A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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ITALIA NA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Desde os comezos da Segunda Guerra, en setembro de 1939, Italia se mantivo neutral a pesares das presións de Alemania, ata o 10 de xuño de 1940 en que Mussolini declarou a guerra a Francia e Inglaterra...
Neste artigo de 1943, RSP analiza as causas da catástrofe fascista italiana asi como os responsables da mesma... e no mapa que se acompaña
se destacan as intervencións dos aliados nesas datas.


31 de octubre de 1943

ENCRUCIJADA ITALIANA


Por Ramón Suárez Picallo

Mientras los ejércitos inglés y norteamericano, se acercan a Roma, paulatina, pero firmemente, dispuestos a continuar su camino hacia los dominios del Tercer Reich, en la retaguardia, peninsular está dirimiéndose un pleito político de gran cuantía y trascendencia, con repercusiones, quizá, en todas las cancillerías democráticas y en la misma Conferencia tripartita de Moscú, en la cual, según anuncio optimista del Presidente Roosevelt, se logró un acuerdo, en principio, acerca de todos los difíciles temas en debate.

Disputan, como litigantes, los elementos de “Italia Libre”, de limpia e indubitable línea antifascista, que reconocen como Jefe al Ilustre Conde de Sforza, y aquellos que colaboraron con el régimen de Mussolini en todas sus actividades, hasta que, a la vista del naufragio inevitable, trataron de salvar por lo menos la ropa; estos últimos agrupados alrededor de la Casa de Saboya, y teniendo como valedor y representante máximo, al Mariscal Pedro Badoglio.

A los elementos monárquicos, cómplices por acción y por omisión –y quizá arrepentidos– de la inmensa catástrofe a que el fascismo condujo a Italia, les interesa mucho la colaboración de los italianos libres, porque en ella, momentáneamente, vendría a insuflarles alientos y prestigios de que carecen ante el propio pueblo italiano, primero, y ante la opinión democrática internacional después; les permitiría una salida a su tremendo atolladero y –lo piensan ellos– podría evitar la inevitable revolución popular, en que suelen desembocar todos los regímenes totalitarios y de fuerza. Pero, los italianos libres, adoctrinados en las cárceles, en las islas penales y en el exilio, no parecen dispuestos a prestarse al “darlaneo” de “borrón y cuenta nueva”, sin saldar previamente las deudas políticas de 20 años de régimen; y exigen, en primer lugar, la abdicación de la Casa de Saboya, como cabeza visible del Estado italiano y, desde ahora mismo, echar las bases de una República Federal y democrática.


RESPONSABILIDADES

Ellos piensan –y piensan bien– que la monarquía italiana, es, después de Mussolini, la gran responsable de lo ocurrido en Italia; aquello de que el rey fue “un prisionero del régimen”, imposibilitado de hacer otra cosas que lo que hizo, les parece un cuento infantil o una cómoda postura para dejar impunes clarísimas responsabilidades y para hurtarle a la catástrofe sus lógicas consecuencias y proyecciones históricas. Y ellos saben, además que la tremenda vorágine interna, que está produciéndose y que se aumentará a medida que las circunstancias militares lo permitan, devorará, sin remedio y sin gloria, a cuantas personalidades –por vigorosas que sean– intenten meterle mano. ¡Aún es valedero el ejemplo de Kerensky y todavía no se ha esfumado el recuerdo de Darlán! Servir de puente, cuando se sabe que el puente será roto después del paso al otro lado, no es una perspectiva deseable para nadie y menos para quienes, por su línea política, por su historia de sacrificios y por no tener responsabilidades en lo que se va, están habilitados para ser de los que vienen y están del otro lado del puente.

Tal el caso del anciano, virtuoso, íntegro y honorable conde de Sforza, negándose a colaborar con Badoglio, haciendo directa e indirectamente de puente y salvavidas, en el total naufragio del Estado italiano, de que no ha de salvarse ninguna de sus Instituciones, porque toda fueron cómplices del fascismo. La prócer figura del ilustre ex exilado, constituye, hoy por hoy, una gran reserva espiritual, moral, política de la nueva Italia y ella, no puede ser malograda en confusas provisionalidades. Por lo demás, ni en Italia, ni en todo el resto del mundo, puede haber, al final de la guerra interregno o término medio entre democracia popular y fascismo, como no sea con carácter transitorio: y ni aún así son deseables, porque lo provisional suele esforzarse por hacerse permanente.

PROBLEMA UNIVERSAL

El problema que plantea la encrucijada política italiana es de mucho volumen y traspasa muchas fronteras; quienes hayan de intervenir en el asunto habrán de poner exquisito cuidado para no producir desesperanzas y desilusiones. En el mismo trance en que se halla hoy Italia, habrán de hallarse, en su día –con ligeras variantes de tiempo, lugar, medio social y otras circunstancias escasamente modificativas– todas las naciones de hoy, que están sometidas, directa o indirectamente, a la influencia totalitaria.

Las Democracias y sus grandes líderes responsables, deben saber –y lo saben– que, además de sus ejércitos regulares en los frentes de batalla, tienen a su lado, centenas de miles de combatientes, en toda las retaguardias y en todas las actividades del mundo, ilusionados, esperanzados en su victoria, convencidos de que esa victoria, traerá, entre otros beneficios positivos, la libertad de muchos pueblos beligerantes, y no beligerantes. Y saben esos combatientes, que, para que el mundo que viene, viva “libre de temor”, no debe quedar ningún foco, resto o resquicio de cuanto se impuso sobre naciones y pueblos, por medio del terror, de la fuerza y de la arbitrariedad.

Los aspectos militares de la gran contienda –venturosos para la causa democrática– eclipsan un poco el problema político que está ventilándose en Italia; pero, ello no priva de que millones de hombres de todas las latitudes, estén inquietos por su solución, que será, para ellos, fuente de renovados bríos o desilusión irremediable, sintetizada en esta frase, que las Democracias deben impedir que se pronunciada:

-Para eso no valía la pena.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Italia) - Publicado o 31-10-2011 00:12
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