Pensamientos en voz alta


Porque todavía puedo opinar libremente
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VOY AL TRABAJO, NO A UN MITIN
- Comercial, buenos días
- Jlgosgnwlrengo
- ¿Perdón?
- Ñlasfjawongawlen
- Disculpe, no le entiendo. Le han pasado con el departamento de castellano.
- Ñlagjowektnieuvhi
- A ver, que-no-le-en-tien-do. Por favor, dígame en castellano qué quiere para que pueda ayudarle.
- Owenfvnsoirhnle
- Lo siento pero así es imposible entendernos. Vuelva a llamar. Adiós.

¿Te has enterado de algo? Pues así son algunas de las llamadas que recibimos. No es que la señal se entrecorte, o que el cliente no sepa hablar español, o que nosotras estemos sordas (que podría ser), no. Estas llamadas pretenden ser mini-mítines nacionalistas para ensalzar el idioma autóctono y reivindicar el derecho a hablar en la lengua de turno. Pues vale, pues bueno, pues muy bien. Es decir, que me parece estupendo-fantástico-megaguay que sepas hablar otro idioma pero ¡yo no lo entiendo! Después de bastantes años en Galicia por supuesto que entiendo el gallego, pero el catalán y el euskera -a pesar de haber crecido en Bizkaia- pues no.

No hace mucho he leído en otro blog una crónica sobre este tema pero contada desde el otro punto de vista: el del cliente que llama insistiendo en que no le entiendan. Primero te voy a resumir lo que contaba ese cliente para poder después opinar.
Todo empieza con una avería de adsl en la oficina donde trabaja. Llama al 1002 para dar aviso y le sale un operador que no es español. El cliente se da cuenta pero le habla en gallego. El operador le dice que le entiende, el cliente insiste en no hablar español alegando que tiene todo el derecho a hablar en gallego pues es uno de los idiomas oficiales etc etc etc, el operador repite que si no le habla en español no le entiende y finalmente corta la llamada. El cliente vuelve a llamar, pero esta vez no es para pedir un técnico sino para quejarse del teleoperador anterior y sigue con su discurso en gallego. Después de varias llamadas iguales le llaman en gallego y soluciona el problema.

Bueno, bueno, bueno. En fin, no se que opinarás tú (aunque me gustaría saberlo) pero ahora expondré mi opinión.

Para empezar, cuando tu adsl no funciona no debes llamar al 1002, pero ese es otro tema. El cliente dice que la primera vez habla con un extranjero. Cierto, si llamas al 1002 te pueden atender desde Marruecos (no se si también ya desde Perú). Pues digo yo que si notas que te habla español con dificultad ¿por qué lo complicas más hablándole gallego/catalán/euskera? Lo más lógico, rápido y educado habría sido decir -en castellano- ?pásame con alguien que hable gallego?. Y ya está, el 1002 y el 1004 tienen esa opción, ¡úsala! Si la otra persona te dice que no te entiende ¿para qué le largas un sermón acerca de tus derechos nacionalistas? ¡Que no te entiende! Que le puedes recitar el Quijote en verso en tu idioma y no se entera. No pierdas tiempo. Teniendo en cuenta que hoy en día es muy habitual que te atiendan desde fuera de España es normal que no sepan distinguir nuestros otros idiomas, así que para qué ponerse cabezota. No van a saber en qué idioma les hablas así que -repito- tendrás que pedir en castellano que te pasen con el departamento que te interese. Te puedo asegurar que hasta ahora no hay datos científicos que aseguren que por hablar castellano salgan granos-sarpullido-conjuntivitis... Y por pedir las cosas en lugar de esperar a que la otra persona las haga por ciencia infusa, pues tampoco. Por favor, pídenos en castellano que te pasemos con gallego/catalán/euskera. Incluso inglés/alemán/francés (al menos en el 1004).

Yo, como española, puedo distinguir en qué idioma me están hablando, lo que no quiere decir que lo entienda. Y también se jugar a ?quién es más cabezota? y, dependiendo de la actitud del cliente llegaremos a un entendimiento o cortaré la llamada. Además, aquí estamos para lo que estamos pero no para aguantar discursos semi-políticos ni de ningún otro tipo.

En la segunda llamada, la avería de adsl deja de tener importancia y el motivo único pasa a ser su derecho a hablar en gallego. Y encima protesta porque un marroquí no le ha entendido. Sin comentarios. El cliente perdió un montón de tiempo y ganó un gran cabreo a lo tonto. Todo habría sido rápido y fácil si la primera vez hubiese dicho ?quiero hablar con alguien en gallego?. Pero no, era más importante el mítin que hacerse entender. Y tristemente así es en otros aspectos del día a día.

Que si, que tienes todo el derecho del mundo a hablar en gallego/catalán/euskera pero yo, como teleoperadora que te atiende, tengo también todo el derecho a no entenderte. Es más, por contrato -y por sueldo- tengo la obligación de atenderte únicamente en castellano. ¿Quieres que te hablen en otro idioma? Pues pídelo, verás como pidiendo las cosas de manera que te entiendan todo es más sencillo (al menos debería serlo).
Comentarios (7) - Categoría: Telemárketing - Publicado o 28-01-2008 23:19
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PINGÜINOS 2008... UNA AVENTURA DE IDA Y VUELTA: 2ª PARTE
Sigo encima de la moto -lo cual ya es un logro- sin ganas ni de preguntarme ?¿qué hago aquí?? cuando cogemos un desvío. ¡Vamos a parar, por fin! Estamos en el área de descanso de Valcarce donde tomaremos algo calentito, recuperaremos temperatura corporal y repostaremos. En el aparcamiento hay ya muchas motos así que dejo la mía en el primer hueco que veo. Antes de bajarme intento apagar el contacto pero no puedo. Me bajo, no sin cierta dificultad, me quito los guantes, no sin cierta dificultad, y vuelvo a intentarlo, con mucha dificultad (hay que ver que quejica soy). Que no, que no puedo hacer ni esa poca fuerza de tanto que me duelen los dedos, que se que tengo manos porque las veo; Rambo no sentía las piernas, yo no siento las manos. Bueno, ya está, he apagado al fin la moto. Mi marido se acerca a mí y viendo mis esfuerzos no sabe si reirse o compadecerse. Aún sigue durmiendo en el lecho conyugal a mi vera, así que deducirás que optó por la segunda opción.

Al entrar en la cafetería empezamos a quitarnos capas: el traje de aguas, la cazadora, la chaqueta polar... Luego al baño, donde ya aprovechamos para poner los guantes en el secador, y por fin a tomar un vaso de leche calentita. Los dedos todavía me duelen (me dolerán todo el fin de semana) pero ya puedo moverlos y sentirlos. Todos me miran y alguno se atreve a preguntarme ?¿qué tal?? con una sonrisa. No hace falta que le conteste, con la mirada ya se sabe todo. Y la sonrisa se transforma en risas, y es que reconozco que debía de estar graciosa con esa poca movilidad, semi-enfadada-cansada-azul. Me preguntan si el ritmo que llevamos me parece bien, si lo sigo sin problemas. Aquí miento vilmente y digo que muy bien, que podemos seguir así. Es que no quiero fastidiar al resto y además quiero llegar cuanto antes. Realmente no vamos rápido, a unos 130 kms/hora por autovía, pero es que entre que no siento las manos y el viento que sopla fuerte se me está haciendo un viaje muy muy pesado y pensando que no vuelvo mientras maquino alguna excusa para regresar en el coche escoba.

Terminado el descanso volvemos a montar el puzzle ropero, en mi caso siempre con ayuda que para eso me casé. Se me ha hecho muy corto, ¿no podemos quedarnos un rato más, una o dos horas...? Después de repostar -nosotros y nuestras monturas- volvemos otra vez a la autovía. Ya hemos hecho la mitad del camino, o al menos eso me han dicho (¿sería para animarme?). Tengo que decir que, excepto en las manos, no tengo nada de frío. Entre la ropa abrigosa que me he puesto, la de cordura y el traje de aguas no se lo que es el frío. Las botas están resultando estupendas y en el cuello llevo la braga polar que me ha hecho mi mami, así que mi único martirio, por suerte, son las manos. El problema es que las necesito para conducir, y para usarlas de apoyo para no caerme. Ni siquiera de pequeña en la bici era capar de soltar las dos manos del manillar; ahora me está costando trabajo agarrarlo. Incluso no pongo el intermitente si puedo evitarlo sólo por no mover el dedo que, por otra parte, no noto.

Mientras paso estas penurias agradeciendo que al fin brilla el sol me empieza a preocupar que no volvamos a parar pues ya estoy llegando al límite de gasolina y no quiero meter reserva, más que nada porque dudo mucho que acertase sin sentir los dedos (ya se que estoy repitiendo mucho lo mi congelamiento manual, pero es que me dejó traumatizada). Al cabo de un rato veo un cartel de esos grandotes que indica que más adelante hay una gasolinera y rezo para que los que van en cabeza también lo hayan visto. Si, han puesto los intermitentes. Al llegar, no van a los surtidores si no que aparcan las motos. Me imagino que primero tomaremos algo, como antes, pero veo que están cogiendo las maletas. Les pregunto que para qué las desmontan y me dicen que ¡hemos llegado al hotel! No parábamos a respostar, era nuestro destino. Casi me arrodillo para dar gracias a la vida que me ha dado tanto, pero después no podría levantarme así que me quedo a medias (es cierto, no exagero). Se acabó la tortura, podré quitarme al menos el traje de aguas, entrar en calor... no se, disfrutar de la llegada.

Qué calorcito nada más entrar. Y la habitación es estupenda ¡y con calefacción! Dejamos las maletas, nos quitamos el dichoso traje impermeable -dichoso pero muy útil, que estamos secos por dentro- y mientras yo redescubro la movilidad total, mi marido se quita las botas y los calcetines empapados. Tomamos nota: hay que comprar para él unos cubrebotas de esos impermeables, que es más barato que comprar otras buenas botas y dan muy buen resultado. Por lo demás, todo bien. Mis pies secos, mis manos ya recuperadas, puedo moverme...ya vuelvo a ser persona. Queríamos haber ido a la ruta del viernes, pero nos retrasamos todos en el hotel pues paramos a comer (llegamos a las tres y media, que es la hora de tener hambre), así que nos perdemos la primera actividad, pero me da igual. Yo apenas había desayunado, tan sólo un vaso de leche en casa y otro en Valcarce, y ahora busco lo más pequeño que tengan pues con los nervios sigo con el estómago cerrado pero se que tengo que comer algo.

Después del merecido descanso volvemos a montar en nuestros caballos de hierro y nos vamos a la concentración, que nos queda a unos 40 kms del hotel. Ya he vivido la mitad de Pingüinos y ahora voy hacia el centro neurálgico, qué emoción.
Comentarios (3) - Categoría: Pingüinos 2008 - Publicado o 24-01-2008 23:40
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VAMOS A CONTAR MENTIRAS...
Es que no puedo más, se me revuelven los higadillos en cada llamada. No puedo entender cómo se pueden hacer las cosas tan mal. Bueno, lo que no puedo ni quiero entender es como una gran empresa puede mirar hacia otro lado y consentir tanto engaño y abuso por parte de sus empleados. Cómo es posible que una empresa de las de toda la vida se rebaje a timar a sus propios clientes. Para conseguir ¿qué? Pues tan sólo crearse una muy mala imagen y perder usuarios. Claro que, teniendo en cuenta la aún peor imagen de la competencia, enseguida recupera lo que pierde.

Conseguir una buena reputación y la confianza de los clientes supone mucho tiempo y esfuerzo, así que hacer méritos aposta para ganar una imagen de ladrón y de informal no tiene mucho sentido. Además, a mi humilde entender, eso demuestra que la propia empresa no confía en sus productos. Quiero decir que si vendes algo bueno, con un buen servicio post-venta, si sabes que el cliente va a estar contento tanto con el producto como con la atención y que aunque pague más lo va a preferir ante la competencia, ¿para qué engañarle? Es ilógico pero así de mal está funcionando, al menos en lo que a telefonía se refiere.

Te podría contar varios casos al día, pero creo que con dos o tres ejemplos (que seguramente te resultarán familiares) podré explicarte a qué me refiero. En este relato te pondré el primer caso.

Como posible cliente, recibes una llamada. Por educación o porque te pillan de buenas, la atiendes.
- ¿Si?
- Buenos días, mi nombre es X. Le llamo de Telefónica. Quería informarle de una nueva oferta que bla bla bla...
- Disculpa, ¿de qué empresa es?
- De Telefónica. Con esta oferta bla bla bla... Sólo tiene que facilitarme su DNI y su nº de cuenta bancaria.
- Pero ya tienen mis datos, soy cliente vuestro desde hace años.
- Si, bueno, es por confirmarlos.
- Vale.

Hasta aquí parece todo bien ¿verdad? Pues no. Al cabo de unos días ese cliente llamará a Telefónica preguntando por qué no tiene línea y le darán entonces la mala noticia:
- Disculpe, pero usted no tiene ya línea con Telefónica. Tiene que llamar a su compañía.
- ¡¿Cómo!? ¡Pero si yo no he pedido nada en otra compañía! No he firmado nada.
- ¿Ha recibido alguna llamada ofertándole algo?
- Si, pero me dijeron que era Telefónica.
- ¿No le dirían que llaman de una compañía Telefónica?
- No, no. Se lo pregunté y dijeron que era Telefónica.
- Pues siento decirle que no era así.

Las reacciones de los clientes suelen ser dos: o gritan cabreadísimos o lloran desesperados. Es normal, hay mucha gente que trabaja con el ordenador y quedarse sin internet les supone días de sueldo.

Esto está sucediendo cada día. Las empresas llaman, se identifican como Telefónica y roban la línea o adsl o las dos. El perjuicio será siempre para el cliente que empezará un calvario llamando a Telefónica y a la empresa timadora hasta poder tener línea otra vez. Podría dar nombres y casos concretos, pero lógicamente no lo voy a hacer, no vaya a ser que me meta yo en un problema por querer ir de justiciera.

Debido al gran número de ?robos?, el proceso se ha agilizado mucho. En teoría, si sólo hay que recuperar adsl no debería tardar ni 5 días. Al menos esa es nuestra información como teleoperadores. Si es la línea completa puede tardar más. Y encima todo el trámite lo tienen que hacer el cliente y Telefónica mientras la otra empresa da largas.

Como te decía, si tienen productos buenos ¿por qué no se identifican y los comentan correctamente? Puede que una de las respuestas sea que como ya tienen mala fama por las malas artes utilizadas, saben que en cuanto digan el nombre mucha gente les colgará sin dejarles hablar. Cualquiera se arriesga hoy en día a contratar algo cuando te llaman por teléfono, o tan sólo atender la llamada.

Que digo yo si no sería mejor gastar menos en los anuncios de la tele y más en personal cualificado que haga bien su trabajo (o que me suban el sueldo a mí para que trabaje más a gusto). Pero aquí entramos ya en el tema de la deslocalización y eso puede llevar varios relatos.

Comentarios (1) - Categoría: Telemárketing - Publicado o 21-01-2008 22:34
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PINGÜINOS 2008... UNA AVENTURA DE IDA Y VUELTA
Viento, lluvia, nieve, sol... Dicen que Pingüinos no sería Pingüinos si no sufres todas estas inclemencias en el viaje, que cuanto peores son las condiciones climatológicas más vives Pingüinos... Bah, paparruchas. Hay que ver cuántas leyendas urbanas inventan los tíos para demostrar su virilidad: ?yo vengo de más lejos? ?pues yo he pillado más nieve? ?eso no es nada, yo he tenido que remolcar a un camión?... en fin, que más que una concentración de motos parece un alarde de hombría. Aunque tengo que reconocer que es difícil no contagiarse de esos comentarios. Yo misma he contado con orgullo estos días lo duro que fue el viaje con tanto viento y lluvia y nevando. Qué se le va a hacer, quizás sean las ganas de aventura lo que nos empuja de verdad a hacer locuras como ésta. Poder vivir un reto así para salir de la rutina y sentirnos vivos, puede que esa sea la verdadera esencia de Pingüinos.

Este ha sido mi primer año en esa internacional concentración, así que lo he vivido con emoción e incertidumbre, pero también con objetividad, disfrutando lo bueno y ?criticando? lo malo. He sufrido, he disfrutado, me he semi-congelado, he protestado... De todo un poco. ¿Volveré? Bueno, tengo todo un año para decidirlo y es sabido que con el tiempo la mente minimiza los malos momentos, así que ya veremos.

He recibido un correo de un compañero motero del sur, Antonio, un valiente de los que fue de acampada. Qué envidia, pero en el hotel se estaba tan calentita, con baño, calefacción, cama... Poder quitarme todas y cada una de las capas de ropa que llevaba puestas y darme una ducha, dormir sin pijama gracias al calorcito de la habitación. Yo no soy tan valiente como él. Me ha alegrado mucho recibir su correo pues eso quiere decir que ha regresado bien. Espero que los más de 29.800 participantes no sólo hayan disfrutado si no que estén contándolo ya de vuelta en sus casas. Bueno, los de Alemania, Italia, Suiza, Rusia, etc puede que todavía no hayan llegado, pero estarán cerca y les deseo un feliz regreso.

Mi aventura empezó el viernes 11 de enero a las 10 de la mañana. Con muchos nervios y poca movilidad (demasiadas capas de ropa) salimos del garaje hacia el punto de encuentro. Lluvia, lluvia, viento, lluvia, miradas de ?¿a dónde vas estos chalados?? y llegamos a la gasolinera. Somos de los primeros pero rápidamente van llegando todos y al fin emprendemos camino rumbo a la aventura... y al frío y al sufrimiento. Estoy tan nerviosa que no se cómo aguanto encima de la moto. Tengo miedo de caerme, de no aguantar el ritmo... no se. Creo que lo que realmente me preocupa es fastidiar el viaje a los demás con mi ?novatez?, y esa presión psicológica autoinfringida es lo que me hace ir tensa tensa pero que muy tensa.

El viaje es por autovía, desde Coruña a Valladolid, así que los riesgos se reducen mucho. Por supuesto, para los viriles machos esto ya no tiene gracia; lo bueno era antes, cuando había que subir los puertos de montaña por la carretera, con la nieve y todo eso. Que si, que vale, que muy bien, que los tiempos de "Soberano, es cosa de hombres" ya pasaron, y como yo soy mujer pues no tengo que demostrar nada, así que la autovía con los quitanieves no desmerecen Pingüinos. Es más, incluso nos han dejado alguna anécdota para contar; afortunadamente quedó en una anécdota. En Piedrafita empezó a nevar. Al salir de uno de los túneles se me empieza a cubrir la pantalla del casco, pero sólo cuando paso la mano cual limpiaparabrisas me doy cuenta de que ¡es nieve! ¡Qué guay, cómo mola, está nevando! Todo esto lo voy diciendo en voz alta -aprovechando que nadie me escucha- pues aún no se me ha congelado la lengua. Todavía no refunfuñaba mucho, tiempo tendría. Voy disfrutando de conducir mi moto bajo la nieve cuando al salir de otro túnel veo con acojone que también tengo que conducir sobre la nieve, lo que ya no me hace ninguna gracia. Voy tan pendiente de la carretera, de seguir las rodadas de los de delante, de no caerme al cambiar de carril, que no me doy cuenta de lo que acaba de ocurrir. Tan sólo se que hemos parado en el arcén, pero ni idea de por qué. Al llegar al hotel me lo contó mi marido como si yo no hubiese estado allí y con esa sonrisa de "¿pero de verdad no lo viste?". Parece ser que íbamos detrás de un quitanieves (éramos unas 12 motos) aprovechando sus rodadas. Fíjate si iba yo concentrada en la carretera que no vi el ?pequeño? quitanieves. Pues resulta que se echó hacia el arcén, por lo que Kike ?Il Fundatore? que iba en cabeza empieza a adelantarle. Pero de repente y sin previo aviso, el quitanieves da un giro hacia la izquierda, lo que obliga a Kike también a girar. Se quedó al lado de la mediana mirando en sentido contrario. Por suerte no le pasó nada. Si hubiese sido yo seguro que habría acabado en el suelo, pero él lleva ya con éste 13 años seguidos yendo a Pingüinos, así que experiencia tiene la suficiente como para salir airoso en estas situaciones. Ya ves, entre la nevada y mi concentración no me enteré. Al arrancar otra vez me culea la moto, saco los pies de las estriberas, grito (por suerte nadie me escucha) y -todavía no se cómo- consigo mantener el equilibrio y seguir sin más problemas. Qué susto, me veía ya en el suelo. Ahora ya no hablo, ni siquiera para protestar diciendo qué se me ha perdido a mí en Valladolid, ya no estoy disfrutando tanto después del susto. Cada vez tengo las manos más congeladas. Muevo los dedos de vez en cuando pero no sirve de nada. Tengo que hacer mucha fuerza con los brazos para agarrarme al manillar y no salir volando, pero con los dedos congelados se me hace cada vez más difícil a la par que doloroso. ¿De verdad merece la pena tanto sufrimiento?

Continuará...

Comentarios (1) - Categoría: Pingüinos 2008 - Publicado o 17-01-2008 22:21
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PINGÜINOS 2008... QUIERO REGRESAR
Ay, qué nervios. Dentro de unas horas estaré de camino hacia Valladolid; o quizás ya esté de vuelta, depende de cuando leas esto. Creo que ya tengo todo o, mejor dicho, confío en tener todo, al menos lo principal: barra de labios, secador de pelo... Si, está todo.

El clima está por fastidiar y ha decidido llover. Que digo yo que después de tantos meses sin lluvia bien podía haber esperado una semana más. Pero no, si ya parezco un cubilete del parchís con la cordura, para colmo me tengo que poner por encima el traje de aguas. Adiós glamour.

Frivolidades aparte, tengo que confesar que estoy bastante acojonada. Emprender un viaje en moto tiene sus riesgos, eso es evidente, y más en invierno con mal tiempo. Supongo que no soy la única que piensa que regresar es lo más importante y, desde aquí, deseo que todos volvamos. Mi madre está muy nerviosa, no le gusta nada este viaje. Ella piensa en mis niños y no hay nada que yo pueda decir que la tranquilice.

Bueno, voy a cambiar el tono que me estoy poniendo muy seria. Me han adelantado la hora de salida. Me ha parecido muy mal, yo quería dormir. Pero es mejor salir cuanto antes. Ya he comprado las camisetas, unos guantes para poner debajo de los otros, la maneta irá torcida -no he conseguido la nueva a tiempo-, el traje de aguas me cabe encima de la ropa de cordura, he comprado un spray que repele el agua (al menos eso dicen) y se lo he echado a los guantes que es lo más desprotegido... Bueno, que creo que ya está todo a punto. Y mientras escribo esto oigo el viento y la lluvia golpear en la ventana. Parece que dicen "mira lo que te espera, ja ja ja". Pero quién me mandará a mí meterme en estos tinglados, dichoso espíritu motero.

Pero no puedo evitar pensar en los riesgos de este viaje. La verdad es que con los nervios estoy algo pesimista, que ya es raro en mí. Así que, por si no vuelvo, gracias a todos por seguirme cada semana. Besos para mis amigas y compis del trabajo (ya saben que no me gusta dar besos, así que esto es excepcional). Muchos abrazos muy muy fuertes y muchos muchos besazos para mis niños y mis padres. Para mi marido... desearle que regrese conmigo. Y me queda tanta gente y tantas cosas por escribir...

Bueno, mejor termino ya que esto va a parecer un velatorio. Espero pasármelo muy bien en Pingüinos y sacar muchas fotos y reirme mucho y regresar para contártelo. Hasta la próxima semana.
Comentarios (1) - Categoría: Pingüinos 2008 - Publicado o 10-01-2008 23:22
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NOSTALGIA
¿Qué tal se han portado los reyes contigo? Espero que bien, siempre y cuando te lo hayas merecido. Conmigo han sido buenos, aunque teniendo en cuenta que me conformo con poco -más o menos- pues todo me parece bien. Pero otra vez se han olvidado de una petición muy importante: quiero estar de vacaciones pagadas tooooodo el año, tooooodos los años que me queden hasta la jubilación (que no son pocos). Y nada, que hoy he tenido que ir a trabajar otra vez, como todos los años desde hace ya demasiados. Aunque esta vez he añadido una opción, que si tengo que seguir trabajando que sea en mi anterior departamento. Y tampoco eso me han concedido, cachis. El próximo año regalaré yo a los reyes o una memoria nueva más amplia y menos selectiva o mejores intenciones, que llevo años pidiendo lo mismo y ya parece pitorreo.

Por cierto, eso de las vacaciones pagadas todo el año se lo dije en una ocasión a un cliente. Era de esos que da igual lo que le expliques que no lo va a escuchar hasta que digas lo que quiere oir. Ya no recuerdo qué me pedía... no se... quizás quería que el técnico estuviese allí en menos de una hora (ja ja ja ja)... o que yo le solucionase su avería de adsl (más ja ja ja ja) pues él no hablaba español... bueno, cualquier cosa. El caso es que me estaba diciendo todo el rato ?quiero que...? hasta que me cansé y le dije ?y yo quiero vacaciones pagadas todo el año pero tampoco puede ser?. Y hay que ver que bien hablaba yo alemán cuando me hartaba, curioso. Bueno, pues al señor no le hizo ninguna gracia, no se por qué, y viendo que conmigo no iba a conseguir nada positivo volvió a llamar. Fíjate si le sentó mal lo que le dije que se lo chivó a mi compañera que, acostumbrada ya a estas contestaciones mías, no se sorprendió. ?Acabo de hablar con una compañera suya y me ha dicho bla bla bla...?. A ella si que le hizo gracia, tampoco se por qué.

Creo que todavía no te he contado cuál era ese añorado y ya fallecido departamento, aunque supongo que ya habrás deducido que era el departamento de idiomas. Había inglés, francés y alemán. Yo estaba en el de alemán. Todavía hoy me pregunto por qué decidieron contratarme teniendo en cuenta que les repetí en varias ocasiones que yo no tenía tanto nivel, que sabía decir Guten Morgen y poco más, aunque estaba en quinto de alemán en la escuela de idiomas pero por segunda o tercera vez. Les pedí que me pusieran en inglés, que ahí no tendría problema. Pero no, tuvo que ser alemán. Cuánto se lo he agradecido con el paso de los años. Es que las pobres de inglés no paraban de trabajar mientras que las de alemán estábamos más descansadas, hacíamos más vida social con las compañeras... claro que ahora en castellano también, pero este detalle prefiero no ampliarlo, ejem. Y las de francés, que asco, de verdad, todo el día sin trabajar... qué envidia.

Pues si, resulta que las de inglés ahí estaban, llamada tras llamada, aguantando esa prepotencia de los ingleses, descifrando el inglés-moro, moro-inglés y senegalés y noruego... Al principio, que es cuando sabes el idioma pero aún no los acentos y dialectos varios, no eran capaces de entender a los moros cuando les decían el número de teléfono: ?tirí, tirí, tirí?. ¿Tú tampoco lo sabes? Pero si está clarísimo: ?three, three, three?. Yo, al principio, también sufrí lo mio hasta conseguir entender yo solita una conversación entera ¡y hasta podía contestarles en su idioma! Tengo que decir que tuve mucha ayuda y muy buena ya que estaba rodeada de alemanas nativas -y de dos alemanes nativos, que no todo eran chicas- . Me corregían, me enseñaban nuevas palabras, me ayudaban con la pronunciación... Gracias a todos ellos, sin excepción.

Lo bueno de mi anterior puesto (ya te he dicho alguna vez cuantísimo lo echo de menos, ¿verdad? Pues te lo digo otra vez) era que éramos pocas, por lo que era muy fácil hablar varias veces con el mismo cliente. Además, se nota la educación extranjera: no llamaban los festivos ni los domingos, y poco los sábados. Y eso es de agradecer, si señor. Claro, que esto era así en alemán pues en inglés eran un poco menos educados en ese aspecto y en algún otro. Qué diferencia con nosotros, los españoles, salimos perdiendo con la comparación. Nunca apetece ir a trabajar y menos si es festivo pero ya que había que ir al menos que fuese para estar a gusto charlando con las compañeras, es lo que todos queremos ¿no?, que nos paguen sólo por hacer acto de presencia y encima pasarlo bien.

Anécdotas por culpa del idioma y las distintas filosofías de vida ha habido bastantes en estos años, pero mejor voy terminando por hoy y ya seguiré otro día... buuuaaaa, quiero volver al departamento de alemán, snif snif... Danke und guten Abend.
Comentarios (1) - Categoría: Telemárketing - Publicado o 07-01-2008 23:01
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PINGÜINOS 2008... ALLÁ VOY

Yuuuuhhuuuu, me largo. Al fin esta vez puedo ir. Ya estoy preparando todo desde hace un mes: la moto, la ropa... Hay que ir muy equipados. Mi madre ha fruncido el ceño con esa cara de ?no me gusta que vayas? y mi padre no se si lo sabe. Normal, Pere Navarro (don odioatodoelqueconducemejorqueyo) tiene a nuestras familias acojonadas. Para los que no sepan qué es Pingüinos les diré que es una de las concentraciones internacionales de motos más importantes de Europa. Se celebra en Valladolid a mediados de enero, de ahí el nombre de Pingüinos. Aunque bien la podìan haber llamado ?estalactitas? o ?muñecos de nieve? pues así es como llegas si vas en moto... ¿Qué he hecho? ¿Por qué me he apuntado a algo así? Me da frío sólo de pensarlo. Pero si yo no soporto el frío (y eso que vivo en el norte). Ya me veo en la moto refunfuñando todo el camino ?jo... pelines, qué frío. No siento las manos, ni los pies, ni las pestañas... Tengo congelado hasta el puñetero espíritu motero que me ha traído hasta aquí... Pero quién me mandaría a mí venir... Con lo calentita que estaría yo ahora en mi casa... Me cago en los pingüinos y en los osos polares... Es la primera y última vez... Si me dedicase al encaje de bolillos en lugar de a la moto mejor me iría...? Menos mal que como voy yo sola en mi moto no me va a escuchar nadie y podré refunfuñar a placer toooodo el camino. Eso no me quitará el frío pero me quedaré a gusto, si es que no llevo hasta la lengua congelada.

Por supuesto, voy de hotel. Bastante valor le echo ya yendo en moto y no en coche como para además ir de tienda de campaña. Ja, y una porra. Yo de hotel. Y con mi mantita eléctrica, así podré quitarme durante unas horas el color azul amoratado que se me habrá puesto en la cara. Al menos me hará juego con los ojos, que son azules (hay que pensar en todo). Toda una planta del hotel es para nosotros, varios ?compis? de Mototurismo Coruña. Va a ser divertido. O eso espero ya que este viaje me apetece también para desconectar de la rutina y de los malos rollos cotidianos. Así que confío en pasármelo muy muy bien y reirme mucho. A lo mejor hasta coincidimos tú y yo y nos echamos unas risas mientras tartamudeo tiritando de frío.

Saldremos el día 11 a las 11, que además es el cumple de mi marido. Seremos un pequeño grupo de motos y un coche. Prefiero ir así, en grupo, por lo que pueda pasar. Algunos ya tienen amplia experiencia en Pingüinos por eso voy bastante tranquila, aunque reconozco que me acojona lo de la nieve, el hielo y la niebla. Pero es así, si quiero vivir la aventura tendrá que ser con todas las consecuencias. Y es que Pingüinos para un motero es como la Meca para un musulmán, hay que ir por lo menos una vez en la vida. Y este año voy a cumplir por primera vez. Lo que habrá que ver es si será mi última vez también... pero ya está hecho, hay que ir y -sobre todo- hay que volver para contarlo.

He hecho una lista con las cosas que tengo que hacer y comprar. Aún tengo doblada la maneta de embrague de mi CB500 (por lo de la pata de cabra). Tengo que mirar si le puedo poner la de una Morini Kanguro 350 que tenemos en el garaje -entre otras- así ya no tendría que llevarla al taller. También podría robar la maneta a la moto de mi vecino, que tiene una CBR125, pero me han dicho (no se si será cierto) que eso de robar no está bien. Pues qué pena. Mi marido está entretenido con su moto, una BMW F650 Funduro (anda que vaya nombrecitos) roja. Está muy contento con ella, aparte de por lo bien que va, porque sabe que yo no la quiero coger pues le llego al suelo de milagro con la punta del pie. Menos mal que también tiene tiempo para mi CB, que si no yo me olvidaría de la mitad de las cosas.

Respecto a la ropa... eso si que me vuelve loca. Tengo cazadora y pantalón de cordura con sus protecciones y forros desmontables correspondientes, y eso que los compré en Carrefour y en Lidl respectivamente. Tengo unas buenas botas aún sin estrenar, 2 pares de guantes -unos con protecciones y otros de nieve, que serán los que use para el frío- y traje de aguas. Incluso para el cuello tengo varias bragas polares, los tangas no los llevaré (ya se que es un chiste fácil pero tenía que hacerlo) y el casco. Es decir, que el disfraz de motera está completo, pero ¿¡qué me pongo por debajo!? Me he comprado unos guantes polares con forro que me caben a presión con los de nieve, y una chaqueta también polar, azul claro monísima de cuello alto y muy calentita. Pero claro, el frío de aquí no es el de Valladolid; lo que aquí me protege del frío puede que allí no me llegue. Ay, cuánta incertidumbre, me van a salir arrugas en la frente de tanto pensar. Me compraré ropa interior térmica, camiseta y pantalón, calcetines ya tengo... En fin, que al final puede que no pase frío pero no podré lucir este cuerpo serrano ya que la ropa de cordura, femenina, lo que se dice femenina, no es. Parezco el hermano negro del muñeco de Michelín, y eso que el año pasado conseguí adelgazar 14 kgs.

Aún queda una semana (digo ?aún? para animarme y no perder los nervios) así que tengo tiempo para decidir modelito y mentalizarme para el frío.
Comentarios (1) - Categoría: Pingüinos 2008 - Publicado o 03-01-2008 19:29
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