A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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Accidentes de tráfico en 1947
21 diciembre de 1947

PARA ASEGURAR SIETE CHAUCHAS


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de leer, con profunda emoción, las crónicas en que se narra el pavoroso accidente del tránsito ocurrido en Sierra Bella y Victoria, con el choque e incendio de una camioneta con un microbús del servicio santiaguino. El micro incendiado por la parte delantera –por donde se incendian siempre estos vehículos– y la única salida de los pasajeros tapiada de fuego, sin otro agujero ni resquicio para escapar a la muerte ardiente, con veinte personas empavorecidas dentro, es ciertamente un espectáculo como para ponerle a cualquiera los pelos de punta.

Los cronistas todos narran con lujo de detalles el cuadro de espanto de los viajeros envueltos en llamas, y los generosos esfuerzos del público que presenció el suceso, rompiendo mamparas y vidrios para salvar las vidas en peligro en su mayoría de mujeres y niños. Pero sólo uno –el de “La Hora”– puso el dedo en la llaga, al señalar que las ventanillas del micro; “contraviniendo los específicos y terminantes reglamentos respectivos”, por su tamaño ínfimo, eran inútiles para la escapada.

Que nos perdone el compañero, si le llamamos ingenuo. Él tiene que saber que para los dueños de microbuses y de otros medios de locomoción colectiva de Santiago de Chile, no hay más norma, ley ni reglamento que aquélla que le asegura la percepción a rajatabla de las siete chauchas que perciben de cada viajero. Y si después el viajero se muere achicharrado, o llega al norte queriendo llegar al sur, o en vez de los 15 minutos calculados normalmente, el viaje le sale por 40, son cosas que al dueño del vehículo no le van ni le vienen, toda vez que él va a lo suyo, por lo suyo y para lo suyo.

Y, a los demás que los parta un rayo. ¿Pues qué? La única ciudad del mundo que tolera micros que admiten pasajeros de pie, teniendo que ir doblados por falta de espacio, es Santiago de Chile; y es, también, la única donde estos vehículos tienen un único lugar de entrada y salida de los viajeros; pues eso de pensar que los incendios en los coches se producen siempre por el lado del motor y que los ciudadanos en tales casos deben tener otro lugar de salida que no sea el foco del incendio, es cosa tan de sentido común, que todo el mundo cayó en ello menos los dueños de micros de Santiago y las autoridades que sobre ellos debían ejercer alguna tuición y tener de estos problemas algún conocimiento, aunque fuese escaso.

En fin, recordemos que cuando apareció el tren, el automóvil y el avión, quienes se arriesgaban a viajar en ellos, rezaban una oración, signaba y santiguaban, y algunos hacían testamento, ante la perspectiva del grave riesgo a que se exponían; lo mismo que quienes se atrevían a ir a un campo de batalla, o sea navegar por aguas minadas o cubiertas de barcos de guerra enemigos.

Pues bien; no está de más que quienes tomen vehículo para ir a la Estación Central, o viceversa, adopten las mismas precauciones, pues es lo más seguro que se mueran en el viaje inconfesos “ab intestato”, mientras sean dictadores y dueños de las rutas ciudadanas, quienes no piensan más que en quitarle a cada viajero siete chauchas.

(Artigo publicado n o xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe, pero de...1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 21-12-2014 00:48
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