Pensamientos en voz alta


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ZOMBI CON SUEÑO Y HAMBRE
Comer y dormir han sido siempre mis dos grandes aficiones en la vida. Había quien se atrevía a decirme ?ya descansarás cuando mueras?, pero ¿y la comida? Despertarme para comer, comer para ir a dormir, y entre medias, trabajar, socializar? Esas cosas que hay que hacer con nuestra vida, pero con calma, sin prisas. No era pereza, era falta de ganas, o de motivación, vaya usted saber, pero vaya usted, que a mí no me apetece.

Cuando los muertos empezaron a salir de sus tumbas de esa manera que nunca te explican las pelis porque parece súper obvia, los humanos tuvimos que espabilar para sobrevivir. Es decir, tuvimos que estar más despiertos, más atentos, más rápidos. Todas esas cosas que a mí me provocaban sarpullidos. No es que los zombis fuesen veloces, pero, por si acaso, había que andar ligeritos para que no te pillasen. Lo bueno es que, como ellos no comían comida, quedaba más para nosotros, pero había que hacer malabares para poder conseguirla porque con tanto imbécil que la sociedad había creado, los cerebros pensantes como el mío se cotizaban bastante alto. Los zombis podían oler esos fluidos extras que da el esfuerzo de pensar.

No tardé mucho tiempo en agobiarme por no poder dormir todo lo que quería, por no poder comer en cualquier sitio a cualquier hora sin tener que moverme como un ninja por la ciudad para no ser descubierto y, por lo tanto, no tener que correr. Correr, ugh, todavía me dan escalofríos al pensarlo. Bueno, la verdad es que podía seguir durmiendo porque no entraban en las casas. Un picaporte era mucha tecnología para ellos, por eso siempre golpeaban las puertas, aunque con desgana. Ni siquiera me molestaba en poner la cadenita o echar la llave, porque eso era ya como magia para ellos.

El caso es que una noche, una de esas en las que yo no había podido dormir mucho porque tenía hambre, pero la despensa estaba casi vacía, tuve que salir para poder satisfacer uno de mis vicios y ser así capaz de satisfacer el otro. Tener hambre y sueño no es buena combinación cuando puedes morir en el intento de conseguir comida. Fue esa noche cuando pensé ?qué demonios, total tengo que morir alguna vez, y los zombis no corren ni necesitan dormir todo el día ni comer a todas horas?, así que durante la lucha perdí, pero feliz.

Maldita sea, me equivoqué. Resulta que, al menos en mi caso, y me consta que soy un caso extraño, cuando me morí no perdí mi esencia. Todos mis anhelos como humano se quedaron atrapados en mi cuerpo y siguen exigiendo que los satisfaga, así que ser zombi no es la vida fácil que yo pensaba. Sigo teniendo sueño y hambre. La única ventaja es que no tengo que correr detrás de gente viva más rápida que yo porque puedo seguir comiendo lo que quiero, incluso caducado. Soy el único zombi que, literalmente, se puede morir de hambre. Irónico. Me quedo dormido en casi cualquier sitio, los vivos me echan monedas porque me confunden con un vagabundo. Para poder dormir y no tener que ir a buscar comida, he convencido a un repartidor zombi para que me traiga la comida y así él tampoco pierde su esencia humana. Al no tener cerebro, ha sido una presa fácil del convencimiento y me ahorra mucho esfuerzo. Los picaportes son un pequeño inconveniente, pero estoy avanzando.
Comentarios (2) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 12-05-2018 20:59
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ENVIDIA DE ESCRITORA
Uno de los consejos que te dan si quieres ser escritor es leer. Se supone que leyendo lo que escriben otros puedes aprender de diferentes estilos y esas cosas, pero lo que no te dicen es que te puedes deprimir por momentos. Porque tú sabes que quieres escribir, te gusta, lo necesitas, tienes tu propio estilo y lo desarrollas, pero hay cosas que, por más que lo intentas, no te salen. No tiene por qué ser algo malo, pero hay momentos y momentos, y ahora estoy en el momento ?soy mediocre, no hay originalidad en mis escritos, es una pérdida de tiempo?.

Esto me pasa por hacer caso y leer. Me compré el libro de JC Hidalgo "Historias para leer en el WC" y lo acabo de terminar, y me ha gustado -os recomiendo leerlo, sobre todo los relatos de humor-, pero me ha dejado con esa sensación de ?por qué yo no puedo escribir así?. Sí, ya sé que cada uno es diferente, que nuestro cerebro va por veredas distintas, pero es que mi cerebro va incluso por una vereda distinta a la mía, y eso no vale, así no juego.

Me gusta ver películas de risa, estar con gente que me hace reír, se me ocurren muchas tonterías a lo largo del día? pero no soy capaz de desparramar en el papel algo divertido. De verdad que lo he intentado, pero lo único que he conseguido es escribir historias ajenas que me han hecho gracia, siempre con el permiso de la persona implicada, por supuesto. Pero al escribir no tengo ese estilo que te saca una sonrisa, ni siquiera una sonrisa.

Mientras pensaba hoy en eso, he llegado a la conclusión de que mi cerebro y yo somos diferentes. Yo quiero escribir algo gracioso, una historia absurda que entretenga sin más, pero mi cerebro -creo yo- entiende que esto de escribir es más intelectual, de gente que comparte ideas, opiniones, que hace despertar a los demás? Y estoy de acuerdo, también se puede escribir para todo eso; es lo que he hecho siempre. Pero ya está bien, jopelines, que cada vez que se me ocurre algo gracioso, mi cerebro se ríe, pasa un buen rato y luego dice ?vale, ya está, ya me he reído, ahora voy a tirar eso al cajón de tonterías que me han hecho reír pero que no valen para ser escritas?. ¿Que no valen? ¿Por qué? Por llevar la contraria, algo innato en mí, intento escribirlo, pero no me sale bien, no como a JC Hidalgo, y me ha dado envidia, y he pensado ?soy otra más, no hay nada diferente en mi manera de escribir, no voy a conseguir nada excepto la satisfacción de terminar una novela?. ¿Será por el tinte ?rubio pero no mucho?? Puede que sea porque paso demasiado tiempo pensando tonterías, diciéndolas cuando surge el momento, y mi cerebro necesita momentos serios, como para hacerse el importante escribiendo cosas racionales acerca de sentimientos y experiencias profundas.

A pesar de este bajón que la envidia me ha producido, voy a seguir con mi novela. Ahora que estoy en el segundo borrador, no la voy a dejar. Será una novela más, sin nada especial, sin el talento innato de JC, pero será MI novela y habré disfrutado cumpliendo otra de las tres metas de la vida: tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.

PD: el libro de Javier lo podéis conseguir en Amazon a un precio de risa. https://www.amazon.es/Historias-para-leer-WC-Hidalgo-ebook/dp/B076GNZPB9
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 12-05-2018 12:33
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