchi y ya está. Ahora, los morosos andan diciendo por ahí que estaba todo controlado, que pagaron porque quisieron y se estaban cansando de tanto levantarse y sentarse, que ya tenían otra puerta controlada, bla bla bla. Que si, que si, que vale, que muy bien. Pero pagar, pagaron, porque si no? cobraban.

Y seguimos cenando (a ver si llega ya el postre) y riendo y riendo y riendo. Y María ?la Mamma- sigue con su peluca de colores haciendo espectáculo incluso bajada de la silla. ¿Nos dejarán volver a este camping después de esta noche? Es que además de nosotros -unas 60 personas- hay gente que ha ido a cenar allí, pobres, sin saber con quién iban a compartir establecimiento. Y yo, una chica tan seria, tan formal, allí metida en medio de todos esos salvajes, que gritan, se suben a las sillas, se bajan los pantalones para enseñarnos sus cuartos traseros... Si, si, como lo lees. Ahora, a Carlos le reconozco más por su culo que por su cara, de tantas veces que nos lo enseñó. Qué cruz de gente. Y parecían formales. Yo pensé en su momento que había acertado juntándome con esta panda. Ya sabes, gente adulta, responsable, incluso algunos con su propio negocio... ?Si, mamá, no te preocupes que aunque son moteros son formales. Padres de familia, dueños de empresas...?. Todo fachada. Sólo hay que verlos en estas situaciones, algunos cada vez con menos ropa. Y rellenos de alcohol, como los bombones. Que cuando la meiga encendió la queimada pensé que iban a arder todos.

Por cierto, la cena bien. Lo típico de estas tierras en esas fechas: laconada y filloas. Eché en falta los aditivos de las filloas. A saber: nata, miel, chocolate. En fin, todo sano y nutricional.

PD: la primera parte del vídeo ya está en nuestro foro. Nada interesante, ya sabes, sólo motos, motos y más motos.
Comentarios (1) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 17-03-2009 11:09
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NOITE MÁXICA, CRÓNICA DE UN ANIVERSARIO MOTERO
- Tienes una tendinitis en el codo ?me dijo mi doctora el jueves al mediodía- así que pon el cabestrillo un par de días y reposo.
- Pero este fin de semana tengo una ruta en moto
- No, no, no. Nada de moto de momento.

Así empezaba mi recta final hacia la esperada ?Noite Máxica?, un fin de semana motero organizado desde hacía semanas para celebrar nuestro primer año como Os Artabros, peña motera. Había llevado a mi querida CB500 al taller para tenerla a punto, me había preparado mentalmente para pasar frío y aguantar lluvia otra vez? para nada. Y es que los médicos son así, ?tienes que dejar de fumar? o ?como mucho un vino en la comida? o ?no puedes tomar sal?? Pero a mí, que ni fumo, ni bebo ni ando con mujeres me quita uno de mis dos vicios: la moto (el otro vicio? sin comentarios). Y justo este fin de semana. Bueno, resignación. Hoy, martes por la tarde todavía me sigue molestando la tendinitis ?do carallo? mientras te escribo esta crónica, pero quiero contarte todo lo que pueda antes de olvidar detalles, aunque no creo que pueda reflejar con palabras lo vivido este fin de semana ni olvidar algunas imágenes que, por respeto a la audiencia y a sus protagonistas, mejor no contaré.

Mientras yo me quedaba en casa maqueándome con mi disfraz de motera esperando a que viniesen a recogerme (gracias, Tino y Olga) mi marido se fue a las dos y media pues había quedado con Puchi a las tres para ir juntos al punto de encuentro de los grupos del norte: Os Artabros, Aguilas Rebeldes, Furia Vikinga y La Orden del Temple. Por supuesto, Puchi llegó tarde. No entraré en detalles por no alargarme aún más. El caso es que, para no perder las buenas costumbres españolas, el grueso del pelotón salió tarde y a golpe de silbato. Eso si, en perfecta formación de trebolillo y cada uno con un papel asignado para evitar que el grupo se disperse y se pierda. Y así iban ellos hacia Bertamiráns ?con algún que otro incidente sin importancia- aguantando el frío como buenos vikingos moteros mientras yo iba en furgoneta, cómoda y calentita. Y sin forzar mi tendinitis, que para eso habría tiempo de noche.

Bertamiráns era el punto de encuentro entre los grupos del norte y los del sur y sureste de Galicia: Spekes de Pontevedra, Simplemente Moteiros de Vigo y Os Trasnos de Orense. En los próximos meses nos lanzaremos a la conquista de Lugo, que es la única provincia que nos queda por anexionar a los Artabros. Cuando los de las cuatro ruedas llegamos a Bertamiráns aún no había aterrizado el grupo sur, pero aparecieron al poco. Los grupos del norte, por una vez y sin que sirva de precedente, ¡habían llegado antes de tiempo! Esos son mis chicos. Mi marido me presenta a JosemaCB y lo primero que le digo es "me caes mal" (así, para ir haciendo amigos). Pero cómo no me va a caer mal si la tiene más grande que yo. Eh, que estoy hablando de nuestras Hondas CB's. La suya es 1300 y la mía 500. Así que hemos quedado en que acepta quitarle un 0 y tan amigos. Un saludo, Josema.

Os Trasnos estaban ya en el camping A Vouga, en Louro (Muros) esperando tranquilamente pues era el destino final. Así que después de una obligada visita al baño (imprescindible en cualquier parada de ruta motera, por si acaso) y de las fotos de rigor, arrancamos hacia el camping. La intención era llegar con luz solar para poder montar las tiendas de campaña sin linterna y, por lo tanto, sin accidentes caseros. Ya ves, a pesar de ser invierno gallego con amenaza de lluvia la mayoría de gente fue de acampada. Nosotros no. Mi marido y yo, y algunos sibaritas más, fuimos de hostal. Y no me arrepiento, a pesar de las visiones que allí sucedieron.

Mientras unos iban a repostar sus monturas porque debían marcharse después de la cena ?muy pero que muy muy muy a su pesar- y otros iban hasta el hostal Sahorta a dejar equipajes, los demás nos quedamos en el bar haciendo vida social, que es lo que procede en estos casos. El círculo alrededor de la mesa se va haciendo más grande porque cada vez se va uniendo más gente. Se sientan con nosotros Os Trasnos. Saludo con más efusión a Salva porque le conocí hace año y medio en la primera concentración que organizó cuando aún estaba con los Jinetes Negros ?motoclub del que era uno de los fundadores- y no habíamos vuelto a coincidir desde entonces (un placer volver a verte, Salva). Para ir abriendo boca, nos ponen empanada y tortilla. Y seguimos charlando. Bueno, los de la barra siguen charlando y bebiendo. Unos se levantan, otros ocupan su sitio? ¿Y de qué se habla en estas ocasiones? Pues de la problemática en el cine independiente, no te j? En serio, se habla de problemas mecánicos de las monturas, de los accesorios tan chupiguays que les hemos puesto, de las concentraciones y rutas en las que hemos estado y a las que queremos ir este año ?o alguna vez en la vida-, de a quién le hemos dejado los niños para poder estar ahí, de la moto que te quieres comprar, de cómo estoy sin trabajar después del despido de Atento? Y todo esto aderezado con el picoteo, saludos y las visitas al tenderete de fuera que han puesto exclusivamente para nosotros con camisetas, guantes, bolsos, pins, pulseras? todo por y para los moteros. A mí, aún siendo mujer, no me gustan los bolsos, pero me compro uno por ser diferente a lo habitual (grande para mi gusto, pequeño a los ojos de las demás). Y también algún detalle para los niños y el marido.

Y así, entre tortilla, empanada, bolso, reencuentros y mecánica de motos, llega la hora de ir a cenar. Pero esto?es otra historia para otro día.

PD: si quieres ver fotos las tienes en www.osartabros.es, en "así nos fue".
Comentarios (7) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 03-03-2009 21:16
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CUANDO PINGÜINOS HABÍA QUE SUFRIRLO (aún más) 2º parte
En el refugio y pegadito a la lumbre las cosas se ven con mejor color. En este lugar hice amistad con 2 alpinistas que tenían los mismos problemas invernales. Por aquel entonces por esas latitudes lo normal era encontrarse con amantes de la naturaleza. Los jacobeos aún no estaban de moda y los moteros, como los primeros pobladores, eran pocos pero duros como el pedernal. El caso es que no hay mal que por bien no venga y las siguientes 24 horas me las pasé con mis nuevos compañeros pasándonos historias de motos y montañas con un buen fuego mientras en el exterior la nieve lo cubría todo.

Cuando amainó el temporal (porque no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista) volví a pedir el favor de que me acercasen a la gasolinera. Ya os podéis imaginar cómo estaba la moto. Lo bueno de estas cosas es que puedes dormir tranquilo porque sabes que nadie te robará la máquina; primero tendrían que encontrarla. Escarbé un poco en la nieve, le quité la tienda y... nada más porque no arrancaba. Para encender la ZZ me tuvieron que empujar.

Bueno, ya estaba otra vez en el buen camino, por decir algo. Dejaron pasar a los primeros vehículos con cadenas y yo iba escondidito detrás del camión del pesca'o a unos 30 kms/hora, velocidad ideal para seguir sus roderas en la nieve. La verdad, cuando tocó descender el puerto dirección Navia me entró el hormiguillo y tuve que dejar que el camión se alejara si no quería meterme debajo de sus ruedas traseras haciendo patinaje artístico. Con el acojone de circular por la pista de hielo se me había pasado el frío. Ya veis, queridos moteros/as, a veces circulas en pelotas y no te enteras. Todo depende de las circunstancias o del miedo. Pero tranquilos, que aún me quedaba superar el puerto del Manzanal. Ya andaba yo por ahí y ahora si que tenía frío -joder, qué frío hacía-. Es que aunque hayan pasado 20 años, cuando hace frío de verdad en la moto te cagas por la pata y ni gotelex ni leche; hay que tirar como sea o esperar al verano.

Escorado 300 grados a estribor, con noche cerrada y con el paquete helado, llegué por fin a Tordesillas. Aguanieve a manta, voy patinando por el barro hacia el calor de la lumbre y esa fue mi salvación. La hoguera formaba parte de un grupo de moteros andaluces. "Bueno, aquí tenéis a un gallego que viene de cruzar la ventisca del norte y no siente las piernas", "passssa tío, métete debajo de los leños si es menester y lo que haga falta, pisha". Me ayudaron a colocar la tienda empapada pegadita al fuego y empezó a echar baho que no veas. Fui entrando en calor y al poco rato ya éramos compañeros de toda la vida. En estas circunstancias es donde se nota el buen rollo motero, o el motero verdadero y pingüinero. No hubo cortes de encendido, ni éramos 30.000, no había cabinas WC ni pulseritas ni chicas en pelotas pero cada uno andaba por donde quería, casi nos llegábamos a conocer todos y todos pasábamos frío. No me dieron el premio ni al más mayor ni al más lejano. Me hubiese dado igual. Lo que si puedo decir con orgullo es que los gallegos en aquella ocasión se contaban con los dedos de la mano y sobraban dos.

Desde aquí quiero mandar un recuerdo entrañable a aquellos andaluces gracias a los cuales mi quedada en Pingüinos fue muchísimo más agradable (joder, qué frío pasé).
Comentarios (0) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 30-10-2008 19:35
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CUANDO PINGÜINOS HABÍA QUE SUFRIRLO (aún más)
(La siguiente historia la he sacado del foro de mi motoclub www.osartabros.es con el permiso de su autor. Gracias Tino, esperamos que nos sigas entreteniendo con tus crónicas.)


Os voy a contar la historia que intenta responder a la pregunta que muchos nos hacemos ?¿a qué carallo vamos a pasar calamidades a la meseta encima de una moto??. Ahora puede parecer de risa, pero esta crónica que os relato sucedió hará 20 años en enero del próximo año. Por eso, aprovechando este aniversario contaré la historia a quien quiera oirla.

Hace muchos años, tantos que casi ni me acuerdo, me fui a Tordesillas para conocer la famosa concentración pingüinera después de que los reyes magos me echasen de casa por impresentable. Por aquella época no pasaría de ser una reunión más si no fuese porque al llegar a Piedrafita me encontré con una fuerte ventisca de nieve y frío que te cortaba el alma. De aquella, el ?gotelex? -más conocido por ?goretex?- era cosa de los americanos y de los niños ricos. Al llegar a Becerreá, bajando a la izquierda y chorreando de aguanieve, entré en una ferretería de esas que tienen de todo. Los paisanos no daban crédito al verme. Me dijeron que me quedase al calor de la lumbre, me tomase un buen caldo y que no cometiese la locura de seguir practicando patinaje por la nieve. Era una oferta muy muy tentadora que no pude rechazar aunque mi primera y única intención al llegar era comprar un traje de aguas (definición de ?traje de aguas?: funda de plástico verde de dos piezas y katiuskas de goma, lo que había en aquel entonces para combatir las inclemencias meteorológicas -igual que el jardinero fiel-). Tengo que confesar que me quité toda la ropa mojada y me pasé la mañana calentándome de pies a cabeza.

En este punto del trayecto ya no tenía yo muy claro lo de ir a Pingüinos. Acababa de empezar mi aventura y ya estaba pensando en dejarla. Además, los lugareños me aconsejaban que al menos esperase a que amainara el temporal, lo que me generaba más dudas y más ganas de alargar la conversación para seguir allí calentito. Pero le hice caso a mi espíritu aventurero y después de agradecer los favores recibidos salí a enfrentarme de nuevo con mi decisión de sufrir sobre dos ruedas, pero ahora mejor equipado. Como sabía que el parte meteorológico anunciaba fuerte temporal seguí hacia Tordesillas con tiempo. El miércoles al atardecer me encontraba secando mis ropajes en una casa refugio de O Cebreiro.

Los que no habéis tenido esta experiencia pingüinera quizás os preguntéis cómo narices podía andar por esos lugares con nieve a manta. Pues por optimismo. Resulta que después de despedirme de los amables paisanos que me dieron cobijo y calor en Becerreá prometiéndoles que la cosa iba a mejorar -porque lo decía un entendido en temporales marinos- enfilé hacia el puerto de montaña. Por el camino iba pensando ?si soy capaz de cruzar Piedrafita, el resto sólo será cuestión de tiempo?. Ja, qué equivocado estaba. Oscuro como la boca del lobo, nevando con fuerza y yo allí solito subiendo -o intentándolo- con los pies por fuera y sin ver ni la rueda delantera. Era casi como escalar el K2 pero sin K2 y en moto. No se cómo pero conseguí llegar hasta la gasolinera del puerto, y eso que la intuí más que la vi. Allí también se encontraba el todoterreno de los guardias civiles así que me acerqué a preguntar si iban a cerrar la carretera a causa de la nieve y si sabían si el temporal seguiría apretando. Aunque no se quién apretaba más, si el temporal o mis... que los llevaba a la altura de la nuez. Me dijeron que si a las dos preguntas (carretera cerrada y temporal cabezota) y añadieron ?los tienes bien puestos para llegar hasta aquí en moto. Ahora vamos a intentar llegar a O Cebreiro para ver cómo andan las cosas y si la máquina quitanieves está en su sitio?. Les dije que como se hacía de noche iba a hablar con el gasolinero para dejar allí la moto y les pedí si me podían acercar hasta el refugio para dormir calentito. La moto quedó tapada detrás de la gasolinera. La cubrí con la tienda de campaña lo mejor que pude y hasta dejé una marca, por la nieve.

Continuará...
Comentarios (0) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 24-10-2008 19:58
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EL PRECIO DE LAS COSAS (según los bancos)
Un compañero de mi marido, al que llamaremos John Smith -por eso del anonimato-, decidió que ya iba siendo hora de tener moto otra vez, así que echó cuentas y eligió la que iba a ser su nueva montura. Lo de echar cuentas no era por el dinero, que para eso ya están los bancos, sino por su embergadura. “Veamos, si mido 2 de alto por 2 de ancho está claro que la moto que elija tendrá que ser tamaño XXL. Un scooter no lo quiero, custom ya he tenido -mi última moto fue una Honda Shadow- y se me quedan pequeñas, los “pepinos” no me apasionan...”. Y así, mirando mirando en las distintas marcas encontró la moto que más se ajustaba a él, una Honda (en mi opinión personal, lo mejor de lo mejor). Y encima estaba de suerte, se la dejaban 3.000€ más barata. Aún así, John decidió pedir un préstamo por el precio real, por si acaso; ya puestos a pedir.

Una vez dado el primer paso, elegir moto, nuestro protagonista se dispone a realizar el segundo: ir al banco a pedir pasta, que tienen a tutiplén. Así que una mañana se presenta en su banco de siempre. Le atiende una amable chica que le hace el interrogatorio de rigor: “tienes cuenta aquí, tienes nómina, qué tipo de contrato tienes, cuánto necesitas, para qué, qué talla de calzoncillos usas, de qué marca...”. Lo normal, vamos. “A ver, tienes que traer algunos papeles y en unos días ya tendremos una respuesta.” Y así lo hace al día siguiente.
Como ves, por el momento todo sigue su curso normal: John Smith soñando con el día en que cabalgue su nueva montura, el banco estudiando la solicitud del préstamo. Los días transcurrían como transcurren en estos casos: lentos, muy lentos. John se dio otra vueltecilla por su banco amigo para ver cómo iba su solicitud pero la chica no estaba, vacaciones. Bueno, no pasa nada. La moto aún tardaría así que él podía esperar mientras iba decidiendo cómo tunearla: color, extras... y ya está. No hay mucho más que tunear en una moto. Otra semana más y vuelta al banco. Vaya por Dios, ahora está de baja. Nadie le puede informar así que habla con el director. “No te preocupes -le dice- ya me encargo yo de agilizarlo” (palabra de banquero, qué miedo).

La moto ya está en el concesionario y su futuro dueño empieza a impacientarse. Cada vez que llama al banco amigo le dan excusas hasta que decide ir “in person” y que le expliquen de una vez qué ocurre. Y lo que ocurre es lo siguiente (asómbrate):
John- A los buenos días, vengo por lo de mi préstamo.
Director- Buenos días... si... estooo... siéntate. Verás, es que te lo han denegado.
J- ¿¡Por qué!?
D- Bueno, es que 30.000€ para una moto es mucho dinero.
J- Pues es lo que vale.
D- Además, ahora mismo su contrato es temporal.
J- Ya les traje los papeles que me pidieron para confirmar que estoy la lista del Sergas porque estoy esperando a que salga la plaza. Como mucho tardaría 2 años y hasta entonces tengo trabajo estable.
D- Si, ya, pero de aquí a dos años le pueden surgir otras cosas.
J- ¿Me está diciendo que después de lo que me ha costado aprobar la oposición y teniendo ya una plaza asegurada de funcionario voy a ser tan estúpido de rechazarla? Venga, hombre.
D- Bueno, pero aún así 30.000€ nos parece mucho para una moto. Para un coche puede ser, pero una moto...
J- Ese es el precio oficial. Si quiere le traigo el catálogo. Es lo que valen esas motos tamaño familiar. No estamos hablando de un ciclomotor.
D- No hace falta. Como le he dicho se ha denegado porque el banco considera que 30.000€ es mucho dinero para una moto.

Si señor, un aplauso para el banco y su director, plas plas plas. Eso de “qué atrevida es la ignorancia” se lo han aplicado de lleno. Que ellos sabrán mucho de planes de pensiones, pero está claro que de motos no tienen ni idea. ¿Cómo pueden denegar un préstamo sólo porque les parece que una moto no puede valer tanto? Al menos tendrían que comprobarlo. Pero qué se le va a hacer. El que sabe, sabe; y el que no, trabaja de banquero. Seguro que tú ya has adivinado qué modelo de moto es el que ha elegido nuestro prota sólo con saber el precio. Ahora ya no sólo Pere Navarro nos pone trabas para motorizarnos, los bancos también opinando de lo que no saben. Mucho pa'una moto, mucho pa'una moto... bah, qué sabrán ellos.

Respecto a John Smith, probó en Caixa Galicia, otro banco amigo de toda la vida -de la vida de su padre- y ¡obtuvo la misma respuesta! (no entraré en más detalles por no extenderme más). Finalmente, el concesionario le ha echado un cable (lo que sea con tal de no pringar con la moto) y Johnny ya ha estrenado su Honda Goldwing. Enhorabuena, y a disfrutarla con sensatez y con casco.
Comentarios (1) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 17-09-2008 16:40
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YO NO SOY ASÍ
Este es el mensaje que últimamente más he visto en cualquier foro y blog de motos desde que salió el reportaje de ?Callejeros? en Cuatro hablando precisamente de eso, de motos. Todo lo que he leído hasta ahora ha sido en contra del programa, pero después de haberlo visto y haber sacado mis propias conclusiones voy a dar mi opinión que, aunque no difiere del resto, también da un voto de confianza a ?Callejeros?. Antes de empezar a opinar diré, para quien no lo haya visto, que mostraron distintos aspectos del mundo de la moto: motoclubs, free-style, customización, circuito, concentraciones? pero también salieron unas pandillas haciendo cabriolas, unas en un parking de manera ilegal (lo cual no condeno) y otras en plena carretera, que es lo que ha desencadenado las iras de los moteros.

He elegido el título ?yo no soy así? porque al igual que los demás yo también quiero que quede claro que no soy como los tarados que salían en el reportaje haciendo el cafre con las motos en la vía pública. Y no sólo yo. Ningún motero es así. No voy a decir que seamos unos santos y que jamás nos saltemos las normas. Ni siquiera tú, que conduces un coche, respetas todo al 100%, así que por qué exigírselo a una moto. Con lo que no podemos estar de acuerdo, y es lo que denunciamos, es con esos descerebrados que después de hacer el burro con las motos en un campo (que es donde no molestan) se van a la carretera para ampliar su radio de acción. A mí personalmente no me parecieron mal las imágenes que salieron de distintos grupos que se reunían en un lugar apartado y sin tránsito ?incluso en un circuito- para hacer cabriolas y juegos malabares con las motos. Yo vivo la moto de otra manera pero allá cada uno siempre y cuando no moleste a los demás. Lo de ir a la carretera sin casco, haciendo carreras entre ellos, caballitos, con la única y estúpida justificación de que lo hacen por el riesgo? eso no puedo aceptarlo. Si quieren riesgos que metan las pelotas en una pecera llena de pirañas, a ver si eso les sube la adrenalina.

Y es en este punto en el que todo el colectivo motero gritamos con fuerza YO NO SOY ASÍ. No queremos que se nos identifique con esa panda de tarados que se juegan la vida de los demás, que nos dan una imagen de irresponsables y temerarios que no nos merecemos ni queremos, que nos quitan toda la credibilidad a la hora de protestar por nuestra seguridad en carretera, que no saben lo que es disfrutar de la moto y que por lo tanto no son moteros? Es decir, que no nos representan. Que no, que nosotros no somos así. Lo puedo decir más alto pero no más claro.

Pero el título ?yo no soy así? tiene, en este caso, una doble lectura. Con él quiero expresar no sólo que no soy una loca sobre dos ruedas, si no que no soy como Pere Navarro. Es decir, no soy de las que ven sólo lo malo de las motos aunque todo el mundo ha caído en ese error con el reportaje. Y ahora es cuando quiero romper una lanza a favor de ?Callejeros?. En mi opinión, se limitaron a mostrarnos distintos grupos que tenían la moto como punto en común y su manera de disfrutarla. Y me duele tener que reconocerlo, pero los impresentables también existen, nos guste o no, y creo que lo que ha hecho ?Callejeros? ha sido mostrarnos todo, lo bueno y lo malo y, queramos o no, esa es la realidad: moteros y tarados en moto.

A mí también me habría encantado que el programa tratase únicamente de lo maravillosos que somos los moteros, de lo bonito que es hacer una ruta en moto sin prisas, de la cantidad de amigos que te proporciona, del espíritu motero, de lo peligrosa que es la carretera y su verdugo el guardarraíl? Y de muchas otras cosas positivas, que las hay. Pero resulta que el reportaje no hablaba de moteros sino de motos, y esa es una diferencia muy muy grande pues todos sabemos que no es lo mismo ser motero que andar en moto. Y desgraciadamente, en moto anda cualquiera y no podemos evitarlo. Es la cruz con la que tenemos que cargar los moteros.

Pero como he dicho, yo no soy así. No he visto sólo lo malo y por eso quiero desde aquí que dejemos de comportarnos como Pere Navarro y hablemos de lo bueno que nos enseñó el reportaje. Porque hasta ahora nadie ha hablado de las obras de arte customizadas que vimos, ni de lo bien que te lo pasas en una concentración, o de lo que se esfuerzan los chavales que practican free-style, ni siquiera se ha hablado de los compañeros que salieron contando su nefasta experiencia contra el put? puñetero guardarrail. Y qué decir de esos padres que perdieron a su hijo en un accidente de moto. Cada día se repite esa situación y es lo que debemos remarcar. Creo que se merecen más páginas que los otros irresponsables. Y de todo eso es de lo que deberíamos estar hablando, de todo lo bueno que salió y realzarlo, pues al hablar sólo de lo malo nosotros mismos estamos empañando el resto de las imágenes y haciendo que la gente se fije sólo en los tarados, justo al estilo de Pere Navarro. Pero yo no soy así y por eso he querido dejar claro que en el reportaje salían muchas cosas buenas y quiero que la gente se fije en ellas. En nuestras manos está que eso sea así.
Comentarios (3) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 01-03-2008 22:01
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HERIDAS DE GUERRA 2ª PARTE
(viene de "heridas de guerra-1ª parte)

En cuanto doy el primer paso para meter el casco en la maleta me doy cuenta de que no puedo andar, me duele la rodilla derecha. ¿Por qué me duele la rodilla derecha si la moto se ha caído hacia la izquierda? Además, yo no caí ni recuerdo haberme dado un golpe (¿tendré amnesia?). Seguramente debí dar con la rodilla sobre la moto ya caída. Para qué darle más vueltas, me he estropeado y ya está. Veo un charco justo debajo de la moto. Por el color me parece líquido refrigerante, así que de momento no me preocupo; ya lo haré a la vuelta. Y me voy a la fisio, un poco tarde, cojeando, riéndome de mí misma... en fin, un desastre. Al quitarme la ropa veo la avería: una pequeña herida debajo de la rodilla hacia dentro de la pierna y toooda esa zona hinchada como una barriga premamá de 7 meses. ¡Y cómo duele! La fisio me dice que parece un pequeño esguince pero es difícil saberlo ya que me duele sólo con mirarlo. Me recomienda reposo... que empezaré mañana. No voy a cambiar mis planes por un ?presunto? esguince. Por cierto, ¿te he dicho ya que duele? ¡aaaaayyyyyy!

Salgo de la fisio como llegué: cojeando. Lo primero que hago al llegar a la moto es encenderla para comprobar que arranca sin problemas. Perfecto, me encanta ese sonido. Veo que el charco ya está seco pero, por si acaso, le toco los bajos a mi montura (esto suena a peli porno) para comprobar que también está seca y no sigue perdiendo líquido. Bien, de momento todo está como debe estar. Vuelvo a repasar el depósito, sin rayazos. Lo bueno de llevar maleta grande es que amortigua los golpes, pero el motor si que se ha rascado un poco. Eso no lo habrían evitado ni unos topes.

Después de la revisión levanto la pata, como los perros, para subirme a mi moto pero ¡oh oh! no puedo. Pues no tengo elección, o me subo o me subo. Aaaayyyy, duele. Bueno, ya está, he conseguido posicionarme. En cuanto pongo la mano en el embrague lo noto: se ha doblado. Supongo que eso tiene arreglo. Pongo la pierna dañada en la estribera, con mucho esfuerzo -pero mucho mucho esfuerzo- e intento no moverla, para lo cual en cada semáforo en rojo meto primera antes de parar y no suelto el embrague, así no tengo que bajar la pierna para hacer apoyo al meter marcha. Aaaaayyyy.

Como ya he dicho, no iba a cambiar mis planes por un imprevisto ?insignificante? como éste, así que me voy a casa de mi amiga Cris que al verme me riñe por no haberme ido a descansar (ya me lo esperaba) pero me mima todo el rato que estoy con ella. De regreso a casa decido que, total ya que estoy encima de la moto, puedo aguantar un poco más y enfilo al bar del motoclub. Comento el incidente, unas risas y -ahora si- a casa. Más aaaayyyy.

Y desde la cama te escribo ya que la tontería me ha costado una baja, reposo absoluto y -como te dije al principio de esta historia- 2 kgs más y el culo plano. Eso sí, qué relax, todo el día aquí tirada. Pero lo peor de todo no ha sido el dolor, ni ganar peso, no; lo peor es tener que contárselo a mis padres sabiendo lo que van a decir: ?tú y la moto, la moto y tú. Que esa moto es muy grande para una chica. No te podías conformar con un scooter de esos pequeños como todas las chicas, no, tiene que ser esa moto. Cualquier día nos das un disgusto. ¿No ves cuántos accidentes de moto está habiendo?...? Mira que les gusta predicar en el desierto. Pues cuando les diga que quiero ir a Pingüinos... pero eso será otra historia.
Comentarios (3) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 27-12-2007 21:33
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HERIDAS DE GUERRA, 1ª PARTE
Voy a lavar la moto con agua bendita, o mejor me la inyecto yo en vena. Hace poco me quedé sin gasolina -eso quizás te lo cuente en otro momento- y ahora... ahora me quedé sin rodilla. Y aquí estoy, semi-lesionada, a ratos en la cama y a ratos en el sofá, con el culo plano y 2 kgs de más por culpa de tanto reposo. Pero como a todo le veo el lado positivo, estoy encantada de no tener que ir a currar y de poder tener una excusa para no hacer nada. Necesitaba este reposo. Bueeeeno, ya te lo cueeento para que te puedas reir de mí.

La semana pasada me tocaba ir a la fisio. Siempre voy en moto porque allí no suele haber aparcamiento... y porque me gusta ir en moto. Busco un hueco en alguna de las muchas filas de contenedores y lo veo un poco más arriba de mi destino. Empiezo a aparcar con todo el mimo que mi montura se merece, que es mucho. Como es un poco de cuesta sólo tengo que dejar caer la moto hacia atrás para acercarla a los contenedores, suelto embrague despacito en primera, la dejo caer, otra vez primera... con cuidado de que ni la maleta toque el contenedor y que los coches de delante y detrás ni la rocen para salir. Vale, perfecta, así la voy a dejar. Giro el manillar hacia la izquierda y, sin bajarme aún, dejo con suavidad que la moto se incline para que quede apoyada en la pata de cabra. Pero sigue inclinándose... intento sujetarla... no puedo... ha pasado el ?pnr? (punto de no retorno)... sujeto todo lo fuerte que puedo para que al menos no de un golpe fuerte... aún espero un milagro... y se cae al suelo. ¡Mi moto en el suelo! ¡Mierda! (perdón). En el momento que empezó a caer me di cuenta: ¡no había puesto la pata de cabra! Eeeeh, no quiero ni la más mínima sonrisita. Esto es algo que nos pasa a todos alguna vez. No puedes decir que eres motero hasta que no te has caído estando casi parado y hasta que no se te cae la moto por no poner la pata de cabra. Yo ya he cumplido los dos requisitos. Y lo puedo demostrar pues las dos veces fue en la calle con público de sobra. No me puedo permitir que se me caiga en el garaje, no podría levantarla yo sola. No, no, en la calle, para que me vea todo el mundo y así alguien se acerque a ayudarme.

En fin, que allí estoy con mi moto en el suelo y mi orgullo herido. Si no eres motero no te imaginas lo que duele ver a tu montura ahí tirada. Me quito el casco, lo apoyo en el contenedor y me dispongo a levantar la moto, ja , como si pudiese yo sola. Al menos tenía que hacer el esfuerzo (mejor dicho, el paripé). Veo pasar un maxi-scooter que no para, normal. Veo venir una R (una deportiva, para los profanos) ¡y tampoco para! Eso no es normal y me fastidia. Voy a pensar que no me ha visto. De repente tengo a mi lado a un chico ayudándome, pero con una sola mano pues está hablando por el móvil. ?Así no va a poder? pienso yo, y al primer esfuerzo él también se da cuenta. Llega otro chico y entre los tres ponemos a mi niña en pie. Les doy mil gracias, les digo por qué se me ha caído, les vuelvo a dar las gracias de corazón y se van.

Continuará...
Comentarios (1) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 13-12-2007 22:47
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