A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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RECLUTAR ESPAÑA
18 de diciembre de 1950



¿QUÉ ES ESO DE RECLUTAR A ESPAÑA?



La Feria del Mundo
Por Pick - Up
Ramón Suárez Picallo


Una información de Nueva York da cuenta de ciertas declaraciones de mister Thomas E. Dewey, gobernador del Primer estado norteamericano, candidato varias veces fracasado a la presidencia de su país y jefe titular del Partido Republicano, en las que le propone a su Gobierno urgentes medidas de emergencia, destinadas hacerles frente a una posible agresión de parte de otra gran potencia adversaria de su país.

Efectivamente, el Poncio de Albany -estado de Nueva York- propone una inscripción general de todos los norteamericanos, mayores de 17 años de edad, para que estén dispuestos a ir a la guerra en la primera oportunidad que ello es necesario. Y agrega después que deben también ser reclutadas la Yugoslavia de Tito, la España de Franco, Alemania y el Japón. No nos va ni nos viene, poco ni mucho las pretensiones reclutadoras de mister Dewey, en lo que ellas de refieren a Yugoslavia, al Japón y a Alemana y ni siquiera en lo que atañen a sus magníficos “boys”. Allá él con sus ideas y con las posibilidades efectivas de que disponga para hacerlas una realidad bélica y militar. O como dicen los de Orense: “Que se maten eles”.

Pero -!Vive Dios!- que eso de reclutar a España desde una oficina de la Gobernación del Estado de Nueva York, sube ya de castaño oscuro; así se trate de la España de Franco, de la de Carlos Quinto, la del Moro Muza o la de la Federación Anarquista Ibérica, poniendo por caso las plurales y diversas Españas aparentemente incompatibles entre sí. Porque, estamos bien seguros de que dado el caso de que mister Dewey lograse su intento de ordenar semejante reclutación, término bárbaro y muy propio de la enciclopedica ignorancia lingüística y yanqui de la agencia que da la noticia, todas esas Españas, a pesar de las discrepancias que las separan, se pondrían de pie, para ciscarse en él, en sus ascendientes, descendientes y colaterales, hasta la quinta o sexta generación.

España se movilizó y se dejó reclutar varias veces a lo largo de su historia, en guerras trascendentales; millares de españoles siguieron a Aníbal en su afán de destruir el poder de Roma; Julio César, Pompeyo y Sertorio, contaron en sus legiones con valerosos soldados españoles que luchaban por su cuenta y a su modo, por lo que creían una idea noble, y no por una imposición venida de fuera. Y Carlos Quinto, el gran Emperador tuvo que hacerle frente a la poderosa insurrección de los comuneros de Castilla, alzada y levantada en nombre de una España que no aguantaba órdenes de jefes alemanes o flamencos, así viniesen del Rey. Y ya en el siglo XIX, Napoleón Bonaparte, a pesar de llegar a España en nombre de los principios, muy estimados, de la Revolución Francesa, cuando quiso apoderarse de ella por malas artes y desde fuera, se dio de manos a boca, con sus amigos liberales y con sus enemigos absolutistas, puestos todos a una de absoluto acuerdo, para derrotarlo en Bailén, en Zaragoza, en Tarragona, en Chamartín y en los Arapiles; y para hacerlo salir pintando de España, llevando el primer eclipse sobre la luz de su gloriosa estrella.

Son estos y otros que no decimos, algunos datos y antecedentes de la Historia de España, que naturalmente, no conocen ni mister Dewey, ni los otros estadistas y militares norteamericanos que piensan ingenuamente y por falta de imaginación, que España -la de hoy y la de mañana- pueda ser un campamento de milicias, puesto a su disposición y mandado por jefes extranjeros. ¡Ahí es nada lo del ojo!

Mientras tanto, esperamos que en todos los sitios del mundo, donde hayan españoles y se sepa algo de su Historia, surja la adecuada protesta contra el intento de mister Dewey, de hacer de los españoles una reclutación. Ni siquiera una recluta o un reclutamiento, sino que sea otra atrocidad, que significa la palabra reclutación, como atentado a su soberanía, a su espíritu y a su glorioso y universal idioma.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 17-12-2014 13:52
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