A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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DIA MUNDIAL DA BIODIVERSIDADE

O Día Internacional da Biodiversidade celébrase do o día 22 de maio. O día pretende alertar a poboación sobre a necesidade e importancia da conservación da diversidade biolóxica.

O Día Internacional da Biodiversidade foi proclamado polas Nacións Unidas o 22 de maio de 1992, día en que se adoptou o texto final da Convención de Diversidade Biolóxica.

Todos os anos o Día Internacional da Biodiversidade ten un lema. O deste ano de 2015 é "Biodiversidade para o Desenvolvemento Sostible".

A BIODIVERSIDADE EN ESPAÑA
O noso país é o máis diverso do continente europeo, é isto non é só un privilexio, senón que leva consigo unha grande responsabilidade. Algúns datos de interese:
*España alberga 121 dos 217 hábitats terrestres declarados de interese comunitario pola Directiva de Hábitats.
*3 dos 11 grandes ecosistemas mariños das augas europeas podémolos atopar no noso país. Especial mención merece o Mediterráneo, que sendo somente o 0,8% da superficie mariña alberga o 4% das especies mariñas descritas ata hoxe.
*Posuímos entre 8000-9000 sp. De plantas vasculares (80% da UE), e ademais destas 1500 son endemismos patrios. De feito, a metade dos endemismos europeos do noso continente atopámolos no nosos país.
*Albergamos 1000 sp. de musgos, 2000 de liques e uns 20000 fungos.
*Somos o estado con maior variedade de mamíferos e réptiles e o terceiro en anfibios e peixes.
*España contén o 50% das especies de vertebrados e invertebrados europeas. Cales son as causas desta riqueza biolóxica?
*A localización xeográfica e a orografía que proporcionan gran variedade de ecosistemas e hábitats.
*Ser ponte de unión entre dous continentes (Europa-África), sendo paso para numerosas especies migratorias.
*Industralización tardía respecto o resto de Europa que mantivo mellor conservadas grandes áreas naturais.

( Profesor: Adán Gonçalves)

Mensaje del Secretario General en el Día Internacional
de la Diversidad Biológica
22 de mayo de 2015


La diversidad de la vida en la Tierra es esencial para el bienestar de las generaciones actuales y futuras. La conservación, la restauración y el uso sostenible de la diversidad biológica pueden ayudar a resolver una serie de problemas sociales.

La protección de los ecosistemas y la facilitación del acceso a los servicios de los ecosistemas por los grupos pobres y vulnerables son esenciales para erradicar la pobreza extrema y el hambre. La reducción de la deforestación y la degradación de la tierra y el aumento de las reservas de carbono en los bosques, las tierras secas, los pastizales y las tierras de cultivo generan importantes beneficios sociales y económicos y son medios económicos para mitigar el cambio climático.

Todo marco de desarrollo sostenible debe proporcionar condiciones propicias para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica, para un reparto más equitativo de los beneficios, así como para reducir los factores que promueven la pérdida de la diversidad biológica. Los objetivos de desarrollo sostenible y la agenda más amplia para el desarrollo después de 2015, que se están negociando en la actualidad, ofrecen la oportunidad de incorporar la diversidad biológica y promover un cambio transformador en la manera en que las economías y las sociedades utilizan y consideran la diversidad biológica....
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 22-05-2015 01:22
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MUJERES EN LA VIDA Y OBRA DE CERVANTES

Judería de Ribadavia (Ourense)
Cuna de los Cervantes y Saavedra



MUJERES EN LA VIDA Y OBRA DE CERVANTES


Esto en este cuento pasa:
los unos por no querer,
los otros por no poder,
al fin ninguno se casa.
De esta verdad conocida
pido me den testimonio:
que acaba sin matrimonio
la comedia entretenida…

La Gitanilla


A propósito de los cuatrocientos años de la publicación de la segunda parte del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, iba yo a pergeñar una crónica sobre el maravilloso libro que nos enseñó a leer nuestro padre gallego, pero se ha escrito tanto sobre el Caballero de la Triste Figura y su escudero Sancho, innumerables ensayos, interpretaciones, glosas, comentarios y apostillas… que me arrepentí, optando por otro leitmotiv: las mujeres en la vida de Miguel de Cervantes y Saavedra –madre, hermanas, amantes y musas-; ese cristiano nuevo o judío converso, más bien, cuya estirpe, por ambas ramas, procede de la judería de Rivadavia, en Ourense, Galicia, aunque hay una caterva de “puristas” que vienen pujando por declararlo, definitivamente, cristiano-viejo, sin contaminación alguna, ni mudéjar ni marrana.

De “sangre pura”, aseguran estos epígonos trasnochados del nazismo irracional, como si ser judío converso, marrano o cristiano-nuevo, imposibilitara el surgimiento de un genio.
Luis Astrana Marín, en su voluminosa y sesuda biografía de Cervantes, nos dice que Juan de Cervantes, licenciado en derecho y abuelo del escritor, vivía con su familia en la calle de la Imagen, en el antiguo barrio judío, detrás del Hospital de Nuestra Señora de Antezana, en Alcalá de Henares, morada que luego vendería la familia Cervantes, para trasladarse a Valladolid. En 1527, Juan de Cervantes se acoge al servicio del Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, diplomático y poeta a quien se atribuye la autoría de “El Lazarillo de Tormes”, cuestión hasta ahora no establecida. Se cuenta que uno de los hijos bastardos del duque, un tal Martín, se enamora de María, hija de Juan y luego tía de Miguel, que era una moza muy atractiva y desenvuelta. Tanto que, pese al mal fin de sus amores, obtiene una pequeña fortuna que permitirá a la familia un buen pasar en Alcalá de Henares. Aunque más temprano que tarde, el dinero se esfuma y Rodrigo, padre de Cervantes, asume el oficio de cirujano, profesión entonces de escaso prestigio, pero necesaria y rentable, dentro de los llamados “oficios menores”.
Con María parece iniciarse este ciclo vital que se extenderá, a lo menos, por cuatro generaciones de la ilustre familia Cervantes, en que las mujeres serán más hábiles y pertinaces proveedoras en el hogar que los varones, aunque ello les acarreara fama de disolutas y casquivanas.

La primera mujer en su vida, qué duda cabe, es su madre, Leonor de Cortinas, hidalga oriunda de Arganda del Rey, en las cercanías de Madrid. Luego de conocer a Rodrigo de Cervantes, humilde cirujano cordobés, casó con él, a disgusto de su familia, que se negó a entregar la dote ante la mala elección del cónyuge. Médico, es decir sangrador y barbero, poca cosa para la hija de hacendados de buen pasar. Así comienzan, para la vida del ingenioso Miguel, las contradicciones entre el ser y el deber ser, entre los rigores cotidianos y los sueños de inasible grandeza.
Se dice que Leonor sabía leer y escribir y que era lectora pertinaz. Al mismo tiempo se afirma que su familia provenía de cristiano-viejos y sin mácula, lo que resulta dudoso si consideramos que los únicos que educaban a sus mujeres en las letras eran los judíos, conversos o no. Y esta tradición se mantendrá en la familia Cervantes, favoreciendo a sus tres hermanas y a su hija Isabel, como queda dicho en aquella curiosa obra del Manco, “La Tía Fingida”, donde se exalta, además, otros atributos de aquellas mujeres, sin duda avanzadas para su tiempo, arriesgándose de manera continua en acciones y hechos de inusual liberalidad.
A finales de 1567, cuando Miguel tiene veinte años y su hermana veinticuatro, ocurre un suceso trascendental para la vida de ambos. Andrea y Miguel caminan por una calle de Madrid. De pronto, les intercepta un hidalgo de vistoso atuendo y espada al cinto, quien increpa a su hermana, con palabras soeces. Miguel reacciona con prontitud, extrae una daga y propina una estocada en el pecho al ofensor. Se produce un revuelo entre los transeúntes. Cervantes es apresado por alguaciles y luego condenado a la amputación de su mano derecha. Días antes de ejecutarse la sentencia, Miguel huye y pasa a Italia, donde servirá al cardenal Acquaviva. La manquedad, prevista o intuida en este incidente, llegará cuatro años más tarde, para la mano izquierda, merced a la metralla de una espingarda turca que le volará la extremidad hasta más arriba de la muñeca… Es muy diferente ser el “Manco de Lepanto” que un simple baldado de la justicia.

Entre 1575 y 1580, cuando los padres de Cervantes vivían en Madrid, merced a la herencia recibida de doña Elvira, la madre de Leonor y abuela del Manco (otra mujer favorecedora), un dramático suceso llenó de inquietud y zozobra aquella casa: Miguel y su hermano Rodrigo fueron hechos prisioneros en Argel, donde permanecerían en cautiverio por largos cinco años. Durante ese tiempo, Leonor acude al famoso Consejo de la Cruzada, con el fin de obtener dinero para la liberación de sus hijos. No trepida en hacerse pasar por viuda, aunque su marido anduviese activo en trabajos propios de su oficio de sangrador y barbero, recurriendo a diversas artimañas en la consecución de su propósito.
Los documentos de la época, que son muchos y fidedignos, demuestran que esta madre, ejemplar en la defensa de sus hijos, engañó a funcionarios reales y a sus propios vecinos, empeñada en su tarea de rescate. Parece que hacía suya la vieja sentencia de Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. Y tuvo premio su pertinacia, pues el 19 de septiembre de 1580 queda en libertad Miguel, el Manco de Lepanto. Trece años más tarde, Leonor de Cortinas tendría su pasamento o tránsito a la otra ribera.

Su hermana Andrea, tres o cuatro años mayor, ejerció significativa influencia en la vida de Cervantes. Y aunque no poseemos testimonios directos debidos a la pluma de Miguel, porque en aquel entonces no se escribía Diarios ni Memorias, a la usanza de hoy, salvo aquellos adelantados o conquistadores exigidos por el Rey para dar cuenta con celo de sus encomiendas. Pero un insigne creador literario como Cervantes expresaba sus avatares de vida a través de las innumerables peripecias de sus personajes, echando mano de argucias léxicas entonces desconocidas. En el caso de su hermana Andrea, Miguel parece sublimar las difíciles circunstancias vividas por ella y por su hermana menor, Magdalena, a través de “La Tía Fingida”, cuya trama, descarnada y sin artificio literario padecieran ambas mujeres, forzadas por la necesidad que les llevaría a practicar ese riesgoso oficio, considerado el más antiguo del mundo, para sostener a sus familias, mientras los varones sufrían presidio o estaban lejos, escapando de sus acreedores o urdiendo formas de obtener recursos pecuniarios.

-Señores, habrá ocho días, que vive en esta casa una señora forastera, medio beata y de mucha autoridad. Tiene consigo una doncella de estremado parecer y brío, que dicen ser su sobrina. Sale con un escudero y dos dueñas, y según he juzgado es gente honrada y de gran recogimiento: hasta ahora no he visto entrar persona alguna de esta ciudad, ni de otra a visitallas, ni sabré decir de cuál vinieron a Salamanca. Mas lo que sé es que la moza es hermosa y honesta, y que el fausto y autoridad de la tía no es de gente pobre.
(La Tía Fingida)

Así dan noticia unos estudiantes sobre aquella casa –en Salamanca, según la historia- donde esa mentada tía recibe hidalgos de buen cuño para procurar solicitaciones amorosas a su bella sobrina, a cambio de unos ducados con qué fortalecer el quebranto de su olla. El suceso, según el autor, acaece en 1575, año en que Miguel de Cervantes es apresado en Argel. Su hermana mayor, entonces, tiene treinta y un años de edad; su hermana Magdalena, 22. La hija “natural” de Andrea, Constanza, cumplirá 15 años en 1580.

Mira, pues, Esperanza, con qué variedad de gentes has de tratar, si será necesario, habiéndote de engolfar en un mar de tantos bajíos e inconvenientes, te señale yo y enseñe un norte y estrella por donde te guíes y rijas, porque no dé al trabés el navío de nuestra intención y pretensa que es pelallos y disfrutallos a todos; y echemos al agua la mercadería de mi nave, que es tu gentil y gallardo cuerpo, tan dotado de gracia, donaire y garabato para cuantos de él toma codicia. Advierte, niña, que no hay maestro en toda esta Universidad, por famoso que sea, que sepa tan bien leer en su facultad, como yo sé y puedo enseñarte en esta arte mundanal que profesamos; pues así por los muchos años que he vivido en ella y por ella, y por las muchas esperiencias que he hecho, puedo ser jubilada en ella: y aunque lo que agora te quiero decir, es parte del todo que otras muchas veces te he dicho, con todo eso quiero que me estés atenta y me des grato oído, porque no todas veces lleva el marinero tendidas las velas de su navío, ni todas las lleva cogidas, porque según es el viento tal el tiento.
(La Tía Fingida)

Sabemos que ninguna de las hermanas de Cervantes contrajo el sagrado vínculo, lo que no impidió que tuviesen relaciones con hombres, por lo que se cuenta, tormentosas y traumáticas. No obstante, ellas fueron capaces, en una época en que resultaba insólito, de ostentar una cierta independencia económica, al precio mal mirado de aprovecharse de los hombres haciendo uso de sus encantos. Con ello desafiaron abiertamente la estructura social que condicionaba la vida de la mujer a someterse al arbitrio del varón, mediante el matrimonio.

Este es otro de los aspectos revolucionarios de la vida y de la obra de Miguel de Cervantes, cuyas manifestaciones, por cierto, sólo podemos intentar descifrarlas a través de las diversas claves de su escritura, pues una de sus más notables virtudes literarias, aun no del todo dilucidada, es la de articular sutiles alegorías para eludir las garras de la Inquisición y de los otros poderes de su tiempo, recurriendo a menudo al anagrama y al juego metafórico de las paradojas. Asimismo, a distintos hablantes líricos que narran por él las historias que pudieran ser objeto de controversia, poniéndole en jaque con los censores o con sus poderosos mecenas.

Luego de lo que da en llamarse la “primera aventura amorosa” de Andrea, con Nicolás de Ovando, que termina, como era habitual, con la mujer como perdedora y madre de una hija no reconocida, Constanza. La hermana mayor de Cervantes reincidirá con otras relaciones que nunca acabarán “como Dios manda”, echando sobre ella las sombras de una mala reputación.

Pero quizá el más bullado de esos lances de amor furtivo, que compartió con su hermana Magdalena, fue el mantenido con Alonso y Pedro Portocarrero, hermanos e hijos de uno de los lugartenientes de don Juan de Austria. Magdalena tiene apenas 17 años y Andrea 26. Un par de semanas antes de la célebre batalla de Lepanto, Alonso Pacheco de Portocarrero se compromete, ante escribano, a reconocer una “escritura de obligación”, mediante la cual debe satisfacer a Andrea la suma de 500 ducados. Rica suma, entonces, pero pobre para pagar una honra mancillada.


Las mujeres que amó Cervantes –de las que tenemos noticia- fueron Ana Franca y Catalina de Salazar. Con la primera, tuvo a su hija Isabel. Es posible que existiesen otras mujeres en su vida amorosa, pero no lo sabemos con certeza, aunque a través de su profusa obra literaria parecieran surgir otras musas inspiradoras de sus sueños. Quizá de sus propias experiencias y de la azarosa vida de su madre y de sus hermanas, Miguel asumió una posición frente a las relaciones amatorias reñida con los presupuestos machistas de su época, que constreñían a la mujer al servicio abnegado y de por vida al varón, mediante el matrimonio, o al enclaustramiento, forzoso o vocacional, que las arrancaba de los placeres y goces de este mundo. Así lo manifiesta, con sus propias palabras, el Manco de Lepanto:


«En los reinos y en las repúblicas bien ordenadas, había de ser limitado el tiempo de los matrimonios, y de tres años se habían de deshacer, o confirmarse de nuevo, como cosa de arrendamiento, y no que hayan de durar toda la vida, con perpetuo dolor de entrambas partes».

"Se me entiende que se compadece con el sacramento de matrimonio el justo y debido deleite que los casados gozan, y que si él falta, cojea el matrimonio y desdice de su segunda intención del sacramento... ".

En su profusa obra literaria, la actitud de Miguel de Cervantes hacia la mujer es comprensiva y afectuosa, tolerante en aquellas ocasiones de transgresión de los rigurosos cánones de la época, como era en las relaciones extramatrimoniales, inconcebibles en su tiempo, como no fueran actos pecaminosos objeto de repudio privado y público, de anatema y condenación bajo el moralismo patriarcal de la Iglesia Católica. Así, Preciosa, la protagonista de La Gitanilla, dirá de sus jefes gitanos que tienen la prerrogativa de entregarla al mejor postor: -“Bien pueden entregarte mi cuerpo, pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre cuando yo quisiere”-.

En El Quijote, Cervantes enaltece e idealiza la figura de Aldonza Lorenzo, la rústica campesina vuelta en su magín Dulcinea del Toboso, dotándola de belleza y nobles virtudes, a través de la mirada benevolente e imaginativa del Caballero de la Triste Figura, su personaje inmortal y alter ego. Y deja mal parado a Sancho cuando éste, debido a su zafio realismo, alega con su amo las limitaciones físicas, morales y nobiliarias de aquella muchacha que el escudero había conocido desempeñando faenas propias más de una destripaterrones que de una dama de la corte. Don Quijote amenaza a Sancho, le hace callar, y el lector que somos vuelve a mirar a Dulcinea como a prenda ensoñada y llena de ilustres prebendas.

Pero la figura femenina más importante de su creación es, sin duda, la pastora Marcela, a través de quien Cervantes entrega una suerte de alegoría de la actitud existencial de sus hermanas, Andrea y Magdalena. Marcela ofrece al lector un notable discurso donde insiste y reivindica su condición de mujer libre, lo que significa, en su época, entenderla como a una loca que ha extraviado su razón en el monte agreste, alejándose de esa obligación moral que la somete a la servidumbre patriarcal del matrimonio y a la maternidad continua y resignada. No obstante, Miguel ve en esa libertad ideal la liberación, aunque sólo sea literaria, de sus amadas hermanas.

Quizá como Chéjov, tres siglos después, a propósito de la vida y del amor, colegiría Miguel de Cervantes y Saavedra: “La felicidad no existe. Sólo existe el deseo de ser feliz”. Este aserto resulta mucho más real en la mujer, que debió esperar muchos siglos para obtener una “igualdad de género”, aún precaria y condicionada a la voluntad del varón, en pleno siglo XXI.

Este genio de la literatura universal aprendió, desde sus ancestros en la judería de Rivadavia, que la mujer posee una dignidad nunca menor que la del varón, y a menudo una inteligencia más aguda que éste para sobrevivir y perpetuar la especie.

En este propósito de enaltecimiento de nuestras “dueñas”, y con el goce perenne de esa escritura que atraviesa los siglos, incólume y lozana, ofreciéndonos nuevos hallazgos e interpretaciones, acompañamos al genio con parecido anhelo y renovado entusiasmo, pues para Don Quijote y sus musas cuatrocientos años vienen a ser un leve suspiro.




Edmundo Moure
Mayo 14, 2015
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 19-05-2015 00:47
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MANIFÉSTATE POLA LINGUA!

En A Coruña: 17 de maio de 2015, ás 12h, diante do Teatro Rosalía (Rego da Auga).



A Mesa pola Normalización Lingüistica pede a todos os partidos e candidaturas que inclúan a lingua galega nas súas propostas electorais para os concellos.

A proposta da Mesa inclúe que todos os cargos públicos, departamentos e organismos dependentes da administración municipal teñan a lingua galega como lingua xeral de referencia oral e escrita; que a administración parta da oferta positiva do galego na atención oral e escrita á cidadanía, tanto presencial como telefónica ou telemática; que as empresas subcontratadas polo concello garantan o respecto á oficialidade do galego e aos dereitos lingüísticos das veciñas e veciños, ou impulsar a creación dun Servizo de Normalización Lingüística naqueles concellos onde aínda non existir.


Neste sentido, desde A Mesa salientaron a necesidade de que os alcaldábeis asuman o compromiso de impulsar políticas activas en favor do galego e dotar con recursos a planificación lingüística do concello, con actuacións transversais en todas as áreas municipais procurando o incremento do uso e prestixio da lingua propia de Galiza.

A entidade en defensa da lingua destacou que o que se reclama non é máis que o cumprimento das leis ou de acordos parlamentarios como o PXNLG, e que porén están a ser vulnerados, sen que na práctica pasen de declaracións de intencións.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 16-05-2015 23:32
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PEREGRINOS A ROMA
16 de mayo de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick – Up (Ramón Suárez Picallo)

PEREGRINOS A ROMA


No se trata del delicioso romancillo de García Lorca, que manda a Roma a dos peregrinos “a que los case el Papa, porque son primos” y a quienes interroga severamente el propio Santo Padre, según el alto poeta:

“Y ha preguntado el Papa
que si han pecado...
Y ella dice que un beso
Que él le había dado...


Y la gracia, andaluza, granadina y apicarada de Federico, pone en labios del Pontífice,esta reflexión dicha en vos muy baja:

“Y ha contestado el Papa
desde su cuarto:
¡Quien fuera peregrino
para otro tanto!...


Otro gran poeta español, gallego de origen, Manuel Curros Enríquez, hablo también del tema en una composición famosa titulada: “Peregrinos a Roma”. Presenta el poeta un tren de primera clase, con siete vagones, representando los siete pecados, también de primera clase, que van a la Ciudad Santa a ganar jubileo e indulgencia plenaria, en un Año Santo, como éste de gracia de 1950. Las cosas que ocurren dentro de cada vagón las narra el poeta con tal soltura de intención y de palabra, que nosotros no nos atrevemos a reproducirlas por temor de no ofender la piedad de nuestros lectores.

Los peregrinos de Curros Enríquez, cumplen naturalmente, con todo cuanto hay que cumplir en los sagrados recintos de la Santa Sede Apostólica, y se ganan, por ello, absoluciones, indulgencias, estados de gracia y bendiciones a granel. Pero al final de los deberes religiosos, la vieja Roma Vaticana, con el feísimo Obelisco de Sixto IV, la pavorosa Plaza de San Pedro, San Juan de Letrán y la tremenda Cúpula Basílica de Miguel Angel, se les cae encima y los aburre mortalmente. Y como se hayan ya en estado y olor de santidad, se van a “la otra Roma”; la liberalota y masonaza de Giribaldi y de Mazzini, de los buenos Saboyas y de Cavour. Allí se meten en un gran restauran de la “Vía Nazionale”, donde se dan unas cuchipandas de padre y señor mío, rociadas con los magníficos vinos de Palermo, del Castelo y del Chianti, amenizadas con otros “números” y “entretenciones” que caen dentro de la órbita de los pecados, de los que se fueron a redimir y purificar a Roma.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 16-05-2015 01:17
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¿DESTINO O LIBRE ALBEDRÍO?
¿DESTINO O LIBRE ALBEDRÍO?



"Aunque creemos que podemos elegir lo que hacemos, nuestra comprensión de las bases moleculares de la biología muestra que los procesos biológicos se rigen por las leyes de la física y la química, y por lo tanto están tan determinados como las órbitas de los planetas".

Stephen Hawking




-Entonces, ¿cree usted en el destino?

-En la predestinación, querrá usted decir; en el destino como fatalidad inevitable.

-Eso, la inútil elección o la falta absoluta de ésta para el ser humano.

-Mi experiencia –si de algo vale- me dice que existe el libre albedrío, la posibilidad real de escoger, casi siempre, entre dos opciones ante la disyuntiva… Así, cada vez que analizo aquellas elecciones mías ante la escogencia de uno u otro camino, advierto que pude haber elegido bien, y no lo hice... Luego, hago mía esta reflexión de Álvaro Mutis, al comienzo de su extraordinario libro “Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero”, -que me atrevo a recomendarle: Me intriga sobremanera la forma como se repiten en mi vida estas caídas, estas decisiones erróneas desde su inicio, estos callejones sin salida cuya suma vendría a ser la historia de mi existencia.

-¿Y por qué no supo usted elegir la vía acertada?

-No lo sé bien. Quizá fuese un problema de la voluntad, de no afrontar la cuestión desde un principio, para encauzarme por la senda correcta.

-¿Y no será eso la predestinación: una incapacidad innata de elegir, debido a una sucesión de causalidades irremontables?

-Tiendo a pensarlo; caigo, por así decirlo en esa tentación a menudo, pero al cabo de los años, merced a mi buena memoria, recuerdo aquellos trances fallidos con bastante lucidez… No me atrevo a describirlos ahora, porque sería tedioso para el lector, pero ante cada uno de ellos –puedo asegurarlo- tuve el tiempo necesario para optar, sin ajenas interferencias ni presiones desmedidas. Sin embargo, fallé, una y otra vez, como si de una cadena de desvaríos se tratase.

-A ver… Me ha hablado usted de su karma, asumiendo que le afecta esa constante servidumbre del trabajo numérico, por su profesión activa de contable, si vamos a ser más precisos, que vuelve a acosarle cuando pareciera que se abre una ventana a una existencia que dependiera más de la palabra literaria que de las sumas y restas… Ese karma, en su caso particular, yo lo vería como una fatalidad atribuible al destino.

-O a la falta de pertinacia y voluntad del afectado… Ya ve que volvemos a lo mismo, y esta repetición pudiese también resultar “karmática”…

-Si no es posible elegir, si es mentira la ilusión del libre albedrío, entonces se derrumbarían los conceptos del pecado y del mal, como los consagra nuestra cultura de raigambre religiosa –católica, para mayor abundamiento-, y todo estaría entregado a una sucesión de causas y efectos cósmicos, cuyo resultado no podremos variar jamás… El criminal no es culpable de sus actos, si careció de alternativas para evitarlos. ¿Por qué, entonces, aplicarle castigo? O será únicamente para aliviar la conciencia social de la res pública y garantir la feble seguridad ciudadana.

-Hace cuarenta días atrás, me ocurrió un hecho, a la vez curioso y pedestre, que pareció confirmar esa posibilidad de escoger bien… Estaba yo en mi oficina y tuve que sacar un libro ubicado en el más alto de los andeles. Tenía que treparme al escritorio. Para ello, cogí una silla contigua, sabiendo que tenía ruedas, en lugar de caminar hasta la habitación vecina y procurar una fija y de mejor soporte. No obstante que puse las ruedecillas en posición lateral, para evitar así el inminente deslizamiento, supe, en ese preciso momento, que mi decisión era errada; incluso puedo afirmar que la conocí con antelación a mi caída… Intenté trepar, y cuando mi pie aún no se afirmaba en la cubierta del escritorio, la silla rodó, luego del movimiento de las ruedas por mi propio peso, y gané un porrazo memorable… Sí, porque mi rodilla y mi pierna izquierda, desde la base de la zona glútea hasta el tobillo, me recuerdan, desde hace un mes, con dolorosa constancia, lo estúpido de mi empeño.

-No siga usted, no abunde en ejemplos, menos después que nuestro amigo común –soy testigo de ello-, el ingeniero Gregorio Dobao, le dijera: “No puedo creer que una persona inteligente como tú sea capaz de encaramarse a una silla con ruedas… No logro entenderlo”… -En su caso, voy entendiendo el entramado de hechos y consecuencias que conformarían su destino, mi amigo…

-Ya lo ve. Después de todo, quizá esto no sea un asunto del acaso ciego, sino un simple acto necio reñido con la capacidad de discernir. Una suerte de bloqueo mental que bien pudiera atribuirse a un impulso inconsciente de autodestrucción, si entramos en el terreno del psicoanálisis.

-Mire, si el hacedor o el big-bang o lo que sea no nos dotó -como afirmara el propio Einstein, contraviniendo al poeta Rabindranath Tagore- de la equívoca herramienta del libre albedrío, es evidente que nos proporcionó una dosis de sentido común, aunque tal parece que de ella no ha recibido usted ni una pizca.

(Entre golpear a mi interlocutor y callarme, escogí esta segunda opción. Para su bien, la primera actitud posible estaba ya descartada por la inextricable concatenación de circunstancias).

-En todo caso, me prometo no trepar nunca más a una silla movediza, aunque sea ya extensa la historia de mis propósitos incumplidos.



Edmundo Moure
Mayo 2015
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 14-05-2015 01:16
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94 ANOS DO PASAMENTO DE EMILIA PARDO BAZÁN
Hoxe, 12 de maio de 2015, cúmplense 94 anos do pasamento de Emilia Pardo Bazán.
Toda a prensa da época fixose eco de tan triste nova con ampla difusión informativa non só en Madrid e A Coruña.
Incluimos de seguido dúas nota de prensa publicadas no xornal LA VANGUARDIA


MUERTOS ILUSTRES
(La Vanguardia 14 de mayo de 1921)

La condesa de Pardo Bazán

De aquella recia casta de mujeres gallegas que se llamaron Concepción Arenal, Rosalía Castro de Murguía y condesa de Espoz y Mina, fue Emilia Pardo Bazán, la insigne escritora fallecida el jueves en Madrid.
Creció la moza en su casa solariega de la calle de Tabernas, en el aristocrático barrio de la Ciudad Vieja, en !a Coruña, nutriendo su despierta inteligencia con el estudio; su sentimiento, con el ejemplo de un hogar cristiano en el que todas !as virtudes domésticas y sociales tenían su sede, y atendiendo también al desarrollo físico con variados ejercicios, entre ellos el de la equitación, siendo en aquel tiempo bizarra amazona. De regular estatura, llena de carnes, y estas blancas y apretadas, agradable voz y continente desembarazado no heredó la peregrina hermosura de su madre, pero reunía todas las condiciones para ser agradable.
Casó con un, acaudalado hidalgo gallego, don José Quiroga, de quien tuvo un hijo y dos hijas, y desde muy joven mostró ya, con sus aficiones literarias, la extraordinaria aptitud quei para su cultivo tenía. Sus primeras obras fueron ya la clara revelación de su genio. Emilia Pardo Bazán merecía con razón el dictado de polígrafa. Su talento vario y flexible, de una exquisita ponderación, abarcaba todos los géneros, y su cultura inmensa y depurada era patente en sus obras.
No se sabe por qué, la condesa de Pardo Bazán no era devota de los militares.: Su libro «Al pie de la Torre Eiffel», escrito después de un viaje hecho a París con motivo de la Exposición Universal de 1889, produjo enorme disgusto en el Ejército. Poco antes de esto, en una de las tertulias literarias que se celebraban semanalmente en su casa de la Coruña, un joven capitán leyó una hermosa composición, que fué aplaudidísima por el auditorio, y Emilia, que había escuchado atentamente la lectura, salió de la estancia un momento y volvió con un libro, en el que buscó una página y después leyó una composición tan parecida a la del capitán, que parecían una misma. El plagio quedó patente y el militar marchosa corrido, pero a sus compañeros no les hizo gracia alguna la cruel lección dada al incauto merodeador literario; y acaso por designio de la Providencia, que muy raras veces deja de mostrarse inexorable en los castigos, años después, el mejicano Icaza fustigó sin compasión a la Condesa por una... coincidencia con Vogüe sobre la literatura rusa.
Creció rápidamente la fama de la escritora coruñesa. Su portentosa labor crecía también sin cesar, y los editores buscaban sus manuscritos de la propia manera que demandaban su colaboración los principales diarios y revistas de España, Francia y la Amé- rica española.
Por entonces se habló de su ingreso en la Academia Española. Nadie con más título! para ello, porque conviene tener en cuenta que la Condesa, a las galas de su estilo primoroso y diáfano unía el empleo de un lenguaje purísimo, castizo, netamente clásico, pues era también una lexicógrafa eminente. Fue, sin embargo, inútil el empeño, y se patentizó una vez más el imperio de la omnipotente rutina española que inexorablemente rechaza a los jóvenes y a las mujeres reservando el disfrute de honores y cargos, literarios como políticos y sociales, a los hombres viejos. Emilia Pardo Bazán; tuvo que conformarse, muy a regañadientes por cierto, con esa corriente.
La finada escritora era una mujer encantadora en su trato. Su viva y rápida comprensión y lo flexible de su poderosa inteligencia hacían que fuese una polemista temible, que derrochaba el ingenio y no obstante jamás agotaba las existencias. Su palacio de Meirás, cercano a la Coruña, es una preciosidad y recuerda los antiguos castillos feudales de la región. En la torre del homenaje ondea en los días señalados el pabellón de los Pardos, la nobilísima estirpe galaica, y la biblioteca, las obras de arte que encierra el castillo y su mobiliario son verdaderamente admirables.
Las fiestas que se celebraban en el “Pazo” eran verdaderos festines espirituales, de un supremo refinamiento para almas cultas y delicadas.
¡Ya no podrá presidirlas la egregia castellana, y hoy ondeará tristemente el linajudo pabellón, a media asta, en aquella mansión señorial que tantas riquezas guarda, y entre ellas, sobre todo, la de haber sido escritas o planeadas allí excelsas joyas de la literatura contemporánea...!

Eladio Fernández Diéguez, Correspondiente de la Real Academia Gallega,



POR UNA GLORIA ESPAÑOLA (La Vanguardia 1 de junio de 1921)

El mismo día de la muerte do doña Emilia Pardo Bazán, fueron cambiados los telegramas siguientes:

«Excelentísimo señor don F. Aparicio, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes - Madrid.
Interpretamos el pensamiento de las actuales generaciones de la República Dominicana, la antigua «Hispaniola», al expresar a la augusta Madre-Patria, por el digno medio de V.E. la profunda impresión que nos produce, y que seguramente ha producido en todo el mundo de habla castellana, la muerte de Emilia Pardo Bazán, espíritu eminente que los americanos juzgamos como una de las glorias más puras de la raza y que los hombres cultos del planeta consideran como uno de los seres que más enaltecen a la especie humana.
La muerte de Emilia Pardo Bazán priva a España de una de sus más luminosas cumbres intelectuales y ese mal afecta dolorosamente al mayor núcleo existente de pueblos de una misma raza, que hablan una misma lengua y de la cual es España metrópoli intelectual, acaso sin saberlo, sin estimarlo y sin aprovecharlo. Exponemos ante V.E. esta verdad en homenaje de la insigne pensadora cuya labor literaria, fue, a través del ancho mar que nos une, brillante testimonio del vigor de la raza y de la eterna grandeza espiritual de España.
Enrique Deschamps, doctor Moisés García Mella, doctor Julio A. Piñeyro, Abigail Mejía, doctor Emilio Rodríguez Oca, Julio Arzeno, Luis D. Santamaría, Margarita Deschamps.»


A este telegrama se ha recibido la contestación siguiente:
«Señor don Enrique Dedchamps, Avenida del Príncipe de Asturias, 2.-Barcelona.
Contestando a su expresivo telegrama me es muy grato manifestar a Vds. en mi propio nombre y en el de todo el Gobierno, el más profundo agradecimiento por la. sentida manifestación de pésame de la colonia dominicana de esa capital con motivo del fallecimiento de la insigne escritora doña Emilia Pardo Bazán, gloria, que fue de las letras españolas
Aprovecho gustoso esta ocasión para ofrecer a Vds. y a toda la colonia dominicana el testimonio de mi consideración y agradecimiento. F. Aparicio, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes»
Reseña de ABC
Comentarios (0) - Categoría: Biografías-Emilia Pardo Bazán - Publicado o 12-05-2015 01:18
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MÁS SOBRE LA PATRIA

MÁS SOBRE LA PATRIA



“…Esta patria, como cualquiera otra, para ser noble
ha de tener, como Cristo, abiertos sus brazos
hacia todos los hombres de la tierra”

Gabriela Mistral




Hoy, cuando según los comerciantes es el “Día de la Madre”, escribo algo más sobre la patria, pues luego de mi crónica anterior “De qué Patria me hablan”, algunos lectores, que creen a pie juntillas en la patria vieja de mistela y sajuriana, o que vienen a ser más patrioteros que patriotas, apostillaron mi texto: un amigo chillanejo, coterráneo del gran Bernardo fundador, reconozco que con buena voluntad y empatía crítica; una amiga, con cierto prurito trasnochado y estilo “nacionalista” de “huaso quinchero”...

A mí me gustan las palabras –que constituyen también una patria, quizá la mejor y menos enajenable de todas- y sus múltiples significados, así que busco en mi diccionario enciclopédico de Martín Alonso y extraigo, para la voz patria, una definición de hace dos siglos, pero válida hoy: “Nación propia nuestra, con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas”. Es decir, el amor entrañable es la base del patriotismo y no ese coraje vocinglero y ramplón, presto para aplastar al vecino y clavarle la bandera ajena en su propio domicilio, “por la razón o la fuerza”, según reza nuestro agresivo lema patrio, bien denostado en su tiempo por don Miguel de Unamuno, quien nos sugirió reemplazarlo: “Por la razón, siempre por la razón”, aunque a él de poco le haya servido ésta, cuando el mutilado general Millán Astray esgrimiera, sobre el escritorio del insigne catedrático salmantino, la rata negra de su pistola, espetándole: “Muera la inteligencia, viva la muerte”.

Alfonso Castelao designaba a Galicia como la Matria, y proponía esta palabra para sustituir el concepto patriarcal, avasallador y guerrero, por la idea hospitalaria de fecundidad y cobijo, de fuego propiciatorio y espacio de ensoñación creadora. Y aunque la suya –patria o matria- hubiese sido y fuese aún ingrata y dura con sus millares de hijos que lanzaba a la incierta emigración, oleada tras oleada, en implacable sangría, él la amaba, procurando para ella, desde su actividad ideológica y artística, mejores días. Porque, paradojalmente, se puede amar hasta el martirio una patria que se vuelve amarga y mezquina, como si fuese una madre incapaz de repartir en su mesa el pan de una felicidad equitativa... La que no merece adhesión alguna, creo, es una patria mercenaria, vendida al postor de turno para beneficiar a la clase expoliadora que utiliza sus símbolos como armas de enajenación colectiva.

Recuerdo que mi padre afirmaba: “Si yo no fuese español, sería gallego; y si no fuese gallego, no sería nada”. Más allá de la perenne discusión hispana sobre las nacionalidades y la pertinencia de agruparlas, a todo trance, bajo esa bandera roja y gualda -reciente y algo moderna-, establecida por Carlos III en mayo de 1785, cuando el Imperio era poco más que nostalgia y ceniza, la auténtica patria se escoge desde esa afectividad profunda que nos liga, sobre todo, a la Madre-Casa.

Quizá por eso, él, después de las sobremesas de sábado y domingo, luego que mi madre hubiese cumplido el rito de lectura lúcida y comentada, se dirigía hacia la puerta de la casa, para clavar sus ojos azules en lontananza, como si aguardase el arribo de un barco que iba a llevarle de regreso a su pequeña patria de A Touza, al sur de Lugo, en la Galicia profunda.

Nosotros, sus ocho hijos, nacimos en este Santiago del Nuevo Extremo, y aunque poseamos esa curiosa “doble nacionalidad” que nos hace salir de Chile con pasaporte chileno y entrar en España con pasaporte español, nuestra nación de raíces, de historia y de cultura es ésta, la que se alarga como una serpiente sobre los volcanes iracundos de la América del Sur, desde las áridas pampas hasta los hielos del finisterre austral, como la canta Pablo Neruda, en su Himno y Regreso, escrito en 1939, al volver de la España aherrojada por las garras del franquismo:

PATRIA, mi patria, vuelvo hacia ti la sangre.
Pero te pido, como a la madre el niño
lleno de llanto.
Acoge
esta guitarra ciega
y esta frente perdida.
Salí a encontrarte hijos por la tierra,
salí a cuidar caídos con tu nombre de nieve,
salí a hacer una casa con tu madera pura,
salí a llevar tu estrella a los héroes heridos.
Ahora quiero dormir en tu sustancia.
Dame tu clara noche de penetrantes cuerdas,
tu noche de navío, tu estatura estrellada.
Patria mía: quiero mudar de sombra.
Patria mía: quiero cambiar de rosa.
Quiero poner mi brazo en tu cintura exigua
y sentarme en tus piedras por el mar calcinadas…

La patria puede volverse un dolor. Así, a Unamuno “le dolía España”, como a valerosos patriotas chilenos su tierra se les ha hecho martirio y, a la postre, inmolación, porque la quisieron libre y digna y no se conformaron con los cánones establecidos ni con esa expresión, anodina y satisfecha, de quienes la confunden con la palabra patrimonio y actúan como si ella no fuese más que una hacienda llena de inquilinos a su servicio.
La patria es madre, es casa y es mesa donde se comparten el pan y el vino. Lo contrario puede ser una prisión aleve, aunque tremole sobre ella el impávido pendón izado por sus carceleros, como nos ocurriera en Chile, durante casi dos décadas. Conviene no olvidarlo, porque la patria es también memoria viva y clamor que nos despierta con la luz esperanzada del amanecer.


Edmundo Moure
Mayo 2015
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 11-05-2015 01:03
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Si Bolivia busca el mar...¿qué hará Chile?
¿DE QUÉ PATRIA ME HABLAN?

Para Patricio Barboza


En estos días en que Bolivia pugna ante la Corte de La Haya por obtener lo imposible –diplomáticamente hablando-, es decir una salida soberana al mar, un pedazo de geografía chilena según los mapas, se escuchan voces exaltadas, como ese sujeto que dijo: “A Chile le ha ido mejor con las armas que con la diplomacia”, lo que resulta una verdad enojosa y muy poco diplomática. Otros –la inmensa mayoría, según dicen- opinan que por ningún motivo, que el territorio de la Patria (con mayúscula) es inalienable y que nadie hollará el suelo defendido y consagrado por nuestros héroes, aunque para ello tengamos que derramar toda nuestra sangre mestiza, criolla e indiana.
Y yo vuelvo a preguntar: ¿De qué patria me hablan?
Según los teóricos del patriotismo trasnochado, el patrimonio territorial no se transa a ningún precio. Curioso, porque el agua que corre por nuestros ríos enjutos, desde la cordillera al mar, no nos pertenece a los chilenos; está en poder de empresas transnacionales, sea el líquido más o menos transparente que ingieres en casa, o el “vital elemento” que debiera regar sin pausa nuestros cultivos, o el H2O básico para las explotaciones mineras, enajenado por las grandes corporaciones, de capital extranjero, que contaminan a diario esos cauces que han cantado los poetas, en cuyas aguas desaparecen truchas, carpas y pejerreyes. También la electricidad que generan los benéficos torrentes es propiedad ajena, o sea extraterritorial, como el gas, el petróleo y todas las fuentes energéticas.
Y si viajo por las excelentes carreteras construidas bajo la administración de Ricardo Lagos, debo pagar por cada metro recorrido a los consorcios españoles, generosamente gratificados por el presidente “socialista”, con el peculio de todos los chilenos… Aunque también habría que revisar qué parte del presupuesto votado en nuestro Congreso pertenece a la usura de ese otro amo expoliador que se llama Fondo Monetario Internacional, que carece de bandera (ni falta que le hace), pero que erige sus pendones cual si fuera Carlos V en ese “imperio donde no se ponía el sol”.
Si uso el teléfono, Internet y demás adelantos de la tecnología, debo pagar regalías a los suecos, a los japoneses, a los noruegos, a los chinos… Las malas lenguas afirman que estos últimos –lo advirtió Ortega y Gasset en 1920- se están adueñando de las grandes economías mundiales, poco a poco, desde las sombras y no tanto, usando la supuesta soberanía como un papel higiénico made in China, barato, abundante y eficaz.
Los chilenos no lo hacemos tan mal. Horts Paulman, por ejemplo, nuestro sonderkomand teutón, ha establecido “cabezas de playa” en Argentina, Perú y otros “estados soberanos”, como auténtico emprendedor, en virtud de su credo del internacionalismo capitalista… Nadie sabe cuántos réditos extraerá de esas naciones, para gratificar las arcas de multimillonarios como él, adelantados que ya superaron esa pequeñez obsoleta de la “patria inexpugnable”, por encima de los himnos decimonónicos y de las banderas tejidas por las madres forjadoras de la nacionalidad, bajo la débil luz de las velas, mientras sus hombres luchaban a brazo partido contra el invasor realista.
Hace años atrás, en una visita a nuestro país, José Saramago proponía una solución definitiva al endeudamiento interno y a la miseria de dos países “en vías de desarrollo” o “emergentes”, como se denomina, con eufemismos economicistas, a los pobretes del concierto internacional. Era sencillo. Vender a The Coca Cola Company las dos naciones, Portugal y Chile, debido a que esa empresa, productora del “elixir de la felicidad”, maneja un capital de negocios equivalente a la suma de ambos presupuestos nacionales. The Coca Cola administraría con eficacia los dos pequeños estados, proporcionándonos, además, bebida gratis ad eternum. Habría algunos pequeños detalles que resolver en la celebración de días patrios y efemérides, como el asunto de los himnos y las banderas; así, se interpretaría el de la nación y el de la embotelladora, y se izarían ambos pabellones, con igual devoción y solemnidad.
Pienso que Saramago exageró. No hay para qué llegar a tales extremos. Aunque una buena solución sería potenciar al máximo la “pequeña patria”, es decir la aldea, el villorrio, el pueblo, la localidad. Y tendríamos para dar la vuelta al año con las conmemoraciones: Putre, Chinchilla, Combarbalá, Putaendo, Campanario, Chimbarongo, Llanquihue, Queilén… Chile las tiene por miles; imposible nombrarlas todas.

Amigo y patriota lector, también yo poseo una “pequeña patria”, pero es secreta y a nadie se la mencionaré… No quiero que una transnacional me la compre por treinta denarios. Porque entonces, ¿dónde quedaría mi arraigado patriotismo?


Edmundo Moure
Mayo 5, 2015
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 06-05-2015 01:16
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CERRADURA INVIOLABLE
3 de mayo de 1947

UNA CERRADURA MARAVILLOSA


Por Ramón Suárez Picallo

Bernard Sterner es un cerrajero sudafricano que sabe a conciencia su oficio y la importancia que éste tiene para la seguridad de los caudales. Durante la última guerra estaba en Bélgica, cuando la invadieron los alemanes, de cuyo dominio logró escapar sano y salvo. ¿Qué hacía en Bélgica el súbdito del Mariscal Smuts? Pues, casi nada; estaba trabajando en el perfeccionamiento de una cerradura inolvidable, a prueba de espías y de ladrones. Había estado antes en Suiza y en Alemania, revisando, observando y estudiando cerraduras de toda clase; desde las de los castillos más antañones, hasta las últimas de sistemas “Yale” con que se cierran los chalets más modernos.

Era su manía lograr una cerradura inviolable, y a la tan útil manía le dedicó once años de su vida, corriendo de la Ceca a la Meca, haciendo experimentos con la admirable paciencia de un artífice chino ¡Hasta que dio con el quid! Llegado a Gran Bretaña, le dio los últimos toques a su invento, y como buen y obediente ciudadano del Commonwealth, se lo ofreció al Gobierno de Su Majestad Británica.

Los más hábiles cerrajeros y descerrajadores de Scotland Yard, siempre escépticos en cuanto a la inviolabilidad de cerraduras se refiere, examinaron el artefacto y declararon que, en efecto, no hay modo de abrir lo que con él se cierre. Los Ministros y Jefes de despacho de las Cancillerías Aliadas confiaron a la seguridad de la cerradura del sudafricano de marras, los más tremendos secretos militares y políticos de Europa y del mundo, sin que los tales secretos fuesen descubiertos.

De ello que la cerradura maravillosa sea ahora exhibida, a modo de prodigio histórico, en la Exposición de Industrias Británicas que se inaugurará el lunes próximo con los honores de un gran acontecimiento. Se augura ya, que el artilugio cerrajero, recorrerá triunfalmente muchos países a modo de cosa rara casi inverosímil, con lo cual corre un grave peligro; que los ladrones se lo roben enterito, junto con lo que con el se cierre, ya sea caja, cajón, valija, camión o camioneta.

Por de pronto, no es aconsejable que la expongan en ciertos tramos de la calle San Diego, por aquello de que nunca falta un roto para un descosido.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Ver o citado artigo en LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 03-05-2015 00:10
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CUESTA ABAJO,cuento de Pardo Bazán
CUESTA ABAJO


Por Emilia Pardo Bazán

A la feria caminaban los dos: él, llevando de la cuerda a la pareja de bueyes rojos; ella, guiando con una varita de vimio, larga y flexible, a cinco rosados lechones. No se conocían: viéronse por primera vez cuando, al detenerse él a resollar y echar una copa en la taberna de la cima de la cuesta, ella le alcanzó y se paró a mirarle.

Y si decimos la verdad pura, a quien la zagala miraba no era al zagal, sino al ganado. ¡Vaya un par de bueyes, San Antón los bendiga! A la claridad del sol, que comenzaba a subir por los cielos, el pelaje rubio de los pacíficos animales relucía como el cobre bruñido de la calderilla nueva; de tan gordos, reventaban y el sudor les humedecía el anca robusta. Fatigados por las acometidas de alguna madrugadora mosca, se azotaban los flancos, lentamente, con la cola poblada. La zagala, en un arranque de simpatía, abandonó a sus gorrinos, se llegó a uno de los castaños que sombreaban la carretera, sacó del seno la navajilla y cortó una rama, con la cual azotó los morros de los bueyes mosqueados. El zagal, entre tanto, corría tras un lechón que acababa de huir, asustado por los ladridos del mastín de la taberna.

-¿De dónde eres? -preguntó él, así que logró antecoger al marranito.

Antes que el nombre, en la aldea se inquiere la parroquia; luego, los padres.

-De Santa Gueda de Marbían. ¿Y tú?

-De Las Morlas.

-¿Cara a Areal?

-Sí, mujer. Soy el hijo del tío Santiago, el cohetero.

-Yo soy nieta de la tía Margarida de Leite.

-¡Por muchos años! -exclamó el zagal, lleno de cortesía rústica.

-¿Cómo te llamas, rapaza?

-Margaridiña.

-Yo, Esteban. Vas a la feria, mujer? -añadió, aunque comprendía que la pregunta estaba de más.

-Por sabido. A vender esta pobreza. Tú sí que llevas cosa guapa, rapaz. ¡Dos bueis! Dios los libre de la mala envidia, amén.

El zagal, lisonjeado, acarició el testuz de los animales, murmurando enfáticamente:

-Mil y trescientas pesetas han de arrear por ellos los del barco inglés, y si no... pie ante pie tornan a casa. ¡Los bueyes del cohetero de Las Morlas!... ¡No se pasean otros mejores mozos por toda la Mariña!

-Mira no te den un susto en el camino cuando tornes con el dinero -indicó, solícita, Margarida-. Hay hombres muy pillos. Andan voces de una gavilla. Yo tornaré temprano, antes que se meta la noche. ¡La Virgen nos valga!

Esteban contempló un instante a la miedosa. Era una rapaza fornida, morena, como el pan de centeno; entre el tono melado de la tez resplandecían los dientes, semejantes a las blancas guijas pulidas y cristalinas que el mar arroja a la playa; los ojos, negros y dulces, maliciosos, reían siempre.

-Ende tornando yo contigo, asosiégate -exclamó Esteban, fanfarroneando-. Tengo mi buena navaja y mi buen revólver de seis tiros. Vengan dos, vengan cuatro ladrones, vengan, aunque sea un ciento. ¡Soy hombre para ellos! ¡Conmigo no pueden!

A su vez, la mocita miró al paladín. Esteban tenía el sombrero echado atrás, las manos, a lo jaque, en la faja, y un pitillo, acabado de encender, caído desgarbadamente sobre la comisura de los labios, bermejos como guindas. Su rostro fino, adamado, sin pelo de barba, contrastaba con sus alardes de valentón. La zagala acentuó la alegría de sus ojos; el zagal se puso colorado, y para disimular la timidez, dio al cigarro una feroz chupada.

Después se encogió de hombros. ¿Qué hacían parados allí? Cruzaba mucha gente en dirección a la feria. Las mejores ventas se realizan temprano... ¡Hala! Y ella antecogió sus marranos, y él atirantó la cuerda y dio aguijada a sus bueyes. Ya no pensó ninguno de los dos en bobería ninguna, sino en su mercado, en su negocio. ¡Hala, hala!

Al revolver de la carretera, festoneada de olmos, descubrieron el pueblecito, tendido al borde del río -pintoresco, bañado de luz, con sus tres torres de iglesia descollando sobre el caserío arcaico, irregular-. Ningún efecto les hizo la hermosa vista. Se apresuraron, porque ya debía de estar animándose la feria. Margarida pasaba las del Purgatorio cuidando de que no se perdiesen, entre el gentío, los cinco diminutos fetiches, adorables con sus sedas blancas nacientes sobre la tersa piel color rosa. Acabó por coger a dos bajo el brazo, sin atender a sus gruñidos rabiosos, cómicos, y ya solo por tres tuvo que velar, que era bastante. Esteban, columbrando entre un grupo de labriegos y un remolino de ganado las patillas de cerro del tratante inglés, se apresuró a acercarse con su magnífica pareja de cebones para empatársela a los otros vendedores. Así se apartaron, sin ceremonias, el zagal y la zagala. Sacó él sus mil y trescientas y cuarenta pesetas y las ocultó en la faja; guardó ella entre la camisa de estopa y el ajustador de caña unos duros, producto de la venta de los lechones; fue él convidado al figón por el inglesote de azules ojos y patillas casi blancas; devoró ella, sentada en el parapeto del puente, dos manzanas verdes y un zoquete de pantrigo añejo, y a cosa de las tres y media de la tarde -cuando el sol empezaba a declinar en aquella estación de otoño-, volvieron a encontrarse en el camino, y sin decirse oste ni moste, acompasaron el paso, deseosos de regresar juntos. Margarida tenía miedo a la noche, a los borrachos que vuelven rifando y metiéndose con quien no se mete con ellos; Esteban, sin saber por qué, iba más a gusto en compañía, ahora que no necesitaba aguijar ni tirar de la cuerda. El diálogo, al fin, brotó en lacónicos chispazos.

-¿Vendiste? -dijo la moza.

-Vendí.

-¿Pagáronte a gusto?

-Pagáronme lo que pedí, alabado Dios.

-¡Qué mano de cuartos, mi madre! ¿Y los bueis? ¿Van para el barco? -Para se los comer allá en Inglaterra... ¡Bien mantenidos estarán los ingleses con esa carne rica! ¡Qué gordura, qué lomos!

-Callaron. Anochecía. Se escuchó detrás un silbido, pisadas fuertes, y la zagala, alarmada, se arrimó al zagal. La alarma pasó pronto: eran dos chicuelos que zuequeaban y soltaban palabrotas. Esteban rodeó los hombros de Margarida con su brazo derecho, para protegerla, y siguieron andando así, sin romper el silencio. La carretera serpenteaba por la vertiente de un montecillo cubierto de pinos; a la izquierda, los esteros y los juncales inundados brillaban, reflejando en rotos trazos la faz de la luna; el camino, lejos de ser fatigoso, como a la ida, descendía suavemente. Corría un fresco de gloria, un airecillo suave, más de primavera que de otoño; y el zagal y la zagala sentían algo muy hondo, que eran absolutamente incapaces de formular con palabras. Lo único que Esteban acertó a decir fue:

-¡Qué a gusto se va cuesta abajo, Margaridiña!

-Se anda solo el camino, Esteban -respondió ella, quedito.

-¡Todos los santos ayudan! -insistió él.

-Los pies llevan de suyo -confirmó ella.

Y siguieron dejándose ir, cuesta abajo, cuesta abajo, alumbrados por la luna, que ya no se copiaba en los esteros, sino en la sábana gris de la ría.


Este conto publicouse no xornal El Imparcial tal día como hoxe, 2 de maio de... 1903 e forma parta da serie Contos da Terra, e no que curiosamente cita Sada (Areal)
Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE E. PARDO BAZÁN - Publicado o 02-05-2015 12:03
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