A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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Presentación de VINTE FRAGMENTOS DE MOCIDADE VORAZ

Hoxe,ás 20´30 horas, na Oficina Municipal de Información Xuvenil (OMIX) de Sada, sita na avenida da Mariña nº 62, se presenta o libro VINTE FRAGMENTOS DE MOCIDADE VORAZ coa participación do seu autor Tito Pérez e a colaboración especial de José Erre.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 02-12-2016 01:22
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FIDEL CASTRO, hijo de padre lucense
FIDEL CASTRO, HIJO DE PADRE LUCENSE

Paciente y alerta lector cautivo, me propongo escribir aquí una crónica distinta, más entrañable, quizá, obviando el odioso enfrentamiento ideológico (por lo general, desprovisto de ideas) con el que se pretende denostar al líder cubano después de su muerte, con aleteos de zopilotes y graznidos de cuervos.
Como bien sabéis, Fidel Castro Ruz fue hijo de un gallego de Lugo, de la aldea o villa de Láncara, que visitara en julio de 1992, donde fue vitoreado por tirios y troyanos; más por gentes de derecha, muy abundosas en Galicia desde tiempos remotos. El periodista Fernando Orgambides escribió a la sazón una interesante crónica, publicada en el diario El País. Con ella haré algo inusual y espero contar con vuestra benevolencia: glosaré los principales párrafos del artículo, destacándolos en cursiva y negritas, amparado en la irrefutable certeza de la muerte del controvertido líder de la Revolución Cubana. (Sí, con mayúsculas, como la Francesa, la Mexicana y la Rusa, aunque les escueza a los neo-admiradores de Pinochet).
Preciso es recordar que nosotros, los Moure Rojas, somos como él, hijos de campesinos humildes por la vía paterna.
El líder cubano, Fidel Castro, se declaró ayer (28 de julio de 1992)"hijo legítimo de Galicia" y prometió que jamás defraudará a sus progenitores, en el curso de la jornada más emotiva de su viaje a la tierra de sus antepasados, donde conoció personalmente el terruño de su padre. Castro, acompañado siempre por el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, confesó que su estancia ayer en Láncara (Lugo), donde fue vitoreado por los vecinos, queda registrada ya como uno de los días más importantes de su vida.
Curiosa compañía, paradojal para algunos. Manuel Fraga Iribarne fue ministro de Turismo y Comunicaciones, durante los treinta y ocho años de férrea dictadura militar-católica-corporativista de otro gallego, oriundo de El Ferrol (A Coruña), Francisco Franco Bahamonde. Pero a ambos los ligó una suerte de amistad, puesto que el padre de Fraga compartió con el padre de Fidel, varios años, como emigrante en Cuba.
Para tanto desavisado, cumple recordar que el gobierno de Franco, pese a la indignación del Departamento de Estado de USA, no se sumó al infame bloqueo contra Cuba. Ante la reclamación hecha por un delegado oficial de John Kennedy, enrostrando a Francisco Franco su “inconsecuencia” al apoyar a un régimen marxista-leninista y ateo, el cazurro dictador respondió: -“Doscientos años antes de que ustedes existieran como nación, nosotros ya teníamos estrechos vínculos con Cuba”-.
Aclamado por un grupo incondicional de adictos que le siguen a modo de coro por todas partes, el líder cubano cumplió por fin su anhelado deseo de conocer el lugar donde nació su padre: Láncara, un pueblecito situado a veinte kilómetros de Lugo. Castro y Fraga, rodeados por un impresionante dispositivo policial, llegaron a Láncara poco antes de la una de la tarde. Estuvieron en el pueblo poco más de veinte minutos y visitaron juntos la casa, hoy deshabitada, donde nació Ángel Castro y Argiz, un emigrante de extracción humilde que hizo fortuna en la isla.
Recuerdo que la hermana de Fidel, quien se autoexilió en Miami, en procura de la democracia de color verde, transformándose en feroz opositora al régimen de su hermano, rompió definitivamente con Fidel cuando éste se negó a pagarle una cuantiosa indemnización, luego de haber expropiado la hacienda cañera de su padre, que pasó a ser propiedad del Estado.
La casa, sin luz eléctrica, es una vivienda de una sola planta construida sobre piedra, que sólo ha sido habitada por otras dos familias más después de la de Castro.
Al respecto, mi padre comentaba que, desde la Edad Media y hasta fines de los 70, en la “Galicia profunda”, de la que era originario, la vida rural y sus consiguientes relaciones parroquiales, habían variado muy poco. De hecho, apenas a comienzos de los 80 llegó allí el maravilloso (y terrible) invento de la televisión.
El líder cubano departió con su familia, paseó por la única calle de Láncara y fue vitoreado por unas doscientas personas. La banda de música de Sarria le obsequió con unos pasodobles y la orquesta cubana Neno González, que se trasladó a Láncara expresamente desde Asturias, le interpretó unas congas.
Todo resultó feliz, pero no hubo grandes emociones. Una hora antes, Castro fue nombrado "hijo predilecto" del lugar en la parroquia donde está instalado el concejo, Puebla de San Julián. Paradójicamente, la emoción no se apoderó de Castro, que era el homenajeado, sino de Fraga que, a mitad de un discurso de bienvenida al líder cubano, prorrumpió en sollozos. Nadie se explicaba ayer por qué lloró Fraga y no Fidel. Las lágrimas del presidente de la Xunta se desprendieron justamente en el instante en que recordaba la emigración gallega y, particularmente, la de su padre a Cuba, cuya historia personal es muy paralela a la del progenitor de Castro.
En 1999, luego de la ceremonia oficial de la entrega de los Premios Galicia, a personajes de distintas esferas que han hecho lo suyo por el engrandecimiento de la patria de Rosalía de Castro, comenté a mi amiga, la maestra Maricarmen Pazos, que yo había visto llorar a Manuel Fraga. Ella me respondió, con laconismo y retranca gallega: -“Non te preocupes, Fraga sempre chora”. Bueno, pero no serían, en este caso, lágrimas de cocodrilo…
El líder revolucionario recordó a su padre en sus intervenciones públicas de ayer, pero insistió en declararse "nieto de campesinos pobres" más que hijo de un emigrante gallego que hizo fortuna en América. Reveló que su padre pensó en volver siempre a Láncara, pero no pudo hacerlo, y por eso ayer era para él un día de emoción grande. El presidente de la Xunta recordó las vidas paralelas de ambas familias y, dirigiéndose a Castro, comentó que los gallegos son gente que saben distinguir entre lo público y lo privado, personas entregadas al trabajo, el ahorro y la iniciativa individual, e invocó a Dios para que la isla encuentre rápidamente la reconciliación entre sus dos comunidades enfrentadas.
Parientes míos, tocados por la vara de la fortuna, afirman aún hoy que nuestro abuelo Cándido no era un emigrante, sino un diplomático que viajó para cumplir funciones representativas en Buenos Aires. La mala imaginación suele correr a parejas con la desmemoria.
En realidad, Fraga formuló un llamamiento velado a que Fidel hiciera cambios en la isla, pero Castro -que ayer suspendió por sorpresa una comparecencia ante los medios informativos- no contestó. Fraga, por último, le ofreció "nuestra casa", en alusión a Galicia, "no exenta de problemas, pero abierta a todos y con todos en paz", y le invitó a adaptarse a los nuevos tiempos, lo que se interpreta como un velado llamamiento para la democratización de la isla.
Este “llamamiento” resulta curioso y algo esperpéntico, viniendo de quien fuera Ministro de un régimen que conculcó todas las libertades cívicas. Fraga, como bien se sabe, articuló durante su larga gestión la censura de los medios periodísticos y de la literatura. En cuanto a la “paz” -relativísima por cierto-, a la que alude, en nombre de su Dios vengador, esta se logró después de un millón de españoles muertos, parte en la guerra fratricida y parte por las ejecuciones sumarias a lo largo de tres décadas.
La exhortación de Fraga Iribarne se parece mucho a los clamores de los pinochetistas chilenos “en defensa de la democracia y de los derechos humanos”. Al menos, a Fraga le ayudaba el incomparable humor gallego.
Y concluye el cronista, sin mucho entusiasmo, como se aprecia, por aquel ilustre visitante indiano:
…Terminó con una romería popular, a la que asistieron más de mil personas, en la localidad lucense de Armea de Arriba. Castro y Fraga degustaron vinos de la tierra y almorzaron empanadas, pulpo, sardinas, pimientos asados y rosquillas. Ambos cerraron el día con una partida de dominó. Ganó Fraga.
El dominó requiere de cierta pericia numérica y de una buena dosis de picardía. Lo que le sobraba a Manuel Fraga le faltaba a Fidel Castro, seguro. Después de todo, es misterioso el reparto de los dones.
Y si nos atenemos a la pertinacia y a la longevidad -en el poder, en el ánima y en el cuerpo- de Fidel Castro Ruz, coincidiremos con Camilo José Cela (escritor gallego, Premio Nobel de Literatura 1979), en que: “nunca se puede ser gallego impunemente”.
¡Que viva Galicia! ¡Que viva Fidel!

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Edmundo Moure
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 02-12-2016 00:53
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Pésame por Celestino Poza
Dende a AC Irmáns Suárez Picallo queremos expresar publicamente o noso pesar polo pasamento de Celestino Poza Dominguez, e sumámonos ás condolencias á familia e persoas achegadas a el.
S.T.T.L., compañeiro.

--> Noticia en La Voz de Galicia: Falleció el pintor Tino Poza.
--> Noticia en La Opinión de A Coruña: Fallece Celestino Poza.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 01-12-2016 12:30
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FIDEL CASTRO, UN SUEÑO HECHO ISLA
FIDEL CASTRO, UN SUEÑO HECHO ISLA

Vuestros brazos son un bosque
que llena toda la tierra;
si enarboláis vuestras manos
el cielo cubrís con ellas.
.
Marcos Ana


Cuando escribía, aún conmocionado por la noticia una crónica en homenaje al poeta Marcos Ana, fallecido este 26 de noviembre de 2016, me entero de la muerte de Fidel Castro Ruz. Soy incapaz, en este momento, de escribir un texto sobre el gran revolucionario cubano, hijo de emigrante gallego, que logró la singular hazaña de derrotar a Fulgencio Batista en los albores de 1959, a solo noventa millas de las fauces imperialistas del Tío Sam.
Entonces, recojo una crónica escrita hace un cuarto de siglo, que para mí no ha perdido vigencia ni oportunidad, pues trasunta lo que experimentara nuestra joven generación de los 60, imbuida del idealismo combatiente de los anhelos revolucionarios durante la segunda mitad del siglo XX. La ofrezco a mis lectores, como un homenaje al gran Fidel:

“Teníamos dieciocho años en 1959. Aquel Año Nuevo, el tío Indalecio, ex anarquista de la columna Durruti, irrumpió con la noticia: Fidel Castro y los suyos entraban victoriosos en las calles de la Habana... Batista huía a Miami, a disfrutar los cientos de millones de dólares sustraídos al erario nacional. El balneario caribeño de Washington cerraba sus casinos y prostíbulos.

“Para los españoles que habían padecido la derrota a manos de Franco, los viejos sueños parecían encarnar en la esperanza. En especial los gallegos progresistas, cuyo flujo vital hacia Cuba fuera intenso al promediar el siglo XX, se sentían identificados con la victoria de las milicias populares sobre el ejército regular de Fulgencio Batista. Para nosotros, jóvenes iberoamericanos, un mundo nuevo surgía en medio de los gastados regímenes de nuestra preterida América. Poco después lo confirmamos: la Revolución Cubana era una formidable expresión de antiimperialismo, el primer triunfo político y militar contra los amos del Norte, que lograba afianzarse como gobierno socialista en su mismísimo “patio trasero”.

“Los victoriosos barbudos de Sierra Maestra hablaban el lenguaje de una dignidad hasta entonces desconocida por nuestros próceres de salón. Habían ganado una guerra verdadera, combatiendo contra uno de los ejércitos mejor preparados de Iberoamérica. Los opresores criollos temblaban, esperando la enérgica intervención del tío Sam en defensa de sus intereses.

“Cuba fue consolidándose gracias al trabajo de su pueblo. Obtuvo logros notables en salud, educación, economía productiva, cultura. Su influjo se extendió a lo largo y ancho de nuestro continente. “Los resultados de una revolución verdadera sólo pueden medirse al cabo de muchos años, porque se trata de un movimiento político, económico y social de alcances universales, un nuevo concepto de las relaciones humanas...”, nos decía Indalecio, lleno de entusiasmo juvenil.

“Cierto. Y aunque en las décadas siguientes la Revolución Cubana sufriera rudos golpes, entre los que estuvo la muerte del Che y el fracaso de la guerrilla en el corazón de la América del Sur, sus efectos se hacían notar por doquier. En Chile, la Democracia Cristiana levantaba al emblema de la “revolución en libertad”, y en su proyecto político figuraban las principales reivindicaciones del proceso cubano, como si perteneciesen a su ideario reformista.

“Igual cosa ocurrió en Venezuela, Ecuador, Perú, e incluso en la Argentina anterior a las dictaduras militares de Videla y Galtieri. Por otra parte, la actitud política de las derechas sufrió cambios importantes, buscando adecuarse a las nuevas exigencias sociales que el “mal ejemplo” cubano exacerbaba en nuestros países, y, de paso, elaborando estrategias conjuntas para erradicar “el peligro castrista”. Así nació la infamante “doctrina de seguridad nacional”, sangre y espíritu de las castas cuarteleras, que la hicieron suya sin mayores escrúpulos “patrióticos”; en el caso concreto de Chile, aceptándola con monolítica aquiescencia y singular servilismo.

“La muerte de Salvador Allende, víctima de la traición y el abandono, constituyó para nosotros una gran decepción... ”Las derrotas deben fortalecernos; otros tomarán nuestro lugar con renovados bríos”, insistía Indalecio, físicamente desgastado por la vejez, pero con sus ojos encendidos por un inclaudicable espíritu de lucha que apagaría sólo la muerte. “Quisiera ver el sueño de Cuba hecho realidad en toda América”, fue una de sus postreras expresiones. “Ustedes lo verán, antes de que el siglo concluya”...

“La crisis del mundo socialista y la derechización de la Comunidad Europea han fortalecido a las oligarquías criollas. Sus ideólogos van imponiendo, cada vez con mayor desparpajo, esquemas económicos aberrantes para los sectores más desposeídos, con la complicidad de los movimientos reformistas que se sienten hoy avasallados por el lenguaje y la acción de la tecnocracia neoliberal, eficiente administradora de la miseria ajena en beneficio de las minorías.

“En nuestro país resulta patética la actitud de ciertos demócratas de supuesto cuño izquierdista, empeñados en no inquietar a la Derecha, asegurándole una “administración eficiente” de sus negocios; ofendido por el repudio internacional al ex dictador, a quien –oh paradoja– ha contribuido a legitimar paso a paso desde el acatamiento de la espuria Constitución del 80; entusiasta para celebrar los “éxitos económicos” del pinochetismo, mientras los tecnólogos de palacio se comprometen a consolidarlos en el “mediano y largo plazo”, y juran al empresariado amor eterno y fidelidad a toda prueba.

“Entretanto, los trabajadores siguen aguardando mejores días, desconcertados ante el nuevo rumbo que tomaron sus líderes, enérgicos y combativos ayer, contemporizadores y “pragmáticos” hoy. Nada ha cambiado para los desposeídos. Al contrario, los niveles de vida han ido deteriorándose paulatinamente, con el consiguiente aumento de la delincuencia y de actos violentistas que no parecen obedecer a móviles ideológicos, pero que son imputados a la Izquierda revolucionaria chilena (a lo que resta de ella) por un oficialismo que parodia los ademanes autoritarios de sus predecesores.

“¿Y Cuba?

“Resiste a pie firme los embates de sus enemigos, acosada por el vecino Imperio que espera el momento propicio para asestar el golpe final contra la Revolución. Pero su ideario no será borrado mientras exista el anhelo de un futuro promisorio para los pueblos de América. Sueño y esperanza siguen siendo isla encantada en la entraña rumorosa del Caribe, y memoria viva en el recuerdo de Indalecio, “muerto en acción” hace quince años.”

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Edmundo Moure
Mayo 1991; noviembre 2016
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 26-11-2016 23:14
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MARCOS ANA, EL POETA GUERRERO

MARCOS ANA, EL POETA GUERRERO

Prisionero durante veintisiete años en las mazmorras franquistas, condenado a muerte en dos oportunidades, quizá porque cuando se conjugan en un individuo las virtudes del luchador y del poeta, éste posee varias vidas... Hoy ha muerto, en forma definitiva para su ente corporal, Marcos Ana.

A lo largo de esa interminable existencia carcelaria, semejante a la de Nelson Mandela, Marcos Ana fue capaz de vivir en plenitud su pasión por la literatura, unida a la vocación política, haciendo realidad lo cantado por otro poeta de su generación, Gabriel Celaya:


Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.


Esta actitud hecha versos como saetas, que suele escandalizar a los puristas que olvidan el aserto de Vicente Huidobro: “Cantar a la rosa es también un acto político”. Así, Marcos Ana se entregó a una causa que se cobijaba en sus entrañas. Sin arredrarse ni claudicar, víctima de una de las más feroces dictaduras -¡vaya que las hubo!- del siglo XX, tuvo la fuerza y la capacidad para crear, dentro de la cárcel, un periódico clandestino de combate, para desarrollar un taller literario para los presos, entendiendo que la palabra es una arcilla indispensable para construir la casa de la esperanza.


Sus poemas trasuntan una suerte de “lírica carcelaria” que nos conmueve, más allá de cualquier sensiblería dramática, y nos recuerda a otro ilustre poeta prisionero que murió con los ojos desmesuradamente abiertos, en la cárcel de Alicante, Miguel Hernández, el pastor de Orihuela, aunque en él se cebaron la enfermedad y los apremios para matarle, luego de tres años tras las rejas.


Decidme cómo es un árbol

Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire.
Recitadme un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre,
decidme cómo es el beso de una mujer,
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman de enamorados
tiemblos de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa?
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.
No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario.


Fernando Macarro Castillo, conocido universalmente como Marcos Ana, fue y seguirá siendo un poeta hispano, oriundo del ayuntamiento de San Vicente, Salamanca. Hijo de campesinos pobres, pasó la infancia en su localidad natal hasta que se trasladó con su familia a Alcalá de Henares, en 1929. Marchó al frente al estallar la guerra civil, en julio de 1936, afiliándose a las Juventudes Socialistas Unificadas. Debido a su corta edad, no pudo incorporarse a las tropas combatientes de la República hasta 1938.
Luchó en la batalla de Madrid, al tiempo que trabajaba como comisario político del Partido Comunista. Antes de la caída de la capital de España, logró refugiarse en Alicante, en espera de un navío que le rescatase a él y a otros compañeros. Fue apresado por soldados italianos que servían a Franco y luego compartió la prisión con Miguel Hernández. Su carácter rebelde y contumaz le acarreó una brutal represión que incluía apremios físicos, torturas y extensos periodos de incomunicación. Pero nada quebró su entereza moral, fortalecida por constantes lecturas de obras “clásicas” que el régimen autorizaba circular en sus mazmorras. Aquellos funcionarios de la brutalidad católica-corporativa rendían tributo, talvez sin advertirlo, al ilustrísimo preso bajo las garras inquisitoriales, Miguel de Cervantes y Saavedra, aunque la lectura de El Quijote estuviese restringida. Pero el espíritu combativo también anidaba en aquellos autores como Quevedo, Lope de Vega, Calderón. Gracias a una red interna de libros clandestinos, leyó a Rafael Alberti, a Federico García Lorca, a León Felipe y a Grabriel Celaya.
En 1956 comienza a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana, textos que salieron de la prisión, llevados por manos anónimas, escondidos entre los senos propiciatorios de las mujeres españolas, nutriendo la esperanza y la rebeldía de numerosos opositores al tirano. Estos versos desgarrados y valerosos, alentaron a organizaciones como Amnistía Internacional para procurar su liberación, la que tuvo lugar en 1961, cuando logró refugiarse en Francia, donde se integraría al Centro de Información y Solidaridad con España, dirigido por Pablo Picasso. Recorrió Europa y Sudamérica, donde su poesía combatiente influyera de manera significativa, en especial entre los jóvenes que padecían las dictaduras de Videla, en Argentina, y de Pinochet, en Chile.
En un mundo al parecer entregado solo al hedonismo cerril, donde se reniega sin mayor análisis de los procesos revolucionarios, dando por sentado el fracaso de las llamadas “utopías sociales”, la figura de Marcos Ana crece y se proyecta como un paradigma para las nuevas generaciones, para aquellos que lograrán, pese a todo, alzarse sobre la ceniza artera de un egoísmo que pugna por ahogarnos en una atmósfera de claudicación y derrotismo.

Abrimos, en esta mañana de noviembre que nos trae la mala nueva de su partida, las páginas del Canto General, y cantamos, en homenaje a Marcos Ana, la vibrante exhortación de Pablo Neruda:

No me siento solo en la noche,
en la oscuridad de la tierra.
Soy pueblo, pueblo innumerable.
Tengo en mi voz la fuerza pura
para atravesar el silencio
y germinar en las tinieblas.

Muerte, martirio, sombra, hielo,
cubren de pronto la semilla.
Y parece enterrado el pueblo.
Pero el maíz vuelve a la tierra.
Atravesaron el silencio
sus implacables manos rojas.
Desde la muerte renacemos.

¡Larga vida al poeta Marcos Ana!

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Edmundo Moure
Noviembre 26, 2016
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 26-11-2016 22:59
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ACTO SOBRE A PRAIA DE SADA
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 24-11-2016 10:36
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Presentación do libro QUERIDO EDUARDO

Este venres, en Sada, presentase o libro QUERIDO EDUARDO, coordinado polo periodista e poeta Antón Lopo, e que recolle as cartas que Ramón Suárez Picallo lle remitiu a Eduardo Blanco Amor.
Na presentación, intervirá Esperanza Mariño Davila que tamén ten estudiado dita correspondencia.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 08-11-2016 16:34
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122 ANIVERSARIO DO NACEMENTO DE RAMÓN SUÁREZ PICALLO

Tal día como hoxe 4 de novembro de 1894 nacía en Veloi (Sada) RAMÓN SUÁREZ PICALLO.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 04-11-2016 00:06
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UMBRAL Y MADRID; MUERTOS Y RESUCITADOS
UMBRAL Y MADRID; MUERTOS Y RESUCITADOS

Sostengo que los buenos novelistas o cronistas son mejores testigos del devenir que los historiadores, y es bueno acudir a ellos para conocer sucesos y apreciar interpretaciones valederas, aun cuando toda escritura lleve su sesgo, porque hasta “cantar a la rosa” es un acto político, según Vicente Huidobro. Por acción u omisión, todos estamos “comprometidos”.
Es lo que siento y aprecio, en cuanto a testimonios veraces, cuando leo a Francisco Umbral, el gran cronista del Madrid de la segunda mitad del siglo XX. Por eso, no me canso de recomendar su Trilogía de Madrid -aunque Bolaño refunfuñe desde la eternidad literaria-, editada por primera vez en 1984… La encuentras en librerías de viejo, amigo lector, por la mitad o menos del precio de una cajetilla de cigarrillos, en la edición de bolsillo “Literatura Contemporánea; Seix Barral”.
Hace poco, reproduje para mis asiduos un artículo de El País, donde se habla del desprecio de Franco por José Antonio Primo de Rivera (su ideólogo señorito y socio golpista), ultimado en Madrid el 20 de noviembre de 1936. Mi amigo Gregorio no quiere saber nada del caudillo gallego, ni siquiera oírlo mentar; mi amigo Sergio establece diferencias ideológicas entre el pequeño Paco Dictador y José Antonio, fundador del “glorioso Movimiento”, presuntamente iluminado (como Jaime Guzmán en Chile). Yo no puedo evitar las apostillas, que suelen ser lo mejor de la pasión literaria (e histórica). Por eso, replico aquí parte del texto en que Umbral describe el funeral de quien gobernara, con mano de hierro, escapulario al cuello y comunión diaria, a la díscola España, durante cuatro décadas:
Franco muerto en la plaza de Oriente. El cielo negro de la mañana. Noviembre era una candela sombría en manos de Nuria Espert, vecina de la plaza con bella cara de máscara y pantera. La ausencia de Bergamín, el eterno ausente/presente de la Historia, en su buhardillón que daba a la plaza. Alegorías de carboncillo y estatuas de espuma, ángeles de plomo, sin despegar las alas, por el cielo bajo de palacio…
Franco muerto en la plaza de Oriente. Su mandato había sido un plazaorientalismo, un asambleísmo de derechas por el que se tomaban las grandes decisiones nacionales ante los sabios ágrafos con manta y patriotas pedáneos, traídos, en autocar de toda España. El muerto reinaba en lo que fuera su legitimidad. Otra no tuvo. Horda/hidra de mil cabezas con boina, por las esquinas, mirando el miedo. Pasaba en torno al féretro la anacrónica escolta de los moros, con grímpolas y gallardetes, cuando Solís y Cortina Mauri acababan de embarullar lo del Sahara. Augusto Pinochet, último espantajo desbadajado del cesarismo franquista, ponía su color mestizo y chileno en la palidez de las caras y las piedras.
(Costó mucho que se fuese de España, después de aquella mañana; quería quedarse y recibir honores del Rey, que se los negó, quedamente). Era una mañana a contratipo con los solos colores de la bandera roja y gualda arropando la caja del muerto…
…Franco Franco Franco. Arriba España. Vagas y ostensibles Isabelonas hacían el planto y el plante en la plaza, junto a la seráfica madre, transmutada con el siglo en san Pantaleón licuado (iglesia/convento muy cercanos). ¿En el santoral se cambia de sexo? Solitarios fiacres a lo Fernando VII se arriesgaban en la plaza llevando un llanto de niños enredado e interior al estruendo de las ruedas y los caballos… Buenos burgueses de mostacho y medio velito regresaban de mirar a Franco muerto como si saliesen de misa, confortados. Franco muerto en la plaza de Oriente. El cielo negro de noviembre…

Su mediocre delfín chileno, Augusto Pinochet, moriría también en su lecho, treinta y un años después de su referente ferrolano, igual que él, sin haber sido juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos, utilizando sin escrúpulos el terrorismo de Estado para eliminar a todo el que sintiera u oliera como su enemigo ideológico. Muchos chilenos –quizá muchísimos- siguen rindiendo tributo a la memoria del dictador; aun algunos opositores suyos, como Ricardo Lagos, acostumbran reconocer sus “logros económicos”. Es una manera, quizá algo pedestre, de resucitarlo.
Ya ves, amigo lector, la muerte suele ser algo relativo. Eso pudo comprobarlo mi amigo gallego, Afonso Vázquez-Monxardín, arqueólogo, catedrático de lengua y cultura gallega, destacado investigador y ensayista, cuando vino a Chile, en 1988, para dictar un breve curso de Lengua, Cultura e Historia de Galicia, dirigido a miembros de Lar Gallego, nuestra institución asociativa, en virtud de un convenio de colaboración con la Xunta de Galicia.
Le recibimos –el directorio en pleno- en nuestra antigua sede de calle Carmen, zona céntrica de Santiago del Nuevo Extremo (o Último Reino, como la calificara el primer gallego llegado a estas latitudes, el lucense Rodrigo de Quiroga y Camba). Nada más entrar al salón de reuniones, Afonso se topó de narices con dos retratos fotográficos de sendos caudillos militares: Augusto Pinochet Ugarte, a la sazón Presidente forzoso de Chile, y Francisco Franco Bahamonde; de éste último, una foto de perfil de los años 60, con ampulosa dedicatoria de puño y letra que llenaba de orgullo a directores y socios. Uno de ellos, que había recibido aquel testimonio en julio de 1963, aseguraba que Franco le estrechó la mano, diciéndole: -“Enhorabuena, querido paisano”. (Presumía de no haberse lavado más aquella diestra bendecida).
Poco más tarde, ya en contacto con los cuarenta y pico estudiantes matriculados en su curso, Vázquez-Monxardín pudo percatarse de que el pequeño ferrolano no estaba vivo sólo en el retrato blanquinegro, sino en el espíritu y la memoria de estos paisanos suyos del extremo sur del mundo, que seguían viéndole como el “Gran Cruzado de la Fe”, ungido así por Pío XII. Y la confirmación definitiva de tamaña sorpresa iba a constatarla en Estadio Español de Las Condes, donde los viejos emigrantes de las varias Españas, sus hijos y nietos, hablaban del dictador presuntamente fenecido, como una figura admirable y de plena vigencia, de cuyo legado imperecedero ellos eran parte esencial y de suyo agradecida.
De los cuarenta y tres matriculados en el interesante y dinámico curso de Afonso, permanecimos dos hasta el final: José Bouzo Pavón, uno de los pocos que aún podía hablar en la lengua de Rosalía, y este cronista. El resto se fue desgranando. Algunos adujeron compromisos “personales” que les impedían continuar; otros manifestaron, sin ambages, su descontento por el “sesgo político” del profesor, que no narraba la historia de Galicia y de España como ellos la conocían, de fuentes más fidedignas, por supuesto, según testimonios de emigrantes enriquecidos que volvían de sus viajes de placer a la Península y daban fe del progreso y del bienestar alcanzados en la interminable era de Franco. (Y de la calidad de la comida y los buenos precios y de las mujeres púdicas y glamorosas).
Esa España “idílica” no la conocí. Mi primer viaje fue en mayo de 1983. Estuve apenas tres días en Madrid y cuatro semanas en Galicia. Amigos y parientes chilenos me reprochaban no haber recorrido más ciudades y países.... ¿Cómo no crucé a Francia o no volé a Italia? Yo les respondía que aún me faltaba mucho para conocer de Galicia, que es un territorio enorme, quizá el más extenso del planeta, con sus miles de aldeas por visitar, una a una, conversando con los vecinos, al calor de sus intemporales lareiras…
A menudo imagino que soy émulo de Francisco Umbral respecto de Santiago de Chile; camino voy de ser su cronista, como lo fuera en su época Joaquín Edwards Bello. Cuando reviso el millar de crónicas que he pergeñado durante treinta años, me siento con los méritos suficientes para serlo, aunque nuestra ciudad capital no cuente con los pergaminos cosmopolitas de Madrid ni con su tradición de cinco siglos de Corte.
Y pienso en la resurrección -no de mi cuerpo perecedero o de mi incierta alma-, sino en el renacer de las palabras, en ese modesto milagro que cada lector obra cuando hace suyos los sueños del escriba y los revive en su propio corazón, es decir en la memoria cordial que vence el olvido.

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Edmundo Moure
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 25-10-2016 23:11
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BOB DYLAN. TROVADORES E POETAS
TROVADORES Y POETAS


…Vi diez mil oradores de lenguas rotas
Vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños
Y es dura, dura, dura
Muy dura la lluvia que va a caer…


Bob Dylan


Sí, un trovador estadounidense ha remecido el ambiente musical y literario de Occidente. La Academia Sueca, en un proceder inédito y sorpresivo, ha otorgado el Premio Nobel de Literatura al cantautor Bob Dylan. ¡Enhorabuena!
En nuestro país –como bien lo señala Alejandro Lavquén-, entre los “puristas” literarios, o más bien clasificadores algo trasnochados de los diversos géneros estéticos, el revuelo representa una virtual transgresión, algo así como una boutade de académicos por lo general cautos, como suelen ser los funcionarios de las letras y la ciencia suecos, algo sesgados políticamente, según nuestros conocidos carcamales del mundo del arte y de la política establecida. Y antes que yo, Lavquén reflexiona:
“La Academia sueca da como fundamento de la elección, que Dylan se adjudicó el premio por ‘haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana’ [léase norteamericana o estadounidense]. Ahora bien, si parafraseamos este argumento, podríamos decir, por ejemplo, en relación a dos cantautores y poetas latinoamericanos, como lo son Silvio Rodríguez y Patricio Manns, que ellos se merecerían también el premio en algún momento por ‘haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción latinoamericana’. Un hecho de la causa irrefutable. Estos dos autores están a la misma altura poética y musical que Dylan. La diferencia para efectos de reconocimiento es que Dylan es estadounidense y Rodríguez y Manns son cubano y chileno. (*Las negritas son originales del texto de Alejo).”
Habría que recordar que el oficio de trovador es tan antiguo como el de poeta, o mejor dicho, que durante siglos los unió en una sola voz creadora, junto a la música. Esa conjunción hizo posible que la poesía se divulgase en amplios sectores de la comunidad, máxime cuando se trataba de espectáculos públicos, léase fiestas populares.
Los trovadores, con sus canciones amorosas, entre las que se diferenciaban la Cantiga de Amor y la Cantiga de Amigo, pues la primera recogía los poemas cantados por el varón a la amada; la segunda, las canciones de la mujer al amado-amante, a quien se daba el eufemístico tratamiento de “amigo”, para no herir las susceptibilidades morales del medioevo, aunque se diera por entendida y aceptada, poéticamente, aquella transgresión amorosa rechazada en la fémina, tolerada y aun digna de admiración en el macho.
La literatura producida por los trovadores y juglares se iba a transformar en una de las fuentes básicas de la poesía cultivada en la Europa occidental, a lo largo de tres siglos. Pero traía también consigo contenidos irreverentes, que se manifestaban en las formas del “escarnio o maldecir”, donde el poeta-cantor denunciaba abusos y tropelías de los poderosos, conductas atrabiliarias del propio rey, si cabía, además de críticas a la jerarquía eclesiástica. Esto expuso a trovadores, vates, rapsodas, y juglares, desde los tiempos de Homero, al riesgo letal de la picota.
Los trovadores se remontan a los albores de la literatura occitana. Escribían en una variedad culta del antiguo idioma provenzal, que surgió en Occitania a finales del siglo XI y se extendió por el occidente europeo, sobre todo en el reino de Cataluña y el norte de la Península Itálica, para florecer luego hacia el noroeste de la Península Ibérica, a través del Camino de Santiago. La tradición literaria de los trovadores atraviesa los siglos con su riqueza melódica y lírica, dejando su huella en la poesía catalana del siglo XX. Del mismo modo, sus géneros y subgéneros tuvieron singular florecimiento en la región galaico-portuguesa, con figuras vigentes hasta nuestros días, revitalizadas, en Chile, por el trovador del siglo XXI, Eduardo Peralta, quien incluye en su repertorio a Pero da Ponte y a Meendinho; también al poeta gallego del siglo pasado, Álvaro Cunqueiro.
Conviene esclarecer la diferencia entre trovador y juglar. El trovador era un poeta lírico, por lo general de condición social elevada, que se acompañaba de una melodía fija y cuyo texto se fijaba por escrito y no se transmitía con variantes, además de que no necesitaba utilizar sus facultades artísticas como medio de vida. El juglar, sin embargo, llevaba una vida ambulante, recitaba con una entonación específica pero no melódica, memorizaba los textos e incluso improvisaba a partir de determinados motivos temáticos, podía ayudarse de la mímica y la dramatización; características que lo convierten en uno de los máximos representantes de la literatura de transmisión oral de carácter folclórico o popular. No obstante, en ocasiones es posible confundirlos o reconocer individuos que reunieron las dos tipologías. De modo muy esquemático, suele asociarse al trovador con el autor (creador), y al juglar con el actor (intérprete). Ambos se sintetizarían en la cultura musical del siglo XI, con la imagen del cantautor .


Los primeros poetas cultos eran llamados “trovadores” en lengua provenzal. El trovador, además de poeta refinado, era también compositor de la música que acompañaba a los textos literarios. Se desarrolla, pues, una lírica cantada para un público que escucha y se siente interpretado en sus propias vivencias y aspiraciones. La música asociada a la poesía era un divertimento en las fiestas medievales, pero los juglares hacían lo suyo en las ferias aldeanas y en los carnavales, en comunión con los villanos o “bajo pueblo”. Los trovadores eran los compositores de las “cantigas” y pertenecían a la clase nobiliaria; las damas les hacían sus predilectos, quizá contrastándolos con sus bárbaros y rústicos señores. Así, muchas de las “cantigas de amigo” eran inspiradas en los impulsos licenciosos de las “dueñas” enamoradas del poeta.


Mi amigo escritor, Isaac Otero, incansable cronista de “Galicia en el Mundo”, sintetiza con acierto lo que es la trova galaico-portuguesa:

Cuando evocamos los siglos medievales, es inevitable resaltar que la lengua común tanto para los documentos como para los ‘diplomas’, al igual que para los libros escritos, era la lengua latina; un latín ‘romanceado’ al cual llegaban las ‘influencias’ de la lengua hablada por el pueblo en Galicia, esto es, el gallego, que hasta entonces había sido empleado como vehículo expresivo por los trovadores y juglares. A ellos también les alcanzaron las inspiraciones foráneas de la inmarcesible poesía ‘provenzal’ y de los troveros que cantaban a la vez que divertían a quienes transitaban cruzando las rutas de los diversos ‘caminos’ de los peregrinos a Compostela. ¿Quién podría olvidar el hermoso conjunto de poesías líricas –“cantigas de amigo”, “canciones de amor” y “cantigas de escarnho e maldizer”– de los siglos XII y XIII contenidas en los célebres ‘Cancioneros’ de la Biblioteca Vaticana, Ajuda o Colocci-Brancutti?

La energía cultural compostelana dio origen a la denominada “escuela trovadoresca”, de la que forman parte muchos poetas y cuyas composiciones y estrofas figuran en tales ‘Cancioneros’. La lengua gallega –que se nos presenta como una de las primeras manifestaciones de las lenguas ‘romances’– fue dando paso firme hacia la poesía lírica española.

¿Y cómo podríamos dejar de mencionar a los eternos “trovadores del mar”? Meendinho, que cantó al amor, a la ermita y al mar de la isla de San Simón, en la ensenada del mismo nombre, frente a Redondela, en la anchurosa Ría de Vigo? El inmoral Martín Códax, autor de las siete ‘cantigas de amigo’, musicalizadas, en el mar de Vigo. Xohán de Cangas, cantor de la ermita de San Mamede en las orillas de Aldán. Nuno Pérez, cantor de San Cremenzo, santo del mar, venerado en la ermita de un islote, en la costa de Santa María de Ardán. Y el pontevedrés Paio Gómez Chariño, el almirante - trovador que “ganó Seuilla siendo de moros” en el siglo XIII. Universal lírica galaico-portuguesa del Occidente europeo. Cantos de los peregrinos flamencos. “¡Ultreia! ¡Ultreia!

Trovador excepcional, que combina con acierto la poesía con la música, en una simbiosis de alto contenido lírico, es el cantautor chileno Eduardo Peralta, de vasta y pertinaz trayectoria. Musicalizador y traductor del célebre Brassens, ha llevado a la canción versos de conocidos poetas universales y de creadores chilenos, entregando, en especial los lunes, en el Mesón Nerudiano, el talento de su música y su voz. Es él mismo un poeta que crea canciones-poemas de su propio estro. Una demostración cabal del antiquísimo maridaje entre canto y poesía. No cabe duda que Peralta aplaudirá con entusiasmo el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura 2016 a Bob Dylan, como él, fino trovador de la modernidad.

¿Y qué fue Violeta Parra, sino la más grande trovadora del alma popular chilena y poeta insigne?
El mérito mayor de Bob Dylan es haber difundido y difundir, más allá de los estrechos cenáculos literarios y los corrillos elitistas de la academia, una poesía auténtica hecha canción, viva y actual, en esos encuentros multitudinarios que solo la música parece capaz de convocar. Muchos de sus poemas constituyen una protesta contra la injusticia, la ignominia, la mentira y el avasallamiento que los feroces poderes del reino de este mundo ejercen sobre las grandes mayorías y contra esas minorías odiadas por ser diferentes o “anormales”, según cánones cerriles y totalitarios.
Ante el otorgamiento de este Premio Nobel de Literatura 2016, he visto gestos enfurruñados entre mis pares de la Casa del Escritor y escuchado también opiniones que lo califican de “despropósito con intencionalidad política”.
¿Será que muchos de nuestros poetas, sumidos en el silencio ominoso de sus libros, en la agostada ceniza de versos marchitos, han olvidado que la poesía es y seguirá siendo canto inmemorial que atraviesa los siglos?


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Edmundo Moure
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 17-10-2016 01:34
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