Pensamientos en voz alta


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LA ITV Y LAS MOTOS
La mayoría de los que vais a leer esto habréis pasado por esa experiencia con coche y no os habréis percatado que no está pensada para motos, a no ser que hayáis estado haciendo cola al lado de una moto y hayáis sido observadores. Pero no os preocupéis porque ?cómo no- ya os explico yo las diferencias. Supongo que todas las instalaciones para ITV serán iguales, pero por si acaso quiero aclarar que hablo de la de Sabón en Coruña.

Cuando llegas, lo primero que haces es aparcar porque normalmente hay sitio, y después vas a pagar a la oficina, donde te darán un cartelón con el tramo horario que previamente habías reservado y que pondrás en el parabrisas de tu coche para que uno de los empleados lo vea y te ponga al fin a la cola. Si es verano tal vez te quedes un ratito fuera del coche para disfrutar de la temperatura, o te meterás en el coche para estar a la sombra. Si es invierno casi seguro que no lo dudarás y estarás sentadito y arropadito dentro de tu vehículo, sobre todo si está lloviendo. Cuando ves al tipo de turno echando un ojo a los cartelones te quedas mirando por si te llaman. Para ponerte a la cola simplemente arrancas y te acercas al portalón correspondiente, sin más problemas. Una vez dentro empiezan las comprobaciones de ellos y los rezos tuyos a todos los santos por muy ateo que seas. Que si ponga usted el intermitente, que si ahora las luces, que si acelere, que si no acelere, ponga las ruedas delanteras aquí ?allá va el coche, pero lo controlas-, ponga ahora las ruedas traseras y frene ?lo mismo, el coche se quiere ir pero no pasa nada-, vaya pa?lante? En fin, un sinvivir. Y ellos con cara de póker, pero tan buena cara de póker que es imposible saber si ya has pringado o si has salido victorioso de tamaña contienda hasta el final final pero final ya de marcharte.

Vale, pues ahora te cuento lo que ocurre si la inspección se la vas a pasar a una moto.

Cuando entras en las instalaciones lo primero que haces aparcar sin importar si hay sitio o no porque cabes en cualquier rincón y después vas a pagar en la oficina, donde te darán un cartelón con el tramo horario que previamente habías reservado y que pondrás en? en? bueno, ya pensarás qué haces con el cartelón, sobre todo si no tienes cúpula. Lo normal es tenerlo en las manos, que pareces el maniquí de un escaparate o una azafata del precio justo (en este caso, del horario justo). Intentas tener una postura natural, digna, pero cuando ves que el empleado de turno va a hacer recuento de cartelones se lo enseñas como si estuvieses en una cita a ciegas para ser el elegido (la elegida, en mi caso). Si es verano te tienes que quedar al lado de tu montura por mucho que sean las 12 del mediodía con el sol cayendo a plomo sobre tu cabeza y tendrás que ?disfrutar? de la temperatura quieras o no. Si es invierno no lo dudarás y estarás, igual que en verano, sentadito ?o de pie- en tu montura no importa si hay cero grados y está lloviendo a mares. Lo más sensato es no quitarse el casco o haber llevado un paraguas plegable. Por que, por si no te has dado cuenta, en los parkings de las ITV?s ¡¡no hay ni un solo sitio cubierto para los vehículos!! Así que mientras todos están protegidos dentro de sus coches, tú estás ahí aguantando cual aguerrida motera las inclemencias del tiempo, que por algo se llaman inclemencias y no sólo clemencias. Cuando ves al tipo de turno echando un ojo a los cartelones te quedas mirando por si te llaman pero con la pose de maniquí enseñando tu horario. Cuando al fin te dicen que pases, tienes que arrancar la moto con el cartelón ¿en los dientes? ¿en la maleta de la moto, si tienes? ¿dentro de la cazadora, si no te la has quitado o de la camiseta si es verano? Y una vez en la cola ya puedes preguntarle a alguno de los empleados que pilles por banda si puedes entregarle el cartelito de las narices, aunque lo preguntarás con más educación y con una amplia sonrisa para que la respuesta sea afirmativa.

Una vez dentro empiezan las comprobaciones de ellos y los rezos tuyos a todos los santos por muy ateo que seas. Que si ponga usted el intermitente, que si ahora las luces, que si acelere, que si no acelere, ponga las ruedas delanteras aquí y frene ?aquí rezas más para no caerte-, ponga ahora las ruedas traseras y frene ?lo mismo, si le llegas de puntillas al suelo, como yo, te ves ya en el suelo porque el respingo de la moto es como el del coche-, frene más, más ?si yo ya freno, pero suavecito, por si acaso-. Después te encierran. Si, puerta delantera y trasera cerradas porque le llega el turno a? ¡el ruido del escape! La pesadilla de todos los moteros porque incluso aunque la moto sea nueva puedes pasarte de decibelios, y a ver qué haces. Vaya pa?lante y espere? que sólo les falta revisarte el casco y el logo de tu motoclub por si no estuviese definido. En fin, un sinvivir. Y ellos con cara de póker, pero tan buena cara de póker que es imposible saber si ya has pringado o si has salido victorioso de tamaña contienda hasta el final final pero final ya de marcharte.

Es la segunda vez que llevo la moto a la ITV y las dos veces he vuelto a casa con una sonrisa enorme. La vez anterior un amable empleado con altura se ofreció a pasar la prueba de los frenos, lo cual agradecí enormemente; pero esta vez tuve que hacerlo yo y de verdad que me veía en el suelo con la moto encima ?que ya son kilos- y el personal partiéndose de risa. Afortunadamente no fue así. Tampoco quise hacer los típicos chistes por si acaso no tienen sentido del humor. Es que la máquina de los decibelios no iba bien y tardaron un ratito probando y probando, que estuve a punto de decirles ?oye, que si no funciona no pasa nada, damos la prueba por buena y ya está, que no me voy a chivar?, pero me callé. Llevaba todo en orden: ruedas nuevecitas, revisión hecha hace apenas 3 semanas, bombilla de hace unos meses... todo perfecto pero ¿y el ruido del tubo de escape? Ni idea, así que el acojone lo llevaba de pasajero igualmente.

Así de duro es ir con una moto a pasar la ITV. A ver si alguien de allí lee esto y ponen al fin unos tejadillos en el parking para que no seamos moteros a la brasa en verano ni sopa de moteros en invierno. Y que a los cartelones dichosos les pongan una gomita o algo así para poder colgarlos del manillar. Que menos mal que yo tengo maleta grande en la moto y allí lo metí para poder ponerme a la cola, pero los demás? Pues eso, lo dicho, que unas pequeñas modificaciones no nos vendrían mal. Hasta dentro de dos años.
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Comentarios (3) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 20-09-2010 18:28
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D.E.P. SHOYA TOMIZAWA
No es justo. Con la cantidad de cabrones que hay en el mundo, maltratando mujeres, violando niños, asesinando? y se tiene que morir un chaval de 19 años que ha dedicado su corta vida a trabajar, esforzarse, ser buen compañero y mejor rival. No es justo.

Cuesta asimilar algo así. Te sientas tranquilamente en el sofá para disfrutar de las carreras de motos y saborear nuevas victorias españolas pero, aunque sabes que puede haber caídas, no te imaginas que pueda ocurrir algo tan grave como el caso de Kato, que murió en el año 2003 a causa de un accidente durante la carrera en Suzuka (Japón). En aquella ocasión fue culpa de la falta de seguridad del circuito, que después se cerró hasta que se reformó y se tomaron medidas en todos los circuitos del mundial.

Esta vez ha sido la mala suerte, nada más. Shoya Tomizawa se cayó, y su caída no habría tenido más importancia si justamente detrás de él no viniesen dos motos que no pudieron esquivarle, pasándole por encima. No fue culpa de ellos, aunque les costará recuperarse de algo así, psicológicamente hablando. Mala suerte. Al caerse, tanto Tomizawa como su moto se quedaron en la pista, siguiendo la misma trayectoria iniciada, no se fue hacia los lados, como suele ser habitual, y eso fue lo que provocó que De Angelis y Redding ?que venían a rueda con Shoya a una velocidad de más de 200 kms/hora- no pudiesen hacer nada y cayesen también, arroyándole. Mala, muy mala suerte.

Todos nos quedamos impactados al ver el accidente. De Angelis se levantó y salió por su propio pie, Redding se quedó en el suelo con dolor, y Tomizawa? Le vimos dar vueltas por la pista después de ser arrollado pero confiábamos en que sería algo grave sin más repercusión que un tiempo en el hospital. Su brazo derecho quedó algo levantado y parecía que estaba consciente, pero ya estaba en coma. Las noticias que nos iban comentando no eran nada buenas y cuando dijeron que se debatía entre la vida y la muerte? bueno? creo que todos nos quedamos todavía más impactados.

?Es joven, deportista, fuerte?, pensaba yo, ?podrá salir de ésta?. Pero no fue así. Durante la carrera de MotoGP, mientras Pedrosa se iba en solitario a por la victoria dejando a Lorenzo detrás, nos dieron la noticia: ?hace 15 minutos Shoya Tomizawa ha fallecido?. ¿Qué? ¿Por qué? No es justo, no puede ser, tiene que ser un error. Pero no había error posible. Había muerto, con tan sólo 19 años. No pude evitar llorar. A partir de ahí la carrera dejó de tener importancia. Bien por Pedrosa y Lorenzo, bien por Rossi que otra vez consigue estar en el podium, pero la alegría no era la misma.

Cuando los tres ganadores llegaron radiantes sin saber todavía lo que había sucedido, sus caras cambiaron radicalmente y sus victorias ya no les importaron al enterarse de la noticia. Daba la impresión de que subieron a recoger sus trofeos porque tenían que subir, pero parecía que lo único que querían era marcharse a sus boxes. ¿Cómo celebrar una victoria cuando acaba de morir un compañero, la ?sonrisa del paddock? como le llamaban todos?

Por la noche repitieron las tres carreras, como siempre, y debo decir que fue una sensación extraña ver a Tomizawa en la carrera, que lideró durante algunas vueltas porque era un piloto excelente, sabiendo que eran los últimos instantes de su vida. Cuando iba tercero, Julito Simón le adelantó y fue en ese cuarto puesto en el que sufrió la caída. Buena suerte para Simón, mala suerte para los tres siguientes.

Ahora Shoya Tomizawa estará con Kato y con Abe hablando de motos, de carreras. Serán unos comentaristas de excepción junto con tantos otros buenos pilotos que nos han dejado y harán las delicias de todos los moteros que también han tenido que subir antes de lo previsto y que disfrutarán de la moto sin riesgos.

No, ayer no fue día para alegrarse por los éxitos que nos han brindado otra vez los nuestros. Y yo no puedo dejar de repetir que no es justo, no, no lo es.

Descanse en paz, Shoya Tomizawa. V?ssss y Ráfagas al cielo por ti.

Comentarios (1) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 06-09-2010 12:27
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