Pensamientos en voz alta


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SIN ÁNIMO DE OFENDER
Nunca pensé que tendría que explicar alguno de mis relatos, pero si ello sirve para ?des-ofender? a cualquier lector pues lo haré encantada. Los que me seguís habitualmente ya conocéis mi estilo irónico, principalmente en las cartas a Pere Navarro. La ironía y el buen humor es lo que suele marcar lo que escribo, o eso intento (no siempre lo consigo, snif). El motivo de escribir esta aclaración es por un comentario recibido en mi ?6ª carta a Pere Navarro? en el que el autor indica que se siente ofendido por lo que dice que digo de los camioneros. Todos los comentarios son bienvenidos siempre que, como en este caso, sean escritos con respeto y por eso le respondo con gusto. Dicho esto paso ya a desgranar el relato en cuestión.

Desde el ?ya está? inicial hasta el ?ver la luz? del final todo, absolutamente todo es ironía. Es decir, ni quiero ser camionera, ni me molesta pasar frío en moto, ni soy rica, ni pienso que Navarro sea inteligente... Bueno, es cierto que no me gusta la ropa de cordura, pero me la pongo igual. Así que no hay por qué ofenderse. Navarro dice que los guardarraíles están pensados para los camiones, y yo pensé "pues nada, a hacerse camioneros y solucionamos el tema de las muertes por quitamiedos". De los camioneros no he puesto nada. Lo que dije es el aspecto que yo me pondría para ser camionera y para ello me acordé de las películas de EEUU (un tópico, ya lo se) con esas rudas chicas que conducen camiones enoooormes. También me vino a la cabeza la imagen de los camioneros de película pero, ay, por desgracia aquí no son así (bueno, alguno habrá), supongo que allí tampoco. Una pena. Mmmm, esos supercamiones, esos megatrailers -en las pelis ninguno conduce un dos ejes, todos llevan un 16 ruedas- con esos tíos musculados pero lo justo, con camiseta ajustada, melenita, algún tatuaje en los brazos... Bueno, no sigo que me pierdo y no llevo Tom-Tom. En lo único que me reafirmo es en lo del brazo moreno, cosa que me pasó a mí trabajando con el coche y le pasa incluso a los taxistas. Hombrepordiosbendito, que por algo se llama ?moreno camionero? y no es por desprecio ni porque sea algo malo ni nada parecido, pero es que es de cajón de madera de pino. Si en verano trabajas al volante o si tan sólo haces un viaje en coche tu brazo izquierdo estará más moreno que el derecho, a no ser que lleves manga larga. Es así, científicamente demostrado. Por lo demás espero que quede aclarado que ya se que los camioneros no sois como yo quisiera ser si fuese camionera, ni como los de las pelis, pero no estaría mal, ¿verdad, chicas?

Respecto al resto ya he comentado que no voy a dejar de ser motera por más que el Pere ese se empeñe. Podría haberme ofendido por el tópico utilizado en el comentario que dice que cogemos la moto para ir de paseo y para fardar de velocidad, traje y casco, pero a estas alturas creo que todos los moteros estamos más que acostumbrados a escuchar lo mismo. Mi marido trabaja con la moto, y está harto. Ya le gustaría usarla sólo de paseo. Hoy ha ido a la mutua porque reventó la rueda trasera y se ha fastidiado la rodilla (afortunadamente sólo eso). Una baja. Ya se lo venía avisando al jefe ?hay que cambiar la rueda que está lisa? ?hay que cambiar la rueda que se le ven los alambres?... y siempre la misma respuesta ?ya se hará que ahora hay muchos gastos? ?ya se hará que hoy no puedes perder tiempo, hay mucho trabajo?. Pues hala, ahora hay que hacerlo a narices y encima te has quedado sin empleado (si, éste es otro tema, pero comprended que estoy que si tuviese a ese jefe delante le cogería y le colgaría y le arrancaría los pelos de la nariz y le obligaría a ver ?Ana y los 7? y...). Inspirar, expirar, relajada, así, ya puedo seguir.

Cambiando de tema, no soy rica. Trabajo de teleoperadora (de ahí el nombre de este blog). Los que habéis leído mi ?1ª carta? -qué manera más sutil de plubicitarme- y los que estáis al tanto de los ?acertados comentarios? del Pere sabéis por qué digo que soy rica cuando no es cierto. Según él, hay muchos accidentes de moto porque somos un país rico ¿¿?? Para mí, los mileuristas son una leyenda urbana con la paga extra prorrateada. Ya quisiera yo formar parte de esa leyenda.

Espero que con esta aclaración quede todo aclarado, valga la redundancia ya que todo lo que escribo es sin ánimo de ofender. Y, por favor por favor por favor, cuando se cruce con alguna moto en carretera no la mire mal, puede ser un compañero suyo. Hay muchos camioneros moteros. Tan sólo facilítele el camino, que para entorpecerlo ya tenemos a los coches y a Fomento. Ráfagas, saludos en V y buena ruta, amigos camioneros.



Comentarios (2) - Categoría: Cartas al director de la DGT - Publicado o 30-06-2008 22:24
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6ª CARTA A PERE NAVARRO (y sigue, y sigue, y sigue, y sigue...)
Ya está, decidido, voy a ser camionera. No es por la ya antigua canción de Lokillo de ser feliz con un camión, no. Es porque usted, Navarro, me ha abierto los ojos respecto a la realidad vial de nuestras carreteras y me ha hecho entender que lo mejor es conducir un camión. Es más grande, más estable y tiene menos accidentes que una moto. Esto ya lo sabía yo, claro. Lo que me ha hecho tomar la decisión justo ahora es haber leído una de sus inteligentes respuestas a un comentario acerca de los guardarraíles. Si es que no se en qué estaría yo pensando cuando decidí ser motera. Si, claro que fue una decisión -y por lo que veo no fue acertada-. Es lo que tiene ser ricos, que podemos decidir ser lo que queramos. Ya se lo dije en mi primera carta "el motero no nace, se hace euro a euro". Y ahora he decidido ser camionera. Tendré que empezar a fumar, ponerme tatuajes en los brazos, ir al solarium para tener el brazo izquierdo más moreno que el derecho, descargarme el calendario Pirelli de tíos para empapelar la cabina del camión... Buf, cuántas cosas, y seguro que se me olvida algo. Pero si hasta los Mojinos Escozíos tienen una canción acerca de lo estupendo que es tener un camión. Pues yo no voy a ser menos, Navarro.

Se acabó ir de ruta papando frío. Adiós a Pingüinos, a los pantalones de cordura tan antifemeninos, a las manos congeladas en invierno, a sudar a chorros en verano y a no estar nunca estupendamente peinada por culpa del casco. Hala, ahí queda eso. Ni siquiera me voy a molestar en vender la moto (recuerde que soy rica, no necesito recuperar ese dinero).

Menos mal, Navarro, que le hicieron ese comentario tan malintencionado "y persiste la polémica de los quitamiedos", que ya hay que ser mala persona para decirle algo así. Pero usted, como siempre, con esa rapidez y agudeza mental que le caracteriza respondió "donde hay que trabajar es en la prevención, que los motoristas no tengan accidentes. Todo no puede ser y las vallas que tenemos actualmente están diseñadas con una rigidez para poder retener camiones, lo que es incompatible con las motos. Y por ahora tenemos más camiones y autocares que motos". Pues muy bien dicho. Eso si que es una respuesta directa, lógica y que no admite discusión alguna. No esperaba menos de usted. Como siempre ha sabido cerrar la boca a todos lo que están en contra de los guardarrailes esgrimiendo argumentos tan tontos y sin consistencia como que te pueden matar aunque vayas a 29 km/hora. Qué tontería. Como se nota que usted, Navarro, debido al cargo que ocupa tiene más información que el resto de los mortales y por eso nos puede dejar sin argumentos en cuanto abre la boca. Pero ya verá como todavía alguno tendrá más que decir.

Seguramente le reprocharán que ni la DGT ni Fomento hacen nada por prevenir los accidentes de motos, que las carreteras siguen en mal estado con agujeros, gravilla, aceite, planchas metálicas, pintura deslizante... Que gastar dinero en anuncios no es prevenir accidentes. Que la prevención no es cosa sólo del que conduce sino también -sobre todo con las motos- de usted, de Fomento y del resto de "enlatados". Y se acogerán a las cifras que dicen que más de la mitad de los accidentes de moto son por culpa del otro vehículo.

Se atreverán a decir que por supuesto que puede ser todo. Es más, que cuando hablamos de evitar muertes en la carretera tiene que ser todo y más. Que un guardarrail asesino (ellos lo llaman así, no se por qué) no sólo puede, sino que debe proteger a camiones, coches, motos e incluso al carro de Manolo Escobar cuando lo encuentre, pero que para eso deben estar bien diseñados, colocados y homologados. Dirán que esas guillotinas (qué manía de poner motes sin sentido al pobre quitamiedos) hoy por hoy no protegen a nadie, ni a los camiones ni a las motos. Y que, además no hay que proteger camiones sino camioneros, no motos sino moteros. Osarán corregirle diciéndole que puede ser que haya más camiones que motos -que tendrían que ver las cifras- pero que hay muchos más coches y motos que camiones, y que además son más vulnerables y los que tienen la mayoría de los accidentes, que por eso habría que pensar más en ellos que en los camiones, si es que sabe usted pensar.

Afirmarán que hay que ser un bruto inconsciente, un incompetente ignorante enchufado en ese puesto a saber con qué tipo de favores a cambio para decir semejante burrada; porque decir que la seguridad en la carretera está pensada para la mayoría y los demás que se fastidien... Compréndalo, Navarro, sus declaraciones son siempre de un nivel intelectual tan tan pero tan alto que es normal que los ciudadanos de a pie no las entiendan, y menos los ricos ciudadanos de "a dos ruedas". No les haga caso. Si usted dice que todo no puede ser, es que todo no puede ser. Y punto. No sea que por gastar en dobles biondas y tonterías de esas que salvan vidas se quede usted sin poder comprar otro juguetito de esos de llenar arcas; el radar, ya sabe. Nada, nada, usted ni caso. A palabras necias, Navarro sordo. Si no quieren morir en la carretera que se hagan camioneros, como yo, y ya está solucionado el ¿problema? de la seguridad vial. Gracias, Navarro, por hacerme ver la luz.
Comentarios (4) - Categoría: Cartas al director de la DGT - Publicado o 21-06-2008 10:49
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HISTORIA DE UNA RUBIA (en la ferretería)
Ser rubia en este país -y en muchos otros excepto de Deutschland pa'rriba- significa vivir permanentemente en un tópico y no de los buenos. Ya sabes, las rubias somos tontas, guapas, superficiales... Bueno, lo de guapa no es un tópico malo, lo malo es cuando al fin nos conocen en persona. "Mi novia es rubia, ojos azules...", el incauto de turno se hace una imagen idílica, después aparezco yo... y adiós al encanto y al tópico. Aunque en mi caso lo de vivir en un tópico constante es mi forma de vida (si, estoy exagerando) creo que todos, en mayor o menor medida, estamos afectados por este mal. Por ejemplo, de todos es sabido que si eres hombre sabes eructar y hablar a la vez, entiendes de coches y mecánica, de fútbol, te gustan las pelis de acción y las porno, y tus problemas de visión son debidos a un exceso de ciertos "trabajos manuales" en la adolescencia. Si eres mujer es lo mismo pero al revés. Nosotras no eructamos y mucho menos con vocabulario, no reconocemos un motor ni aunque tenga diseño de Channel, odiamos el fútbol, no nos gustan las pelis de puñetazos y explosiones sin sentido (así llamamos a las películas de acción), jamás de los jamases vemos porno -ni el de Canal 7- porque es supermachista y degrada a la mujer, y nuestros trabajos manuales se limitan a limpiar la casa constantemente.

Podríamos seguir poniendo ejemplos -seguro que a tí también se te ocurren unos cuantos más- pero mejor lo dejamos para otra ocasión, que el tema da para mucho. Esta introducción es para contarte cómo algo tan sencillo como querer comprar un tornillo se puede convertir en una mini-aventura dialéctica e intelectual para que me tomen en serio. En esta ocasión no creo que haya sido por rubia -que también- sino por mujer. Y es que ¿acaso entendemos las mujeres de tornillos? Quita, quita, qué complicado. Me fui a la ferretería de siempre con un tornillo oxidado y su tojino correspondiente. Después de esperar un buen rato, al fin llegó mi turno.
- Buenas tardes, quería un tornillo y un tojino como éstos, por favor.

El chico los cogió, los miró y se fue a esa puerta misteriosa de las ferreterías que llaman almacén. Seguramente iba pensando que mi marido, o mi madre, me mandaron a hacer el recado como a las niñas pequeñas y que no tenía ni idea de lo que estaba comprando. O al menos esa impresión me dio cuando vi lo que me traía.
- Perdona -le dije- pero me das un tornillo de cabeza plana y un tojino más grande. Mira, el tornillo baila dentro.
- Lo del tojino no importa. Una vez que lo pongas se adapta al tamaño del tornillo.

Le miré con el gesto torcido y con cara de "¿me estás tomando por tonta?" y le dije:
- Tráeme por favor un tornillo y un tojino iguales a los que te he dado.
Se va, vuelve... y me da el mismo tornillo de cabeza plana y un tojino un poco más pequeño pero igual de bailón.
- Me has traído el mismo tornillo y el tojino sigue siendo grande.
- Te sirve igual.
- Mira, esto no es para colgar un adorno de 2 gramos de peso. Es para el asa de una bañera y si no está bien sujeta nos podemos matar. Así que, por favor, tráeme lo que te pido... si lo tienes. Si no lo tienes, dímelo y me voy, que tengo prisa. Pero si lo tienes tráelo.

Me di cuenta de que estaba empezando a caerle mal, pero en ese momento vino el dueño y le dijo:
- Deja, que ya la atiendo yo.
- Bueno -le dije- pero deme lo que pido, y no como la última vez.
- Carallo, qué memoria tienes.

A ver, como para no acordarme. Que me tomen por tonta no es algo que olvide fácilmente, lo que ocurre es que esa ferretería es en la que encuentras de todo, llevan muchos años y saben lo que necesitas. Por eso voy. Esa última vez yo necesitaba una junta de silicona, y así tal cual la pedí. Cuando el dueño me trajo la caja le dije:
- Esto no es junta de silicona, es de goma.
Me miró medio sorprendido y me dijo:
- Bueno, carallo, vas a saber tú ahora si es de silicona o no.
- Pues no, pero se inglés y ahí pone "rubber" que quiere decir goma, así que...
- Te vale igual -me dijo con una sonrisa.
- Ya se que me vale igual, pero también se que no es de silicona.

Volviendo al tornillo tojinero, al final el dueño me trajo exactamente lo que pedí y a la primera. Le dije que si el tornillo fuese de acero inoxidable ya sería para un 10, pero lamentablemente no lo tenía, cachis.

Así es el día a día de las mujers, rubias o no. Tenemos que demostrar constantemente que sabemos de lo que hablamos. O , al menos, tenemos que ir a los sitios con la leción aprendida de casa, por si acaso. Yo, ese día en la ferretería no aprendí nada nuevo, pero seguro que les enseñé que la próxima vez que me vean entrar no intenten darme gato por liebre... ni en español ni en inglés.
Comentarios (3) - Categoría: Historias de una rubia - Publicado o 14-06-2008 11:24
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© by Abertal

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