A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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Xoves 31 as 20.30 h na Capela de San Roque · Acto de inauguración da exposición



Manuel Pérez Lorenzo, historiador e membro da A.C. Irmáns Súarez Picallo, presentará o contido da exposición sobre o Modernismo en Sada.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 30-07-2014 23:26
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EXPOSICIÓN DE MEMORIA DE SADA

II exposición Memoria de Sada.


Do 2 ao 30 de agosto (ambos incluídos) estarán expostas na Capela de San Roque unha selección de preto de 400 fotografías do arquivo fotográfico Memoria de Sada. Pódese visitar de balde no seguinte horario:

Todos os días (sábados e domingos incluídos):
11:00 a 13:00 e 18:00 a 21:00

Inauguración

A inauguración será o venres, 1 de agosto ás 20:00 horas na Capela de San Roque. O acceso é de balde e estará limitado ao aforo da capela.
Ver Memoria de Sada
Comentarios (0) - Categoría: Historia local - Publicado o 29-07-2014 16:36
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Centros Culturales (en 1950)
O que fora o Teatro Municipal da capital de Colchagua, convertido nun moderno Centro Cultural.


RSP comenta a importancia dos Centros Culturais no desenrolo cultural no mundo rural.


28 de julio de 1950

EL EJEMPLO DE SAN FERNANDO


Por Ramón Suárez Picallo

La señora Irma Astorga, esposa de un gran escritor chileno, publicó ayer, en esta misma página de “La Hora”, un bello artículo, refiriéndose a su pueblo nativo –Llay-Llay- al que considera como un páramo espiritual, con referencia a los problemas del arte y de la cultura. Habla de una vida semi colonial, aburrida y tristona, sin más atractivos para su juventud que el “cacho”, las películas de gansters, las danzas exóticas, los tangos llorones y decadentes y alguno que otro partido de fútbol; además del recreo letal que les ofrecen las cantinas, donde mueren, de mala muerte, los mejores años de una muchachada buena, cordial y curiosa, con el alma cargada de anhelos, de inquietudes y de esperanzas, proyectadas sobre un mundo mejor.

La señora Irma habló con la juventud de su región; y dice de ella que se siente desplazada, olvidada y dejada de la mano de Dios y de la de los rectores de la vida pública de su país. Unos muchachos inquietos y bondadosos, puros de cuerpo y de espíritu, que piden como preciado regalo una biblioteca circulante, espectáculos artísticos, charlas culturales y cursos de iniciación en los aspectos y problemas más interesantes de la cultura general.

El problema –la extensión y el goce del arte y de la cultura en los pueblos rurales- tiene grandes proyecciones; y no afecta sólo a Llay-Llay ni a otros lugares de Chile, sino que es común a millones de seres humanos, diseminados a lo ancho y a lo largo de todo el mundo. Las grandes ciudades, especialmente las que ostentan la jerarquía de la capitalidad, ahogan a las viejas villas y provocan un desastroso problema social y espiritual: la fuga del hombre del rus hacia la urbe en busca de horizontes que supone le están vedados en su comarca natal.

Por eso los Gobiernos más inteligentes de los países más democráticos, civilizados y progresistas del mundo –y sus Ministerios de Instrucción Pública- han adoptado en los últimos tiempos planes perfectos para llevar a las villas, a los lugares y a las parroquias más remotas el hálito del arte y de la cultura.

Las escuelas del lugar, después de las horas de clases, se convierten en una especie de tertulia, donde el maestro, el veterinario, el juez, el cura, el que fue navegante y el que manda crónicas a los periódicos, forman Ateneo y Academia; y ante los jóvenes vecinos tratan temas de alto interés cultural. Un radio receptor capta conferencias, conciertos, charlas y otro género de audiciones cuyos temas son después comentados y glosados por los “intelectuales” de la localidad. Y como corolario, una biblioteca, muy modesta, pero muy escogida, ofrece sus volúmenes que no pasan del número de cien, para organizar lecturas comentadas.

Y en todas las partes donde existen estas “células” de cultura popular fueron organizadas por los propios vecinos, desde el sacerdote y el comerciante, hasta el médico, más o menos herético. Los partidos políticos, los diputados del distrito y los altos funcionarios públicos las protegieron y las ampararon, mientras no llegó allí la Extensión Cultural, la Universidad y el Colegio secundario, con una inspiración más pedagógica y apostólica que burocrática y gubernamental.

En los países escandinavos, en Suiza, en Bélgica y Holanda, en Alemania e Inglaterra y en la España de 1931 a 1936, así como en el Canadá y en los Estados Unidos, florecieron y florecen estos centros populares de cultura rural donde se forman los principales valores de la democracia jerarquizada y dirigida por una “élite” superior, sin demagogias sucias, fomentadas en locales infectos, sin limpiar y sin barrer, donde no hay una biblioteca, pero donde hay invariablemente una cantina…

Y aquí en Chile, hay sobre esto una ciudad ejemplar: San Fernando, la blanca y hermosa capital de Colchagua, situada en el fecundo y jocundo centro de la República. Médicos, abogados, comerciantes e industriales y funcionarios públicos de alta jerarquía, han fundado allí un Centro Cultural, que lleva el nombre de don Urcisinio Peña, médico ilustre y profesor insigne. Organiza con absoluta regularidad, conciertos, conferencias, fiestas autóctonas y charlas culturales. Y fueron allí el gran chileno Augusto d’Halmar y el español Eduardo Blanco-Amor, junto con otros grandes intelectuales, que guardan de San Fernando cálidos y amables recuerdos.

Incluso quien escribe estas líneas, que quedó maravillado cuando tuvo el honor de hablar allí ante más de mil muchachas y muchachos de escuelas y liceos, que seguían su charla sobre voces y colores de España, poniéndole notas y puntos al mapa peninsular. Y que en una conferencia sobre “El mar de Chile”, vio a un grupo de jóvenes huasos, alelados y conmovidos, con una curiosidad, corrección e interés que ya quisieran para sí lo pitucos capitalinos de todas las capitales.

Pero esta magnífica obra no se debe más que al esfuerzo privado de un núcleo de vecinos de buena voluntad; lo oficial no entra ni sale allí. Participan con ella el gran señor, que le ofrece mesa y casa cubierta al conferenciante; el que llama a sus amigos para reunir unos pesos que le cubran los gastos del viaje, y los que, amables y cordiales, le ofrecen mesa blandida con pan y manteles. Y todos, guiados por el noble afán de darle a su pueblo de nacimiento o de residencia, el aire que lleva y que trae una inquietud ética, estética y cultural.

Y quizás el ejemplo de San Fernando pueda servirle a Llay-Llay, y a todos los otros pueblos del mundo, como modelo para hacer cultura a base de una buena y generosa vecindad, sin pedirles nada a los otros, sino que practicando el viejo dicho: “Ayúdate, que después yo te ayudaré”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Institucións e Sociedades - Publicado o 28-07-2014 02:48
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DEPURADORA EN GANDARÍO
A Sociedade Galega de Historia Natural Delegación de As Mariñas apoia o acto reivindicativo que se celebrará este domingo 27 de xullo ás 18:00 horas na praia de Gandarío en contra da depuradora que se pretende instalar.


Inclúese enlaces para ver a información da Estación Depuradora de Augas Residuais,(E.D.A.R.) de Gandarío e alegacións do BNG.
Alegacións do BNG
Proxecto EDAR de Gandarío
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 27-07-2014 11:30
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GÁNSTERS EN LONDRES (en 1947)

Revólver Colt 38 "Police Positive" que perteneció al gánster estadounidense "Al" Capone.

A aparición de gánsters ao estilo Chicago en Londres e o seu acoso e ataques aos transeúntes londinenses dos que se fai eco a prensa levan a RSP a escribir este artigo no que acaba diferenciando contrabandistas de asesinos...


27 de julio de 1947

GÁNSTERS EN LONDRES


Por Ramón Suárez Picallo

Los ciudadanos de Londres están consternados. Han aparecido en su magnífica ciudad grupos de gangsters que actúan allí al estilo de Chicago; armados de pistolas, de ametralladoras y de fusiles recortados, interceptan a los pacíficos transeúntes, les quitan el dinero y las cosas que lo valgan, y los dejan después detenidos, sin dar ni fiar, en la vía pública, muertos las más de las veces.

Pero, además de todo eso, los gangsters que sentaron sus reales en la honesta, austera y puritana Inglaterra, cometen otros delitos y desafueros más o menos atroces. Negocian en el mercado negro, venden a cuarenta, cosas que valen cinco. Y lo hacen todo con las formas clásicas de los viejos piratas. Véase cómo:

En algún lugar de las cavernas que salpican la costa británica entre Dover y Cornwall, brillan señales, y en obscuridad parten ligeras lanchas a motor hacia una playa desierta. Allí cargan rápidamente barriles de vino, brandy, perfumes y medias de nylon, los ocultan después en cuevas o los transportan en camiones que ya esperan cerca de la costa para entregar los artículos en el mercado negro de Londres.

Se dice que este contrabando alcanza a los 16 millones de dólares anuales, pero el gobierno tiene confianza en que podrá aplastarlo. Los barcos de guerra que patrullan constantemente equipados con radar, atrapan a menudo las lanchas contrabandistas. Aunque los contrabandistas occidentales trabajan desde muchos puertos, desde Dinamarca hasta España, la ruta clásica hacia Inglaterra es Boulogne. La gente de Scotland Yard dice que esta ruta está supervisada por dos misteriosos personajes: uno un ex marino inglés llamado “El Capitán” y el otro un ex luchador de la resistencia francesa apodado “La mosca”.

Hay, además, implicados en estos negocios escasamente lícitos, 15.000 desertores polacos y más de doscientos españoles; es decir gentes bastantes como para protagonizar una de las mejores novelas policiacas de Wallace o de Simenon, que son, dicho sea de paso, de lo mejorcito que leemos los grandes eruditos.

Nosotros no tenemos prejuicios en cuanto se refiere a la “moral aduanera” que manda pagar religiosamente los tributos de importación y que prohíbe robar mercancías porque sobre esto, estamos todos curados de espanto. Lo que nos parece mal es que la policía inglesa confunda en forma lamentable a los honrados contrabandistas, con los vulgares asesinos que matan a tiro limpio a los transeúntes de Londres, para robarles todo lo que llevan encima.

Por fin, es extraordinario para la moral y las buenas costumbres inglesas, el hecho de que Chicago se haya trasladado a Londres. Parece cumplirse aquí el símbolo del arco que discurre entre el punto de partida y el punto terminal, siempre sobre su propia trayectoria.

Ya veremos si Scotland Yard resuelve la difícil papelota y pone a buen recaudo a estos truhanes, especialmente a los que matan a los transeúntes en la vía pública para quitarle lo que llevan encima.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Gansters en Londres en ABC de 1947
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 27-07-2014 00:03
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GALICIA, UNA PALABRA EXTRAÑA

LA PRIMERA PALABRA


Galicia era una palabra extraña, llena de misterio en los días de la infancia… Un lugar remoto desde donde había venido mi padre, con su acento extranjero de sonoridades bonaerenses... En el salón de nuestra casa colgaba un enorme mapa de la Península Ibérica, enmarcado en madera y protegido por un cristal. A la izquierda, en el extremo superior que hacía vértice con el océano Atlántico y el mar Cantábrico, como una especie de bonete que le quedase estrecho a Portugal, se delineaba un territorio sinuoso, ornado de diminutas figuras que semejaban pinos; hacia la derecha, se desplegaba la inmensa España con su Madrid céntrico y mesetario, empinándose con porfía hacia el noreste, como si buscara acercarse a la esquiva Europa.

Mi primera asociación con esa palabra era la imagen de unos segadores que cargaban sus fardeles y herramientas, inclinados sobre la era, mientras regresaban a sus moradas de piedra… No sé de dónde nació en mí aquella visión peregrina; quizá de los versos de Rosalía que escuché a mi padre: “Casteláns, tratade ben aos galegos…”

¿Esos gallegos, entonces, eran como mi padre? No me lo parecía, porque a él le veía llegar de su labor de oficinista contable, en la hora vespertina, vestido con traje atildado, de camisa blanca y corbata, con sombrero alón, luciendo su porte imponente… Y cuando trabajaba en el jardín o en la huerta, su rostro claro parecía disfrutar de un placer conocido. ¿Acaso los gallegos de allá no eran felices? ¿Por qué se marchaban a América, si después iban a vivir añorando su tierra?

La palabra Galicia adquiría otras connotaciones cuando la escuchaba en boca de la abuela Elena o de las tres tías gallegas. Se dulcificaba, se impregnaba de nostalgia, de una sensación agridulce y contradictoria, que yo sólo iba a comprender cuando descifrara la palabra “morriña”, mucho más tarde, en el instante en que Galicia se abriera para mí como abanico interminable de incitaciones y asombros, a partir de la prosodia de su lengua que comenzaba a desgranar, sobre la rústica mesa de mis conocimientos, el alimento incomparable de sus sílabas e inflexiones secretas.

Esa palabra era una fuente de la que iban a surgir regueros de un amor perdurable, a medida que me acercaba a sus entrañas secretas.

Viajé por primera vez en 1983, buscando la casa donde había nacido mi padre, en A Touza, Santa María de Vilaquinte, al sur de Chantada. Dos años más tarde, en julio de 1985, repetí el viaje, esta vez como ponente del Congreso “Rosalía de Castro e o seu Tempo”, que tuvo lugar en Santiago de Compostela.

Al regreso, integré el directorio de Lar Gallego de Chile, como “director cultural”. Nos reuníamos en la sede de calle Carmen, recinto hoy desaparecido de la Unión Deportiva Española. En la sala principal había una biblioteca, cerrada con llave. De vez en cuando llegaban cajas y paquetes desde Galicia, con libros, revistas y folletos, un material heterogéneo en el que yo podía encontrar obras de interés, publicaciones en lengua gallega que aquí nadie leía, salvo Pepe Bouzo y el profesor Eduardo Benítez, también Edgardo Gallegos, mi compañero de sueños galleguistas… Clasificamos los materiales y les dimos su respectiva numeración. Pero los libros no tenían más usuarios que los ya nombrados.

La palabra Galicia y su sentido más profundo no se conjugaban aquí desde la lengua vernácula, olvidada por sus emigrantes, salvo algunas reminiscencias aldeanas en que la nostalgia se hacía presente con notas de costumbrismo remoto y formas que adquirían, de pronto, un tono de auto desprecio, como si fuesen resabios primitivos que la “modernidad” de una buena posición económica desechaba. Advertíamos que esto no era privativo de los hijos de Galicia; era un patrón común a otras colectividades, asentadas en un “españolismo” de cuño franquista que pervivía más allá de la muerte física del pequeño ferrolano. Como patético símbolo, en la pared, tras la testera de la mesa de reuniones del Lar, colgaba una fotografía de Franco, autografiada por él en 1964, que los directivos exhibían con orgullo…

Aquellos hijos del noroeste atlántico, en su inmensa mayoría, no habían estado ligados a los libros ni a la cultura en un sentido de refinamiento intelectual, sino apenas vinculados a expresiones populares y folclóricas consagradas a lo largo de los siglos, como la música a través de la gaita, el tamboril y la pandereta; asimismo, los bailes regionales, ensayados para las festividades propias del calendario religioso, cuya pertinacia de uso constituía las raíces esenciales del ser galaico en la emigración, junto a las manifestaciones culinarias típicas, como la empanada gallega, el caldo con unto y el lacón con grelos, que aparecían en fiestas y conmemoraciones anuales, “día de la raza” incluido, con los saludos y discursos de rigor, pergeñados por funcionarios diplomáticos y dirigentes locales. Para ello no se precisaba de una patria distintiva, ni siquiera de un concepto de nación al modo de los antiguos galeguistas que parecían haber muerto con Castelao, en los albores de 1950, en el exilio de Buenos Aires. Bastaba la bandera roja y gualda y el viejo himno imperial… Y es que en España nada parece cambiar, si hasta las izquierdas se han vuelto monárquicas y clericales…

¡Bendito sea el Señor Santiago!

Nosotros aspirábamos a otra cosa. Queríamos fundar un centro de estudios gallegos en Santiago de Chile, para enseñar aunque fuese los rudimentos de la lengua de Rosalía y dar a conocer lo más granado de su literatura a las nuevas generaciones de gallegos, hijos y nietos de esa especie en extinción que constituían los viejos emigrantes.

Transcurrieron trece años, y en 1998, a instancias del amigo poeta, Luis González Tosar, contando con el apoyo irrestricto de Fernando Amarelo de Castro, logramos nuestro propósito, y en julio de ese año, bajo el alero del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, con el patrocinio de la Secretaría de Educación y Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia, se dio inicio al Programa de Estudios Gallegos, con una cátedra de Lingua e Cultura Galega, como “crédito cultural” para alumnos de la USACH, además de cursos abiertos para descendientes de gallegos en Chile y público general. Asimismo, talleres de literatura gallega impartidos en la Sociedad de Escritores de Chile.

Doce años de constante labor y de cooperación recíproca. Una veintena de alumnos concurrieron a los cursos de verano del Instituto de Lengua Gallega en Santiago de Compostela; además, organizamos intercambios de docentes y escritores, viajes anuales a la Terra Nai, publicaciones, libros que atravesaron las fronteras con el nombre de Galicia como airosa credencial para el ejercicio del “júbilo de comprender”.

La gran mayoría de nuestros alumnos fueron chilenos, sin ascendencia gallega conocida. De la colectividad residente, hubo escasa receptividad para nuestros afanes, que se limitaron a colaboraciones solicitadas para el Día de las Letras Gallegas o para la efemérides de Santiago Apóstol... Nunca pudimos implementar algún curso regular en la sede de Lar Gallego de Chile, ubicada en Estadio Español de Las Condes; un taller, que inauguramos en el 2004, fracasó por falta de asistentes. Es posible que hayamos fallado en nuestras estrategias de difusión y acercamiento, pero el desinterés por el aprendizaje del idioma de Rosalía resultó evidente, exacerbado quizá por ciertas sospechas políticas de “separatismo izquierdista”, en el seno de esa institucionalidad asociativa hispana que sigue ligada a los añejos presupuestos del franquismo, y que segrega a sus miembros según el rasero de la solvencia económica, condición que suele identificarse con la ideología conservadora, que se fortalece en el olvido pertinaz de los orígenes humildes...

Pasaron los años y nos volvimos viejos para ejercer la docencia oficial. Pero aquella palabra propiciatoria no había declinado bajo el imperio de Cronos; por el contrario, se fortaleció en el pulso inquieto de nuestro camino.

Otras vías se abrieron a la inquietud amorosa por la difusión de la cultura gallega, resaltada en sus relaciones históricas y anímicas con la América austral, donde las huellas perdurables de los devanceiros han logrado notables simbiosis, como la ocurrida en Chiloé, la Nueva Galicia fundada en 1567, a través del imaginario popular (1), investigaciones que fueron publicadas por la Xunta de Galicia, en 1997 y 2001. Asimismo, el ejercicio permanente de la crónica semanal, publicada en diversos medios de Galicia y en periódicos y revistas de Chile, tarea que ha superado el millar de artículos, quizá emulando –me atrevo a decir, con orgullo exento de vanidad- el logro de nuestro querido gallego republicano, sadense de las mariñas, Ramón Suárez Picallo, quien prodigara sus mil crónicas en Chile, entre los años 1942 y 1956, bajo el título de “La Feria del Mundo”(2).

Entre los ecos de esa palabra que resuena en nosotros, y que venimos conjugando, con entusiasmo y fervor, cabe destacar las actividades de grupos que han “descubierto” Galicia y sus atractivos por otras vías, como el Centro Cultural Amigos de Galicia, de la ciudad de Valparaíso. En este caso, tuvo capital incidencia la amistad de sus fundadores con el sacerdote gallego, académico de la Universidad Católica de Valparaíso, Francisco Sampedro, quien les revelara, a través de afectuoso testimonio, los encantos de la Terra Nai, a estos porteños que, sin contar con la marca genética de la ascendencia gallega, procuraban un sólido acercamiento a la patria de Rosalía.

Así, durante este frío invierno austral, llevamos a cabo encuentros en torno a la cultura gallega, entre los que destacamos el homenaje a Rosalía de Castro, el lunes 14 de julio, en el Mesón Nerudiano, con la participación del cantautor Eduardo Peralta, del músico José María Moure y de este cronista… Rememoramos a la gran poeta, cuando se cumplen ciento veintinueve años de su pasamento… Y el martes 22 de julio, participamos en la “semana cultural de Galicia”, patrocinada por el Centro Cultural Amigos de Galicia, en el teatro municipal de Viña del Mar, con la conferencia “Chiloé y Galicia, Confines Mágicos” que hemos ofrecido a lo largo y ancho de estas comarcas del finisterre austral, donde muchos gallegos han fundado sus lares entrañables.

Hacemos nuestra esta palabra, como hallazgo definitivo, y ella nos acompañará hasta el fin de nuestros días. Sus tres sílabas rumorosas penden en el firmamento de los mejores sueños: Galicia.


(1) Ver “Chiloé y Galicia, Confines Mágicos”; versión gratuita en Internet.
(2) “La Feria del Mundo”; Crónicas desde Chile; Consello da Cultura Galega; 2008.


Edmundo Moure
Julio de 2014



Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 26-07-2014 00:03
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DÍA DE GALICIA (en 1943)
25 de julio de 1943

DÍA DE GALICIA


Por Ramón Suarez Picallo

Hoy, día de Santiago Apóstol, celebra Galicia su Fiesta Mayor. Cuando en la última mitad del siglo XIX lanzó Galicia, hacia todos los confines del mundo, sus grandes oleadas migratorias, y quiso buscarse un día del año, en el cual, pudieran sus hijos peregrinos, evocar el recuerdo de la Tierra Madre y prócer, fue señalado el 25 de Julio, como fecha-resumen de toda su tradición, su historia y su espiritualidad, bajo la advocación de la ciudad docta, santa y augusta de Compostela.

La efemérides recuerda el descubrimiento de la tumba marmórea de Sant Iago el Mayor, hijo de Zebedeo y amigo y discípulo de Jesús, en un bosque de las tierras de Iria Flavia, colocada allí en el año 37 de nuestra era, por amigos y devotos del primer cristianizador de las Españas, después de haber sufrido martirios y muerte, por decapitación, en Judea, de regreso de su viaje apostólico. El hallazgo, precedido por anuncios astrales, fue comunicado “urbi et orbi” a toda la Cristiandad, en el año 732 y llevó, hacia el recanto noroestano de Iberia, en el extremo de Finisterre, frente al inmenso “Mar tenebroso”, a lo más inquieto, culto y apasionado de la Europa de la época.

De él nació la ciudad de Santiago de Compostela, que había de ser en el decurso de los años y de los siglos, una de las urbes más originales y más universalmente conocidas de la Cristiandad, por su condición de Ciudad apostólica, como Roma y Jerusalén. Durante los siglos XI, XII, XIII y XIV, la visitaron reyes y guerreros, poetas y prelados, artesanos y artistas, santos y campesinos, dejando ahí jirones de su fe, testimonio de su inspiración, y obras concretas de su trabajo manual en granito vivo duro y eterno.

Con el nombre de “Jacobusland” (tierra de Jacob) brilló Compostela en el firmamento medieval de Europa, como brillan hoy, en las almas de los gallegos las Estrellas que anunciaron su nacimiento: “Campus Stellae” “Campo de las estrellas” “Compostela”.


PERSONALIDAD

Galicia, que abarcaba en la antigüedad prerromana las actuales provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra, parte de Asturias y León y el Norte de Portugal, tiene una vieja y destacada personalidad en el conjunto de los pueblos peninsulares ibéricos. Poblada por los celtas, se ha demostrado en recientes investigaciones arqueológicas el alto grado de cultura en que la hallaron los romanos cuando la conquistaron y la latinizaron.

En el orden social, las tribus célticas de Galicia practicaban el colectivismo: el régimen político descansaba en las asambleas populares, y eran las mujeres las que ejercían las funciones ejecutivas y directivas: era el régimen del Matriarcado. Su religión, pagano-panteísta, tenía por deidades mayores el Sol, el Aire, el Fuego, la Tierra y el Mar; los dioses menores estaban representados por los frutos y había, además, el culto de los “dioses lares” representados por los muertos de la familia y de la tribu. Tuvo relaciones internacionales con otros pueblos de la misma estirpe, Armórica, Cornubia, Cambría, Escocia, Eirin y la Isla de Man, que hablaban todos el gaélico.

Roma, conquistó a Galicia después de grandes luchas; le dio su lengua, su Derecho y muchas de sus instituciones. Galicia fue el país más completamente romanizado de España. Aparte del Derecho común español, codificado, Galicia conserva aún hoy, normas vivas de Derecho consuetudinario de origen romano directo, y su lengua es neolatina purísima.

Con las invasiones germánico-bárbaras, los suevos se instalaron en Galicia, que la tuvieron como reino independiente durante cerca de 200 años. Tuvieron por capitales Tuy, Betanzos, Lugo y Allariz. Créese que por virtud de las predicaciones de Santiago el Mayor, Galicia acogió el cristianismo desde los primeros tiempos; pero, quiso adaptarlo a sus modalidades espirituales, paganizándolo. De ahí que fuese gallego el primer gran heresiarca de la Iglesia Católica: Prisciliano, que después de muchas aventuras reformadoras en España fue decapitado en la ciudad de Tréveris, en Alemania, a fines del siglo V . Agunos eruditos historiadores aseguran que los huesos que se veneran en Compostela, como del Apóstol Santiago son los Prisciliano, traídos allí secretamente por sus discípulos que eran muchos y muy poderosos.

Las invasiones árabes, apenas afectaron a Galicia: las zonas que lograron ocupar, sólo los soportaron 70 años más o menos. Por el contrario Galicia fue el gran refugio cristiano de Iberia. Participó en las luchas de la Reconquista, unida a los reinos de Asturias y León. ¡Compostela era entonces, el gran centro de la Cristiandad no sólo en España, sino de toda Europa! En muchos momentos, más importantes aún que Roma.

Galicia se opuso, con las armas en la mano a la Reina Isabel la Católica: tomó el partido de doña Juana la Beltraneja, que defendió en una guerra civil por espacio de 14 años. Fue Jefe de la resistencia gallega el Mariscal Pedro Pardo de Cela, con su hijo de 18 años. Ambos, después de derrotados fueron decapitados en la ciudad de Mondoñedo, el 18 de diciembre de 1483. Los Reyes Católicos dominaron a Galicia: le impusieron su lengua, sus leyes y costumbres, obligaron la emigración forzosa, talaron sus bosques y la privaron, incluso, de voto en Cortes. Galicia, duramente castigada, cayó en un verdadero sopor de decadencia que duró hasta mediados del siglo XIX en que los poetas precursores (Rosalía, Condal y Curros), los profesores y estudiantes de Santiago, los ensayistas y los investigadores (con los Padres Benedictinos, Sarmiento y Feijóo, a la cabeza) marcaron la base de su renacimiento.


LA GALICIA DE HOY

La obra de los precursores nació de un hecho dramático. Galicia había tomado partido, desde las Cortes de Cádiz, por la Democracia y por la Libertad. Fue verticalmente liberal hasta el absolutismo. En 1846 se organizó en Galicia una insurrección en contra del Dictador Narváez. Participaban en ella, algunos nobles, militares, los campesinos, los marineros de El Ferrol, y los estudiantes de Compostela. Fracasó el movimiento y fueron fusiladas once de sus dirigentes en Carral, camino de Santiago hacia A Coruña, donde iban a ser juzgados.

Los poetas cantaron a los mártires. La Universidad guardó duelo, y las protestas fueron unánimes. Se reivindicó la lengua materna, se hizo teatro, novela y ensayo sobre tierras gallegas. La Geografía, la Historia, el Derecho, la Economía y el folklore fueron estudiados con emoción mística, se centuplicaron los poetas, los pintores, los coros populares y los centros de estudio. Aquel gran movimiento, fervorosamente popular, cultural y democrático, paralelo a sus similares de Euzkadi y Cataluña –con los que mantenía y mantiene fraternal contacto– tuvo su resumen en el Estatuto autonómico de Galicia, que debía ser tratado en el Parlamento español en el momento mismo de producirse la guerra.

Habían participado en su colaboración, la Iglesia, la Universidad, los Partidos políticos de derecha y de izquierda, los organismos económicos, las sociedades obreras y campesinas. Tratábase de un índice de puntos de coincidencia, para hacer de Galicia un organismo político, cultural y administrativamente autónomo, dentro del marco jurídico de la Constitución Republicana Española, en un régimen democrático de amable convivencia social, espiritual y civil.

Pues, bien: todo eso que fue Galicia en el ayer y lo que será en el mañana para continuar su vieja tradición, como comunidad humana, de espíritu, de historia, de lengua y de cultura, es evocado hoy por los hijos diseminados en todo el mundo, al conjuro de una fecha y de una Ciudad: Santiago de Compostela y su bella leyenda y su recia historia, florecida a lo largo de siglos, es la tierra, verde y húmeda, y en la pátina gris, musgosa y venerable de las torres barrocas y de los patios policromados.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe Día de Galicia, pero de...1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 25-07-2014 00:06
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ITALIA EN 1943

24 de julio de 1943
SÍNTOMAS TEMIBLES


Por Ramón Suárez Picallo

Quiérase o no, hay que seguir hablando de Italia. Italia sigue, y seguirá siéndolo por algún tiempo, el tema casi obligado del comentario internacional; es el punto imantado de todas las atracciones, porque está convertida, actualmente, en puerta y un camino; y, porque, de todos los países en guerra, es el señalado para los más extraordinarios acontecimientos.

Por eso, y porque, su cultura, su historia y su próximo porvenir importan mucho al mundo, todo cuanto allí ocurra -¡que no es poco!– repercute, fuertemente, en todos los ámbitos, con ecos de cosa próxima y propia. Hace aún pocas horas hemos trazado aquí mismo un panorama de su situación general, en orden a la guerra, y a la política que la ha provocado, conduciéndolos a un callejón de muy difícil salida, si no se produce una caída rápida y vertical, del régimen fascista, que traiga como inmediata consecuencia, su apartamiento de la combinación totalitaria y por ende del conflicto bélico.

Preveíamos, en aquel comentario, sucesos de orden interno, con detalles y matices imprevisibles; pero con fuerza bastante, para determinar la retirada de los jefes fascistas al paso del Brennero, o aún a más allá. Ello habría de suceder, a medida que se acentuase la derrota militar en los frentes de batalla, que, en las últimas 24 horas, comenzó a adquirir los caracteres de una gigantesca catástrofe, de consecuencias difícilmente corregibles. Se ve, ahora, que no íbamos muy descaminados, cuando afirmamos –a las pocas horas del triunfo aliado en África– que Italia era ahora la “breva madura” que caería en buena parte al primer sacudón. Teníamos en cuento, para afirmarlo, las peculiaridades espirituales y temperamentales del pueblo italiano, en relación con su régimen político de guerra y de violencia, yuxtapuesto o superpuesto, en la historia, a la tradición, la cultura y la mentalidad latina de Italia, que no pueden barrerse ni exterminarse con 20 años de fascismo; todo lo cual está viéndose a la hora de la verdad. Y, de los sucesos, a esa aludíamos, acaban de aparecer los primeros síntomas, con caracteres verdaderamente temibles, por su violencia y su inorganicidad.


EL JEFE ES EL ENEMIGO

Los actos, indicadores de la reacción del pueblo italiano, contra la guerra que le hacen hacer, a favor de Mussolini y de Hitler, son individuales, como cuadra a un pueblo latino, con una vieja y famosa educación revolucionaria, socialista y anarquista. Reacciona el hombre de abajo contra el de arriba. Concretamente, en este caso, el soldado contra el Jefe. El fascismo barrió, en Italia, con toda organización social y política, que no estuviera dentro de sus cuadros partidistas, al igual que lo han hecho todos los regímenes despóticos. Y, quizá, a excepción de algunas organizaciones secretas, los antifascistas italianos a la hora en que, por designio histórico, les toca actuar, no tienen, dentro del territorio nacional, los medios de hacerlo, orgánica, colectiva y ordenadamente. Y lo hacen, como pueden, en forma de ataque individual, un poco como los niños, contra el enemigo que tienen más cerca: contra el Jefe, en quien ven al representante de los que mandan injusta o arbitrariamente.

En efecto, las últimas informaciones –provenientes de distintas fuentes– sobre tropas rendidas y posiciones conquistadas sin lucha, indican que los soldados no obedecen a sus jefes; y, lo que es peor aún, que en algunos casos, esos jefes fueron asesinados, con preferencia, si se trataba de alemanes, para rendirse, después, a discreción. No se trata de un solo caso aislado, sino de varios, producidos en circunstancias más o menos similares. Y, sabiéndose como tales actitudes son castigadas, automáticamente, no deja de ser una extraordinaria valentía individual el recurrir a ellas en pleno campo de batalla. ¡Y no hablemos ya de lo que significan como principio de desmoralización de un Ejército!

Bien sabemos nosotros que, de momento, tales hechos esporádicos, no influyen decisivamente en el resultado de la contienda; pero desde el punto de vista político y psicológico, indican un peligroso estado de ánimo que, en caso de extenderse –habida cuenta la mentalidad pasional de los italianos– puede ser el comienzo de grandes catástrofes: entre otras la guerra civil, aislada, de hombre a hombre, sin dirección ni objetivos marcados, paralelamente con la guerra exterior. ¿Se da cuenta el lector de lo que eso significaría en Italia, en un momento de desesperación? Por Italia, por la suerte de Italia, estremece sólo el pensarlo.

Y DESPUÉS SERÁ PEOR

Hay una cosa, claramente visible, aún par el más miope: el pueblo italiano, los soldados de su Ejército extraídos de las capas populares no luchan. No porque les falte coraje para hacerlo ni porque no sepa hacerlo. No luchan porque esta guerra, en servicio del nazifascismo, no es popular en Italia. Y también porque ella se hace, ahora, bajo el signo inequívoco de la derrota.

Ello no obstante, se le obligará a luchar hasta el fin, cediendo la tierra pedazo por pedazo. Esa es la postura del fascismo, que se lo juega todo en la parada. Postura, como queda visto, incompatible con el pueblo, que es cosa distinta del régimen.

Y este género de incompatibilidades no suele ir nunca a menos; casi siempre va a más, hasta llegar al inevitable chequeo final. En Italia, pues, cuanto más tiempo tarde el régimen en dejar el paso libre a “otra cosa”, mayor será, la tensión, la lucha y, a las largas, quizá el caos, precursor de la creación y de la luz. De ahí la tremenda responsabilidad histórica de sus dirigentes. Porque todo cuanto venga de aquí en adelante será para peor. El fascismo ha iniciado la cuesta abajo que lleva a la irremediable caída final. Y hay un dicho que asegura que “por la cuesta abajo todos los santos ayudan a caer”.

Los síntomas han empezado a hacerse evidentes: y ellos son, verdaderamente, temibles, a pesar de aislados, por la violencia que ya tienen hoy y especialmente, por la que auguran en un mañana quizá muy próximo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Sanrtiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Italia) - Publicado o 24-07-2014 01:04
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O Golpe de Pasto (1944) en Colombia
Neste artigo RSP comenta o intento fallido de golpe de Estado en Colombia en xullo de 1944 tamén coñecido polo Golpe de Pasto.


23 de julio de 1944

LAS ENSEÑANZAS DE COLOMBIA


Por Ramón Suárez Picallo

La ejemplarísima democracia colombiana, que ostenta en América una honrosa trayectoria de continuidad jurídica, constitucional y pacífica, ha sido objeto, recientemente, de una agresión a mano armada. Un militar de menor graduación, dio la cara, pero detrás de él, estaba el “clan” reaccionario, filo-nazi y totalitario, que actúa, siempre, en estos últimos tiempos de América en contra de los regímenes democráticos. Alguien definió a este “clan -que allí donde pudo imponerse sometió a los propios generales- como el cuarto de banderas o tertulia o casino militar, convertido en consejo de Ministros después de una partida de ajedrez”, algo que seria pueril, si no tuviese, a veces, insospechados alcances, enlaces y vinculaciones de largas perspectivas y deshonestas concomitancias, ajenas y opuestas al interés de la propia patria, a la que los militares del “clan” juraron defender y sostener, pero no gobernar.

En Colombia fracasaron las actividades ilícitas del “clan” y se impuso, una vez más el buen sentido y el vigor de sus instituciones democráticas, sostenidas, aupadas y defendidas por el pueblo, como patrimonio histórico de la nación. Y, digámoslo también, porque es de justicia decirlo defendidas por las fuerzas armadas de la República, fieles al honor militar, leales al juramento prestado, y a la obediencia debida a los poderes legítimos del Estado, establecidos de acuerdo con las leyes. Pero de los sucesos ocurridos en Colombia, de cuales sólo queda hoy para sus autores, un proceso por rebelión militar, con las circunstancias agravantes de traición, y facciosidad , se desprenden valiosas enseñanzas, especialmente para los rebeldes y para sus posibles imitadores, amigos y cofrades, en otros países y latitudes. El “clan” puede triunfar, y triunfó de hecho en países de gobiernos débiles, de contornos vagos e imprecisos, sin médula ni raíces en la opinión popular y nacional, cuyo signo, ideas y esperanzas, habían sido desconocidas y menospreciadas por esos gobiernos. Pero, en aquellos otros de ciudadanía vigilante, interesada en la continuidad y pervivencia del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, aunque este gobierno tenga fallas y defectos, corregibles y criticables bajo el imperio de la libertad de crítica y de control, los “clanes” y grupos insurreccionales de despechados, ociosos y ambiciosos de mando, de poder y de disfrute, están condenados al fracaso inexorable y al ridículo de un calabozo oscuro, o del exilio sin gallardía y sin gloria, a través del asilo de una legación extranjera.

En Colombia ha ocurrido esto último, porque allí no existe la pena capital en ningún caso. En otras partes, donde el delito de lesa patria, de esa disciplina o de ese honor, tienen más severas sanciones, las aventuras del jaez de la que intentó el “clan” reaccionario colombiano, pueden terminar ante el piquete de ejecución para escarmiento y ejemplaridad de quienes extravasan o pueden extravasar peligrosamente, los linderos de su misión, de sus funciones y de sus deberes específicos, olvidando que la obediencia legítima y honorable es, además de una virtud, una norma de buena conducta y de buen juicio.

Colombia ha salido con bien de la deshonrosa intentona, insurreccional y facciosa, de su “clan” filototalitario, porque el gobierno colombiano impecablemente constitucional, legal y popular, tiene sus raíces en la entraña misma de su ciudadanía soberana, celosa vigilante de una tradición y de una continuidad política e histórica, ejemplar en todo el continente Americano.

Y en todos los otros países, donde sean dadas iguales modalidades, y circunstancias idénticas, el resultado de parecidas actitudes, será el mismo, o peor, que el logrado por ese coronel del Pasto, que quiso deponer las armas rebeldes, con tal de que lo nombrasen a él, Ministro de la Guerra, en el mismo régimen contra el que se había alzado con armas y bagajes.

Y en vez de los cómodos salones ministeriales, en cuyos divanes quería “tenderse a la bartola” está hoy en un calabozo recordando con el poeta: “que todo tiempo pasado fue mejor...”

Como se ve, de los sucesos recientes de Colombia, se desprenden útiles enseñanzas, aplicadas en otras muchas partes, donde la vocación de rebelde a la ley y al poder público legítimo, pudieran tener aliciente de una lucrativa, pero, muy arriesgada, profesión.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1944)
El golpe de Pasto: 10 de julio de 1944
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 23-07-2014 00:03
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KOENISBERG en 1942
22 de julio de 1942

KOENISBERG


Por Ramón Suárez Picallo

La aviación soviética ha bombardeado Koenisberg. Koenisberg es una ciudad alemana de la Prusia Oriental, con gran base naval de buques mercantes y de guerra, y por lo tanto, objetivo militar, expuesto a las contingencias de la guerra total. Pero para las gentes cultas. Koenisberg es otra cosa. Es la ciudad natal de Manuel Kant, uno de los más grandes filósofos de los tiempos modernos, cuya memoria, perpetúa la ciudad en mármol y en bronce. Desde su filial, entre las fragorosas explosiones de las bombas de 500 kilos, el padre de la filosofía alemana, podría haber hecho este comentario: ¡Y para esto escribí yo “La Paz Perpetua” y las “Disquisiciones sobre lo Bello y lo Sublime”! Del mismo modo, el gran Erasmo, al contemplar a su Rótterdam, triturada por la aviación alemana, habríase dicho: “Ciertamente no era ésta la locura de la cual hice el “Elogio”. Los dos tendrían razón. Pero, en la guerra total no cuentan las sutiles consideraciones de la filosofía. Cuenta, en cambio, la contundente premisa de la vieja Ley del Tallión: “Ojo por ojo, diente del diente”.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 22-07-2014 00:37
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