Pensamientos en voz alta


Porque todavía puedo opinar libremente
Leer este blog es gratis excepto si eres de la SGAE que tendrás que pagarme un canon por mis derechos de autor/propiedad intelectual, así yo también podré vivir de esto, como vuestros artistas, y no tendré que buscar trabajo.

O meu perfil
 CATEGORÍAS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGS GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES

ESPINETE NO EXISTE (2ª parte)
(viene de "Espinete no existe 1ª parte)

Aunque yo viví esa infancia en esa época, lo que más recuerdo son los momentos y los amigos. Quizás porque no crecí aquí y no tengo con quien compartir aquellas historias y sus lugares es tan importante para mí poder hablar con algún viejo amigo de aquella época. Bueno, yo sigo diciendo ?mi amigo tal? aunque realmente hoy en día y después de tantos años sin vernos ya se que no somos amigos, pero es una manera de hablar. Como te decía, reencontrarme con un amigo de la infancia es todo un acontecimiento, aunque sea por tfno; y sucedió que ayer, al salir del teatro, me encontré con uno de esos amigos. Después de un momento de confusión que todavía estoy intentando entender, al fin pude hablar en persona. No voy a decir cuántos años hace que no nos veíamos porque me agobia pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Te diré que la última vez que nos vimos yo había ido de visita a Portugalete, que es donde crecí. Hacía poco que me habían traído a vivir a Coruña, así que estar allí otra vez era estupendo. Le pregunté a Arantza (ésta si que sigue siendo amiga a pesar de los años y la distancia) que si podíamos quedar con Edu (es que casualmente mi amigo se llama Eduardo, como el del monólogo de Espinete, pura coincidencia) ?si, podemos ir a esperarle a la salida de clase?. Y allá que nos vamos. Yo iba contenta, había pasados momentos muy divertidos con él y tenía muchas ganas de volver a verle. Cuando nos vio esperándole se alegró y -si no recuerdo mal- después nos fuimos a tomar algo al viejo hotel de Portu. Creo que fue durante ese reencuentro tomando chocolate con churros que mientras bebía el chocolate no pude contener una carcajada y salpiqué al pobre Edu que estaba sentado enfrente de mí. Le dejé a lunares negros mientras que yo me partía de risa (aún sonrío al recordarlo). Tal vez sea por eso que no hemos vuelto a coincidir, seguro que me ha estado esquivando por si acaso.

Como no había móviles ni teníamos internet, Arantza y yo apenas hablábamos un par de veces al año, en los cumpleaños y le preguntaba por las amistades comunes. En una ocasión me comentó que Edu se había marchado de Portugalete y le dije que por favor me diese la dirección y/o el tfno para poder seguir en contacto con él. Pero esa información tardaba ?la tengo que buscar? ?ahora no la tengo aquí?. Pasó el tiempo y Arantza me invitó a su boda. ¡Qué alegría! Volví a ver a mis amigas del cole, recordamos aquellos tiempos en clase, nos reímos... Pregunté por Edu, me extrañaba que no estuviese allí habiendo sido amigo y vecino de Arantza. Me dijeron que le iba muy bien en su trabajo. Así que le dije a mi amiga que me diese el nº de tfno ya, pues no quería que Edu pensase que le llamaba después de unos años sólo porque estaba progresando y por interés. Realmente me apetecía hablar con él, como en aquella ya antigua visita a Portu. Y lo conseguí. Desde entonces he mantenido una relación sms con él, muy esporádica y fría, pero sin vernos. Por eso me hizo tanta ilusión volver a coincidir, aunque sólo fuesen unos pocos minutos, y encima después de haber estado en un espectáculo acerca de la infancia en el que no pude evitar acordarme de él. Es normal, si recuerdo aquella época tengo que acordarme también de las personas con las que la compartí, él incluído.

Pero, al igual que con el resto de amigos de la infancia, con Edu también me pasa que no puedo verle tal como es. Me dicen que es guapo, que está muy bien... Puede ser, pero yo no lo veo. Cuando miro a Edu no veo al hombre guapo y de éxito profesional en el que se ha convertido. Le miro y sigo viendo a aquél niño con el que hablábamos ventana a ventana, que tenía esa chispa en los ojos por tantos sueños por cumplir, que practicaba trucos de magia. Y eso es lo que quiero seguir viendo porque así me veré otra vez a mí misma dejándome arrastrar por sus ideas, grabando tonterías en aquellas cintas de cassette, participando en castings que él preparaba y en los que me ponía menos nota de la que me merecía, salpicándole de chocolate porque siempre me hacía reir a carcajadas...

Por eso me habría gustado tener ayer más tiempo para estar con él. Pero la vida de adultos es así, quizás la próxima vez.
Comentarios (2) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 06-07-2008 15:47
# Ligazón permanente a este artigo
ESPINETE NO EXISTE (1ª parte)
Me vas a permitir que te cuente algo que nada tiene que ver con el telemárketing ni con las motos, pero es que tengo que contarlo. Ayer fui al teatro a ver ?Espinete no existe?. No es algo que suela hacer, no porque no me guste ? me encanta el teatro- si no porque me da tanta envidia ver a los actores en el escenario que poco a poco dejé de ir. Y es que siempre quise ser actriz pero, cosas de la vida, no tuve o no busqué mi oportunidad.

A lo que iba. Mi amiga Ana me avisó ?he visto un cartel anunciando que viene Eduardo Aldán con su espectáculo?, ?estupendo, voy a reservar las entradas? Y así nos juntamos 7 para ir a ver ?Espinete no existe?. Es un monólogo que dura aproximadamente hora y media durante la cual vuelves a recordar esos detalles de la infancia -concretamente de la infancia de los '80- que ya no recordabas o a los que no habías dado la importancia que merecen: el estuche de dos pisos, la goma para bolis, los dibujos animados con sus bandas sonoras, el kiosko de los domingos donde por 5 duros te daban muuuuchas chuches... Hasta mi hija de 13 años se rió tanto que pensé que iba a tener que hacerle un transplante de pulmón. Le gustó muchísimo y se lo pasó muy bien descubriendo la infacia de sus padres. Os recomiendo que si tenéis oportunidad no os lo perdáis, merece la pena. No me defraudó. Hasta pudimos cantar la de Dartacán. Recuerdo que cuando jugábamos, todas las niñas querían ser Juliet. Todas menos yo, que siempre quería ser Milady, la mala, así que nunca tenía que pelearme con las demás. Repìto, si tenéis ocasión no os perdáis ?Espinete no existe?, no os arrepentiréis.

Hubo un par de historias que me hicieron revivir mi infancia de tal manera que podía ver al niño que describía Eduardo Aldán, su casa, su madre obligándole a comer, sus juegos, sus sueños... como si yo hubiese estado allí, como si hubiese formado parte de la vida de ese niño en algún momento. Pero eso es imposible porque sólo es un cuento contado en un espectáculo, ¿o no?

Eduardo sabe sacar a la luz aquellos detalles que te hacen revivir momentos que creías ya olvidados o que habías olvidado adrede, como al repelente niño rico de la clase. Y también te hace cantar, llorar, reir... Yo me pregunto, los niños que aparecen en las imágenes en los programas de los payasos de la tele, ¿alguno se ha reconocido? Quiero decir, imagínate que vas al teatro y de repente ves que apareces tú en una pantalla en un mal momento de tu vida. ¿Lo dirías? ?eh, que ese niño al que aplastaron la nariz era yo, ja ja ja?. No se yo. A mi amigo Pedro no le gustó mucho que revolvieran así su infancia. Seguro que el tema de ?come todo aunque no te guste? enfrentándose al poder absoluto de las madres no le trajo buenos recuerdos. Jopé, ni a él ni a nadie. Ese turbio y atemorizador pasado debería quedar enterrado para siempre. Pero Eduardo nos lo trae a la memoria de una manera divertida. ¿Alguno llegó a casa después del teatro y le dijo a su madre ?pues ahora como lo que quiero, chincha?? Era peor para las niñas, que teníamos que esquivar las cucharadas sufriendo doble: por una parte porque nuestra madre acertaba a meter la comida en la boca, y por otra porque al movernos para ponérselo difícil notábamos en nuestras tiernas carnes todo el dibujo de las duras bragas de perlé que ella misma había ganchillado. Seguro que nos las ponían para que no nos moviésemos tanto a la hora de la comida, qué listas eran las muy jodías.

Lo dicho, id a verlo, que en Madrid todavía va a seguir... (continuará)
Comentarios (1) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 06-07-2008 15:46
# Ligazón permanente a este artigo
© by Abertal

Warning: Unknown: Your script possibly relies on a session side-effect which existed until PHP 4.2.3. Please be advised that the session extension does not consider global variables as a source of data, unless register_globals is enabled. You can disable this functionality and this warning by setting session.bug_compat_42 or session.bug_compat_warn to off, respectively in Unknown on line 0