Pensamientos en voz alta


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EL DÍA DESPUÉS
Joder, qué dolor de cabeza. Pero ¿qué narices mezclé ayer para tener este resacón? Ya sabía que iba a ser una noche brutal con los colegas, pero ha debido ser más que eso. Aunque la verdad es que no recuerdo nada, pero eso hoy es lo de menos. De momento, intentaré levantarme? cuando la cama deje de dar vueltas, a ver si llego hasta el baño sin tener que arrastrarme y después hasta la cocina, que me muero de hambre. Ja, ahora que lo pienso sería gracioso morir de hambre hoy, con la de motivos que va a haber para morirse. O a lo mejor ya ha pasado todo y soy uno de los supervivientes. Bueno, paso de pensar ahora, que se me va a derretir el cerebro que me queda. Lo inmediatamente importante es vaciar la vejiga y llenar la tripa, por ese orden.

Qué mal estoy. Me he sentado a desayunar? o cenar o lo que toque a estas horas que no sé ni cuáles son y ni siquiera me he dado cuenta de mirar por la ventana para ver si ya ha sido el fin del mundo o todavía me da tiempo de llamar a alguien. Porque el día lo dijeron, pero la hora no. Así es imposible hacer planes. Si, seguramente ya ha sido el fin del mundo porque la cocina da aún más vueltas que la cama. Debería levantarme de la silla y comprobar si ya hay una destrucción asoladora o si todavía está todo como siempre. Anda que, como todavía no haya llegado la devastación mundial a mi jefe le va a cabrear mucho que yo no haya ido hoy a currar. Buah, paso. Que se joda, cabrón explotador. Sería de idiotas ir al tajo el último día del mundo. Por eso nos juntamos anoche todos los colegas y nos bebimos todo lo que nos cabía, que debió ser mucho a juzgar por mi estado de hoy. Queríamos pasarlo de puta madre nuestra última noche y que el fin del mundo nos pillase con una borrachera tan grande que no nos enterásemos ni de nuestra propia muerte. El Javi dijo que así, si se lo comía un zombi, lo mataba por exceso de alcohol, y que ojalá fuese un guardia civil para que le saltase el puto alcoholímetro (creo recordar que esa palabra le costó decirla). Podíamos haber muerto de risa, o de coma etílico; sería una muerte guapa, pero aquí estoy todavía, aunque no tengo ni idea de cómo llegué a casa.

Ostias, qué mareo. No sé si ha sido el fin del mundo, pero pa?mí como si lo fuera porque me va a explotar la cabeza. Todavía no he encendido ninguna luz porque la resaca no me deja, no vaya a ser que me revienten los ojos pero puedo ver que en el reloj de la cocina son las siete y diez, pero no sé si de la mañana o de la noche, como en invierno en ambos casos el sol está durmiendo? Si salí de marcha el jueves por la noche habré llegado a casa el viernes de madrugada, así que ahora tiene que ser viernes por la tarde, no creo que haya dormido sólo una o dos horas. Da igual, voy a comer lo que me encuentre así a oscuras. Vaya, se ha estropeado la luz de la nevera; da igual, ya la arreglaré. Coño, pero? qué narices? el microondas tampoco funciona? me estoy empezando a acojonar. Ahora si que voy a encender la luz, por si acaso. Que no? que tampoco? que estoy a oscuras. Si, creo que es el momento de sentir pánico. Joder, que yo todo esto me lo tomaba a cachondeo, que era una excusa como otra cualquiera para salir de marcha con los colegas. Ahora que lo recuerdo, alguien comentó que vendrían 3 días de oscuridad. ¿Y si es eso lo que está ocurriendo? Bueno, calma, que se me están pasando el hambre y la resaca de golpe con el susto.

Voy a coger el móvil y llamar a mis padres. ¿Dónde lo habré dejado? Mierda, está apagado. Pero si yo no lo apago nunca y anoche tenía batería de sobra. A ver si se ha estropeado con la cosa esa de las ondas solares. ¡Estoy aislado! No sé si quiero mirar por la ventana. Venga, valor, pero con cuidado, que no se me vea por si acaso. Vaya, la cotilla del 2º sale del portal. Mira que si sólo nos hemos salvado ella y yo, porque no veo mucha gente más para ser viernes por la tarde. A ver si tengo suerte y la vecinita de al lado está viva y puedo consolarla. Sólo por eso merece la pena que se acabe to?. Joder, voy a tener que bajar a la calle ?que también da vueltas- y comprobar in situ si ha pasado algo. Es muy raro que no haya gente. Este es un barrio tranquilo, pero los días de semana todavía hay bastante peña por la calle, y más a estas horas. Qué mosqueo me está entrando. Claro que, si realmente tengo suerte y estoy vivo y la vecinita también, puede que incluso el bar esté abierto y vacío, y así termino de emborracharme pa?no sentir na?. Bueno, primero buscaré a mis padres. Y después me emborracho.

Paso de ponerme calzoncillos limpios. Total, es el fin del mundo, así que qué más da. Ni siquiera voy a ducharme? Ostias, espera, no, no, no. Tengo que salir guapo y aseado, no vaya a ser que me encuentre con la vecinita y tengamos que sobrevivir juntos, muy juntos, y yo con los gayumbos de dos días y oliendo a sabe Dios cuántos bares. Mejor voy a ducharme, afeitarme, buscar ropa limpia ?creo que me quedaba alguna, la del trabajo- y después probaré a ver si el móvil todavía puede funcionar. Porque si ella no está, puede que me encuentre con alguna enfermera solidaria que está ayudando a la peña moribunda y me puedo montar el rollito de héroe también solidario, que en las pelis estas historias funcionan. Al final va a resultar útil haber pasado tiempo viendo filmes de esos catastrofistas, así ya me conozco el argumento y lo que tengo que hacer para llevarme a la chica. Además, mi casa está en perfecto estado, así que podemos vivir aquí la enfermera, la vecinita y yo. Joder, me estoy poniendo cachondo sólo de pensarlo. Mejor dejo correr un rato el agua fría.

Ya estoy preparado para salir al mundo, o a lo que quede de él. Espero no encontrarme con mi jefe, ni con la cotilla. Seguro que los dos me preguntarían qué me ha pasado, porque la cotilla está al quite de todo. Debe ser muy agotador ser como ella, siempre pendiente de todo el mundo. Bueno, al menos ahora tendrá menos mundo por el que preocuparse, je. Nos podrá dedicar más tiempo a cada uno porque ya no se le acumulará el chollo como antes, que no daba hecho. Eh, la vecinita está entrando en el portal. Cojo el móvil y me largo pa?coincidir con ella, así de casualidad. El ascensor no funciona, claro. Me cruzaré con ella por las escaleras mientras intento encender el móvil. Espero que no se haya convertido en zombi, con lo buena que estaba.

- Hola, Laura. ¿Qué tal?
- Hola, buenos días. Ya ves, aquí haciendo ejercicio subiendo escaleras.
- Si, si. Habrá que acostumbrarse. Esto? ¿has dicho ?buenos días??
- Si, claro. Todavía no ha salido el sol, pero ya es por la mañana. Vaya, la de anoche debió de ser buena, ¿no? ¿Acabas de llegar?
- No? bueno? creo que no. Anoche salí con los colegas para ?celebrar? que hoy es el fin del mundo. Una chorrada, ya sabes, pero ahora no sé qué pensar. No hay nadie por la calle, no hay luz.
- (Laura se ríe) Hoy no es el fin del mundo. Fue ayer, y no se acabó, como puedes ver.
- ¿Qué? Pero no hay luz en todo el barrio, y hoy es viernes por la mañana. A lo mejor todavía está empezando todo. Todavía estoy a tiempo de ir a trabajar, o mejor, de ir a casa de padres para estar con ellos.
- Anda, vete pa?casa y despéjate. No hay nadie por la calle porque son las siete y media de un sábado por la mañana. Pues si que has dormido horas. La borrachera ha sido grande, pero muy grande. Si llega a ser el fin del mundo de verdad, no habría tenido ninguna ayuda contigo.
- Vaya, qué vergüenza. ¿Y por qué no hay luz? Y mi móvil está apagado y?
- A ver, no hay luz porque ayer, viernes, avisaron de que por una avería con las luces de navidad iban a cortar la luz del barrio hasta las 8 de la mañana para repararla de noche, que molesta menos. Y tu móvil, seguro que después de dos días se ha quedado sin batería. Vamos subiendo, anda.
- Aunque quede como un idiota, me alegro de encontrar explicación a lo que me estaba pasando.
- Como un idiota no, sólo como un borracho desorientado en el tiempo. Hay que reconocer que ya es casualidad que no haya luz y que hayas dormido todo un día, pero tranquilo, que ya ha pasado todo.

Bueno, pues no hay zombis ni destrucción. El fin del mundo no ha llegado, pero el fin de mi trabajo puede que si. En cuanto pueda cargar el móvil llamaré a mi jefe, a ver qué le cuento. Lástima que no haya podido hacer de héroe con mi vecina. Para el próximo fin del mundo ?porque seguro que habrá más- estaré más preparado y, sobre todo, sobrio, por si acaso. Malditos mayas.
Comentarios (0) - Categoría: De todo un poco - Publicado o 21-12-2012 12:21
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