Pensamientos en voz alta


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EMIGRAR: LOS CAMBIOS
?Good morning?, dijo su vecina al verla. ?Good morning, are you all right??, respondió con soltura como si lo hubiese dicho durante toda su vida. Realmente no entendía muy bien el por qué de la pregunta pero la utilizaba continuamente porque eso era lo que hacían los demás. Tantos años aprendiendo a decir ?how are you?? e incluso sus variantes ?how are you doing?, how are things going?...? (y pronunciándolo bien y todo) y ahora le salían con el ?are you all right??.

Así era su vida desde hacía unos meses, casi un año ya. Otro idioma, otra comida, otros horarios, otros amigos, otras costumbres, otro país. Lo de hablar inglés lo llevaba bien. Podía ir sola a cualquier sitio, tramitar cualquier gestión (preferiblemente no por teléfono), pararse a hablar con algún conocido oriundo de esa isla... No, el idioma no era problema. Tan sólo le fastidiaba ese complot que o bien los nativos o bien los profesores de inglés en su país habían maquinado para que todos aprendiesen un inglés que los ingleses no utilizaban. ?Are you all right??, ¿en serio esta pregunta es normal? De hecho, la primera vez que se la dijeron pensó ?¿tan mala cara tengo que me preguntan si estoy bien??.

Pero si el idioma no era un problema, la conducción sí. Así que no conducía. Bueno, no conducía, básicamente, porque no tenía ningún vehículo a su cargo. Lo había intentado con una bici prestada, pero había que pedalear y resultó ser muy cansado. Hace ya mucho tiempo que se le ha puesto un motor a las dos ruedas, por algo será. Pero en esa ciudad ?y, posiblemente, en todo el país- la gente prefería pedalear. Ella caminaba. Tardaba más, es cierto, pero no se le caía el corazón por el camino. Además, sin vehículo y con tarifas de autobuses caras, lo de caminar no era una opción. Menos mal que le gustaba. Que si, que la bici es muy sana y no contamina y esas cosas pero es cansado, te hace sudar? y lo peor es que hay que ir por donde van los coches, es decir, por el lado contrario de la carretera. Así que de conducir, nada de nada. Al menos hasta que su moto estuviese con ella.

Si, muchas cosas habían cambiado en su vida en el último año. Cuando supo que tendría que marcharse a otro país sabía ?lógicamente- que iba a tener que acostumbrarse a una forma de vida diferente, pero no se imaginaba hasta qué punto puede cambiar la manera de hacer las cosas más cotidianas. Por suerte, era una persona optimista a la que le gustaban los cambios. Estaba preparada para ellos y se adaptaba fácilmente. Una actitud negativa es una actitud inútil, solía decir. Así que se tomaba con humor lo que iba descubriendo. Con buen humor, menos mal.

Pero no todo era de color de rosa, por supuesto. Ver a sus padres por Skype y no poder estar con ellos, ni siquiera en Navidad, no era algo que le gustase, por mucho optimismo que quisiera poner. Tener que usar Facebook para ?hablar? con sus amigas, teniendo en cuenta que nunca le había gustado la red social, atentaba contra su filosofía de vida que era ?mejor quedamos pa? tomar algo?. Mirar por la ventana y ver unos cuantos patios con jardines descuidados en lugar de ver el mar, que es lo que siempre había visto. Descubrir que algunos amigos no eran tan amigos? No, lamentablemente no todo es bueno cuando uno tiene que emigrar. Se dejan demasiadas cosas por el camino, sin pretenderlo.

También se ganan otras, y es a las que ella miraba en todo momento. Son etapas de la vida, decía, hay que soltar lastre para poder seguir avanzando. Esa mirada positiva es la que la mantenía viva a pesar de las decepciones y las lágrimas que, inevitablemente, hay que derramar cuando tienes que abandonar toda tu vida sin posibilidad de elegir.

Así que ahí estaba ella, diciendo ?good morning? en lugar de ?buenos días?, conociendo más españoles que en su propio país y probando comidas diferentes a horarios impensables. Eso sí, un país que hace tan buenos pasteles no puede ser malo, a no ser para las caderas.
Comentarios (0) - Categoría: Emigrar es duro - Publicado o 17-01-2014 19:03
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EMIGRAR: TONTA NOSTALGIA 1
EL DINERO
Ayer por la mañana, antes de salir de casa, revisé con cuánto dinero me iba. Al echar las monedas en mi mano me dio una extraña sensación de tristeza. Me quedé mirando todas esas libras y peniques, y eché de menos mis euros. Fue apenas durante unos segundos, pero lo suficiente como para pensar fugazmente en esas pequeñas cosas del día a día que nos recuerdan lo lejos que estamos de todo lo que nos era cotidiano.
Una nostalgia tonta, lo sé, pero es lo que hay.
Comentarios (0) - Categoría: Emigrar es duro - Publicado o 11-05-2013 20:45
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EMIGRAR: LOS PRIMEROS DÍAS
Allá por los años 60 mi madre emigró a Alemania. En su caso no fue porque necesitase el trabajo, si no por la mala situación personal en su propia casa. Pero el motivo es lo de menos; el caso es que se marchó a un país desconocido, con otro idioma que no había escuchado, otra cultura, otra comida, otro clima? Ella era jovencita y, por lo tanto, aventurera. Mi madre siempre ha sido una persona fuerte, sin miedo a enfrentarse a las dificultades, así que emigrar no iba a ser un problema para ella. La admiro.

Desde niña le he escuchado las historias de su estancia en Alemania: lo duro que era para los padres que habían dejado atrás a sus hijos, las necesidades que se pasaban para poder ahorrar algo de dinero y mandarlo a España, las dificultades con el idioma? Seguro que todos conocemos a alguien que pasó por esto en aquella época. O hemos visto documentales con testimonios contándonos esos difíciles comienzos. Pero por mucho que nos lo cuenten, nunca nos podremos imaginar hasta qué punto se pasa mal estando lejos de los tuyos y aguantando tantos cambios. Debemos tener en cuenta, además, que antes iban ?a ciegas? porque no tenían la ayuda de internet, con sus mapas, su Street View, su diccionario multilingüe, sus blogs y foros donde la gente te pone al día de cosas importantes en el nuevo país. No, nada que ver con nuestra emigración actual.

Llevo una semana en Inglaterra. Al igual que mi madre, no he venido por trabajo si no por asuntos personales. El que vino por trabajo hace unos meses fue mi marido. El idioma no ha sido un problema ya que yo daba clases de inglés, así que no me preocupó en ningún momento. Y hoy en día, el que viaja sin haber aprendido algo del idioma es porque no quiere. Tampoco fue un problema saber en qué parada de autobús tenía que bajarme al llegar a Cheltenham desde Londres, ni saber dónde estaba la parada de autobús local para llegar a la casa de mi marido, ni reconocer la casa. Todo eso fue muy fácil porque ya lo había visto en internet y había ?caminado? por esas calles con el Street View del Google maps. Teniendo conexión de internet puedo incluso seguir escuchando las mismas emisoras de radio para sentirme como en casa ?si es que eso es posible- o ver la televisión española. Sigo controlando mis cuentas del banco de allá, hablo con mis amigos y familia gratis a través de Facebook, Skype y otras tecnologías. Incluso puedo ver a mis hijos mientras hablo con ellos, enseñarles cómo es la casa en la que estoy? En fin, que todo esto es mucho más fácil hoy en día, sin lugar a dudas. Pero el clima, la comida, las costumbres (sobre todo las de aquí, que todo va al revés)? eso no hay tecnología que ayude a superarlo.

Hasta que no te toca vivirlo, no te puedes hacer una idea de cuántas lágrimas se derraman sentada en una cama cutre en una sucia habitación que no pudiste ver antes de alquilarla, y lloras echando menos tu casa, a tus hijos, a tu vida anterior. Puede que sea esta deprimente habitación de la que espero poder irme pronto, pero no puedo dejar de pensar si merece la pena haber venido mientras me seco otra lágrima. Seguramente, los jóvenes que emigran, sin pareja ni hijos lo lleven de otra manera más optimista, como una aventura. Pero cuando tienes una familia creada y tienes que dejarla atrás es muy muy duro.
Nadie dijo que esto fuese fácil, lo sé, así que intentaré pasarlo con la fortaleza que he heredado de mi madre, a la que en estos momentos admiro todavía más por haber sido capaz de emigrar sin todas las facilidades que yo tengo.
Comentarios (0) - Categoría: Emigrar es duro - Publicado o 04-02-2013 17:09
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© by Abertal

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