Pensamientos en voz alta


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EXPERIENCIAS DE ESCRITORA
Cuando leo artículos en internet, me gusta leer también los comentarios de la gente. A veces son ridículos, a veces presuntuosos, algunas veces interesantes. Leyendo un artículo acerca de consejos para escritores en el que comentaban libros de autores muy conocidos, me llamó la atención el comentario de una persona que decía algo así (no es textual):

«Siempre son los famosos, los que han publicado ya muchos libros, quienes nos dan los consejos, y está bien para poder aprender, pero también me gustaría leer el proceso de alguien como yo, alguien que está empezando, que todavía no ha publicado nada, y así sentirme más identificada».


Pues aquí estoy, a ver si consigo que otros ?intentos de escritores? como yo se identifiquen conmigo, o compartan sus procesos y qué hacen para seguir adelante.

Escribo por necesidad, porque necesito echar fuera mis pensamientos, incluso mis sentimientos. Escribo porque me gusta, porque es como estar hablando con alguien, contándole mis historias inventadas y mis puntos de vista acerca de diferentes temas. No escribo para ser famosa -aunque no estaría mal, lo reconozco- ni para hacerme rica con eso. Soy consciente de que una cosa es escribir, otra escribir y que te publiquen, y otra muy distinta es escribir, que te publiquen y que te empiece a llover dinero y fama. De momento estoy en el primer paso: escribir imaginando que, tal vez, un día alguien piense que no lo hago mal y decida publicarme. Tal vez. Pero no es mi meta, sólo un pensamiento lógico.

Durante años he escrito relatos, artículos. Siempre textos más o menos breves en los que desparramo mis ideas, experiencias e imaginación. Los mejoro (o yo creo que los mejoro) un poco corrigiendo algunas cosas, y ya está. Normalmente, esos textos son bastante espontáneos; un 80% espontaneidad. Para el 100% tengo mi diario personal, en el que nunca corrijo ni retoco nada porque es sólo para mí y el objetivo de escribirlo es diferente al de los textos. A veces comparto esos textos en internet, ya sea en mi blog o en Facebook o en los dos. Eso sí, lo primero es registrarlos (yo uso Safe Creative). Cierto es que no creo que nadie me robe mis escritos, pero nunca se sabe. Más vale prevenir.

Aunque sigo escribiendo artículos y pequeñas historias, hace unos años me planteé escribir una novela. «¿Por qué no?», me pregunté, «en una novela tengo más espacio para contar más cosas, para detallar, para conocer la historia, a los personajes?». Y me puse a ello sin más, con una imagen que apareció de pronto en mi mente. Incluso estaba ya el título.

En aquel momento yo tenía bastante tiempo libre, así que escribí unas cuantas ideas casi convertidas ya en capítulos. Mi intención era simplemente escribir, contar una historia, pero no tenía ni idea de cómo se escribe una novela. Pensaba, como piensan muchos, que se escriben de un tirón, todo hacia delante, haciendo algunas correcciones, pero aprovechando todo lo escrito. Bueno, no estuvo mal como práctica. Me apunté a un foro de escritores (aficionados, como yo) y escribí algunos textos que me gustaron. También hice pequeños intentos de otros estilos que se me antojaban más complicados. Fue una época creativa y de aprendizaje; la disfruté. Leí un consejo acerca de hacer fichas de los personajes y lo intenté, pero no funcionó conmigo. La novela todavía está guardada, sin terminar. Guardada, pero no olvidada.

Mucho tiempo después de haber aparcado ese primer intento de novela y pasarme poco más de dos años escribiendo algún que otro relato, pero sin cantidad y puede que sin calidad, me asaltó otra idea para una nueva trama. Al igual que la otra vez, lo primero que escribí fueron las ideas que iban surgiendo, ya fuesen párrafos o frases sueltas. Recordé que tenía una novela inacabada, pero me di cuenta de que tenía que echar fuera lo que en ese momento estaba en mi mente y más allá.

Decidí que quería tomármelo más en serio, así que busqué información por internet acerca de qué pasos seguir para escribir novelas y aprendí que todos los escritores, incluso los más internacionalmente famosos, escribían varios borradores antes de presentar la historia definitiva. Incluso eliminaban páginas, párrafos, escenas completas. Quitan, añaden, vuelven hacia atrás para modificar, planifican, usan el diccionario de sinónimos? Así que si yo quería ser una escritora que se toma su afición seriamente, tenía que atreverme a hacer lo mismo. Y lo hice, y funcionó, y me gustó. No perdí mi espontaneidad ni mi esencia, ni la esencia de la historia. Lección aprendida.

En esta ocasión, después de escribir todas esas ideas consideré la planificación. No como algo estricto e inamovible, sino como algo que me diese una referencia para no perderme en mi universo personal de ideas desordenadas. Si quería que mi historia fuese ?leíble?, tenía que organizarla. Pequeñas anotaciones en post-its en la propia libreta para ayudarme a mantener el rumbo y a tener una visión general de la historia. También escribí pequeñas fichas de personajes, y esta vez entendí mejor su utilidad. Todavía las sigo usando.

Me di cuenta de que esta segunda novela era el complemento perfecto para la primera, que seguía guardada. De hecho, ésta será el inicio de la historia. Como no soy profesional, no sé si conseguiré mi propósito de hacer dos novelas independientes pero que se complementan, pero no tengo nada que perder por intentarlo.

El caso es que me he dado cuenta de que tengo ?arrancada de caballo y parada de burro?, pero leyendo los comentarios de otros escritores aficionados, también me he dado cuenta de que no soy la única y de que, de hecho, es algo bastante habitual. Me alivió saberlo, por eso es bueno estar en contacto con otros autores.
El primer borrador de esta segunda novela iba bien cuando, sin motivo aparente, nuevas ideas para otra historia querían sentir el tacto del papel. Resumiendo, he tenido que dejar a un lado, de momento, lo que estaba escribiendo y ponerme con algo diferente, que es lo que ocupa algunos de mis días y, sobre todo, mis noches.

Con esta trama ya tengo algo más de experiencia y conocimientos, lo que no quiere decir, ni muchísimo menos, que soy una profesional o que sé exactamente lo que hay que hacer. ¡Ojalá! Me he propuesto terminarla sí o sí. Bueno, terminar el primer borrador, dejarlo reposar, y volver a él un tiempo después. Es lo que recomiendan.

Pues así, a rasgos generales, he pasado de escribir relatos breves a novela. No sé si a alguien más le pasa esto de tener diferentes ideas atacando desde dentro. Sé que algunos piensan que es fantástico tener siempre ideas, pero cuando vienen a la vez, no es tan fantástico, sobre todo si tienes que trabajar en otra cosa y no te queda mucho tiempo para desahuciar todas las historias que piden paso al exterior.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 16-02-2018 20:41
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