Pensamientos en voz alta


Porque todavía puedo opinar libremente
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¿TIEMPO? ¿QUÉ ES ESO?
Escribo estas palabras (que no prometo que sean breves) para disculparme ante los que me seguís habitualmente, lo cual agradezco enormemente. Desde que he vuelto a la rutina no he tenido ni un momento para escribir algo decente (como si alguna vez hubiese escrito algo decente). Realmente no he tenido tiempo para escribir nada, ni decente ni no.

Estos son los inconvenientes de ser "pobre". Hay que ir a trabajar, lo cual ya quita la mayor parte del tiempo que podríamos dedicar a otros temas más interesantes, a no ser que te guste tu trabajo. En ese caso ¡enhorabuena! Qué envidia. Yo trabajo no sólo de teleoperadora, que aún me deja algunos momentos para escribir -"me deja" no es el término adecuado, pero vamos a decirlo así-, sino que además por las tardes doy clases de ingles en algunos centros, cosa que hago más por hobby que por dinero, pero todo ayuda y más con esta "no crisis" que "no tenemos" (país de pandereta). Pero lo dicho, que esto de ser pobre significa no tener mucho dinero y además no tener tiempo. Y si además eres madre? olvídate. Aunque yo no me puedo quejar, nunca agradeceré lo suficiente la labor de los abuelos. Gracias.

A lo que iba, que el volver a la rutina -es decir, al trabajo- no me deja tiempo para nada. Estoy leyendo un libro, cosa que no hago desde hace mucho debido, precisamente, a esa falta de tiempo de la que me quejo constantemente. El libro se titula "Una noche de perros" escrito por Hugh Laurie, el que hace de doctor House, y debo decir que me gusta mucho. Es muy entretenido y seguro que a mis habituales les gustará. Pero lo que quiero comentar es una de las frases que viene en la contraportada: "... y Laurie es un escritor con mucho talento". A ver, a ver. Analicemos esto. Leyendo el libro no voy a discutir que tenga talento, porque lo tiene. Pero lo que le pasa a Laurie y a muchos otros hombres que dirigen, escriben, actúan, dan conciertos de saxo, viajan, etc... no es que tengan talento. Lo que tienen es muuuucho tiempo libre. Si no, cómo van a poder hacer todas esas cosas. Yo también estoy escribiendo un libro y ya tengo el tema para otro en mente (no es broma), pero ¿te haces una idea de cuánto tiempo puedo necesitar yo para escribir un sólo capítulo? Teniendo en cuenta que para escribir esto le estoy robando minutos a mis clases, no es difícil de calcular, ¿no?. Yo no tengo menos talento que ellos (o si, pero eso es otro asunto), lo que tengo es mucho menos tiempo y, muy importante en este mundo, menos contactos. Así que si no publico nada con una editorial no es por mala escritora -que podría ser- sino por falta de tiempo y contactos.

Y es que los famosos tienen todo eso que a mí me falta y yo tengo lo que les falta a muchos: talento. Qué mal repartido está el mundo, snif snif.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 27-09-2008 20:31
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EL PRECIO DE LAS COSAS (según los bancos)
Un compañero de mi marido, al que llamaremos John Smith -por eso del anonimato-, decidió que ya iba siendo hora de tener moto otra vez, así que echó cuentas y eligió la que iba a ser su nueva montura. Lo de echar cuentas no era por el dinero, que para eso ya están los bancos, sino por su embergadura. “Veamos, si mido 2 de alto por 2 de ancho está claro que la moto que elija tendrá que ser tamaño XXL. Un scooter no lo quiero, custom ya he tenido -mi última moto fue una Honda Shadow- y se me quedan pequeñas, los “pepinos” no me apasionan...”. Y así, mirando mirando en las distintas marcas encontró la moto que más se ajustaba a él, una Honda (en mi opinión personal, lo mejor de lo mejor). Y encima estaba de suerte, se la dejaban 3.000€ más barata. Aún así, John decidió pedir un préstamo por el precio real, por si acaso; ya puestos a pedir.

Una vez dado el primer paso, elegir moto, nuestro protagonista se dispone a realizar el segundo: ir al banco a pedir pasta, que tienen a tutiplén. Así que una mañana se presenta en su banco de siempre. Le atiende una amable chica que le hace el interrogatorio de rigor: “tienes cuenta aquí, tienes nómina, qué tipo de contrato tienes, cuánto necesitas, para qué, qué talla de calzoncillos usas, de qué marca...”. Lo normal, vamos. “A ver, tienes que traer algunos papeles y en unos días ya tendremos una respuesta.” Y así lo hace al día siguiente.
Como ves, por el momento todo sigue su curso normal: John Smith soñando con el día en que cabalgue su nueva montura, el banco estudiando la solicitud del préstamo. Los días transcurrían como transcurren en estos casos: lentos, muy lentos. John se dio otra vueltecilla por su banco amigo para ver cómo iba su solicitud pero la chica no estaba, vacaciones. Bueno, no pasa nada. La moto aún tardaría así que él podía esperar mientras iba decidiendo cómo tunearla: color, extras... y ya está. No hay mucho más que tunear en una moto. Otra semana más y vuelta al banco. Vaya por Dios, ahora está de baja. Nadie le puede informar así que habla con el director. “No te preocupes -le dice- ya me encargo yo de agilizarlo” (palabra de banquero, qué miedo).

La moto ya está en el concesionario y su futuro dueño empieza a impacientarse. Cada vez que llama al banco amigo le dan excusas hasta que decide ir “in person” y que le expliquen de una vez qué ocurre. Y lo que ocurre es lo siguiente (asómbrate):
John- A los buenos días, vengo por lo de mi préstamo.
Director- Buenos días... si... estooo... siéntate. Verás, es que te lo han denegado.
J- ¿¡Por qué!?
D- Bueno, es que 30.000€ para una moto es mucho dinero.
J- Pues es lo que vale.
D- Además, ahora mismo su contrato es temporal.
J- Ya les traje los papeles que me pidieron para confirmar que estoy la lista del Sergas porque estoy esperando a que salga la plaza. Como mucho tardaría 2 años y hasta entonces tengo trabajo estable.
D- Si, ya, pero de aquí a dos años le pueden surgir otras cosas.
J- ¿Me está diciendo que después de lo que me ha costado aprobar la oposición y teniendo ya una plaza asegurada de funcionario voy a ser tan estúpido de rechazarla? Venga, hombre.
D- Bueno, pero aún así 30.000€ nos parece mucho para una moto. Para un coche puede ser, pero una moto...
J- Ese es el precio oficial. Si quiere le traigo el catálogo. Es lo que valen esas motos tamaño familiar. No estamos hablando de un ciclomotor.
D- No hace falta. Como le he dicho se ha denegado porque el banco considera que 30.000€ es mucho dinero para una moto.

Si señor, un aplauso para el banco y su director, plas plas plas. Eso de “qué atrevida es la ignorancia” se lo han aplicado de lleno. Que ellos sabrán mucho de planes de pensiones, pero está claro que de motos no tienen ni idea. ¿Cómo pueden denegar un préstamo sólo porque les parece que una moto no puede valer tanto? Al menos tendrían que comprobarlo. Pero qué se le va a hacer. El que sabe, sabe; y el que no, trabaja de banquero. Seguro que tú ya has adivinado qué modelo de moto es el que ha elegido nuestro prota sólo con saber el precio. Ahora ya no sólo Pere Navarro nos pone trabas para motorizarnos, los bancos también opinando de lo que no saben. Mucho pa'una moto, mucho pa'una moto... bah, qué sabrán ellos.

Respecto a John Smith, probó en Caixa Galicia, otro banco amigo de toda la vida -de la vida de su padre- y ¡obtuvo la misma respuesta! (no entraré en más detalles por no extenderme más). Finalmente, el concesionario le ha echado un cable (lo que sea con tal de no pringar con la moto) y Johnny ya ha estrenado su Honda Goldwing. Enhorabuena, y a disfrutarla con sensatez y con casco.
Comentarios (1) - Categoría: Mi moto y yo - Publicado o 17-09-2008 16:40
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SUMA DE DESPROPÓSITOS
Cada vez estamos más acostumbrados, por desgracia, a que las cosas en lo que a telefonía se refiere funcionen mal. Y si a los problemas que nos puede causar una incidencia en la línea de teléfono (ya sea fijo o móvil) le sumamos la tortura añadida e irremediable de tener que solucionarlo a través del telemárketing... pues vamos apaña'os. Echando un vistazo por internet, fuente inagotable de des-información, veremos que a cualquier queja por avería del "maravilloso" servicio que nos vendieron van irremediablemente ligadas las quejas por la mala atención recibida en los servicios telefónicos de atención al cliente. Y como hablemos de adsl... ahí si que a la gente le salen sapos y culebras contra los "call-center". Y no sin razón, a veces.

En uno de los últimos relatos te comentaba que según mi humilde, personal y objetiva opinión la culpa la tenían tanto las empresas como los propios teleoperadores prácticamente al 50%. Pero hoy voy a hacer una modificación y es que le voy a poner al cliente un 10% de responsabilidad porque también es él quien en ocasiones nos dificulta el trabajo y encima tiene más que decir. Pero de esto hablaré otro día, si me acuerdo.

¿A qué se debe que la atención al cliente sea tan deficiente? ¿Por qué es aún peor hoy en día después de más de 10 años de experiencia? Pues qué quieres que te diga, no te voy a descubrir nada nuevo. La razón principal sigue siendo la de toda la vida: poderoso caballero es don dinero. Que las empresas se mueven por dinero es obvio y lógico. No son ONG's ni tienen alma, así que las personas no importan tanto como quieren hacernos creer. Pero no es el único motivo aunque sea el principal y desencadenante de los demás.

¿Has visto alguna vez esos documentales que te explican las causas de un gran accidente? Te dicen: "se soltó el cable rojo, pero no habría pasado nada si el cable azul no hubiese caducado, y aún así no habría pasado nada pero el detector de fallos de cables estaba apagado por error... y todos estos fallos en conjunto fueron los causantes del accidente". Bueno, pues en el telemárketing es lo mismo. No es una sola cosa, no es sólo el afán de ganar más dinero lo que fastidia finalmente al cliente sino la suma de varios factores. La cadena podría ser algo así (recuerda que siempre me refiero al maravilloso mundo de la telefonía y adsl):

Para aumentar la cifra de la cuenta de resultados las empresas reducen costes tanto en los medios proporcionados a los empleados como en los sueldos de los propios empleados (deslocalización). Allí forman a la gente igual de mal que aquí con el añadido de que allí no ponen mucho interés, empezando por el idioma. Además, los medios para realizar el trabajo son a veces peores que aquí (que ya es decir) y les hacen trabajar con la presión de que o venden o puede que ya no vayan mañana. Si a todo esto le sumamos la falta de ética de muchos muchos muchos teleoperadores (de aquí y de allá), el incumplimiento de promesas de la empresa hacia el trabajador y la idea de "el cliente me importa un pimiento" pues ya tenemos la mezcla perfecta para causar un pequeño infierno en la vida de mucha gente.

Resumiendo: afán de dinero (empresa) + deslocalización (empresa) + falta de formación (empresa) + falta de medios (empresa) + falta de interés (teleoperador) + falta de seriedad (empresa y teleoperador) + falta de ética (teleoperador) + falta de respeto (teleoperador y cliente) + hago lo que me da la gana (cliente)= clientes descontentos sin opción a nada porque todas las empresas son iguales.


Continuará (puedes dejar tu opinión pinchando en "comentarios")
Comentarios (1) - Categoría: Telemárketing - Publicado o 08-09-2008 20:08
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